Luis Á. Ruiz Peradejordi
Poeta que considera el portal su segunda casa
Llegarás a Ítaca, Ulises,
con el peso de largos años,
la vista cansada de horizontes,
la cabeza orlada de cabellos blancos.
Llegarás con cansancio en el alma,
las manos rugosas, encallecidas
de los bastos remos, la borda dura,
las jarcias por la sal endurecidas.
Traerás en tu retina imágenes
de tierras, gentes, brujas y dioses.
Contarán tus cicatrices batallas
con cíclopes, con sirenas y sus voces.
Consumido de deseo y de recuerdos,
ansias de reposo, de cariño.
Esposo y padre que llega
en busca de la mujer y el niño.
¿Qué pensamientos nimban tu frente?
¿Qué historias cuentan las arrugas del rostro?
Háblanos de tu cansancio, afanes,
de las noches tristes de tantos agostos.
Llegarás a Ítaca, Ulises
y no será el hombre que se fue
el que arribe, como un nacimiento
doloroso, que se disculpa diciendo: pensé...
con el peso de largos años,
la vista cansada de horizontes,
la cabeza orlada de cabellos blancos.
Llegarás con cansancio en el alma,
las manos rugosas, encallecidas
de los bastos remos, la borda dura,
las jarcias por la sal endurecidas.
Traerás en tu retina imágenes
de tierras, gentes, brujas y dioses.
Contarán tus cicatrices batallas
con cíclopes, con sirenas y sus voces.
Consumido de deseo y de recuerdos,
ansias de reposo, de cariño.
Esposo y padre que llega
en busca de la mujer y el niño.
¿Qué pensamientos nimban tu frente?
¿Qué historias cuentan las arrugas del rostro?
Háblanos de tu cansancio, afanes,
de las noches tristes de tantos agostos.
Llegarás a Ítaca, Ulises
y no será el hombre que se fue
el que arribe, como un nacimiento
doloroso, que se disculpa diciendo: pensé...