Teruel es llama roja,
de arcilla y tierra roja.
Son sus torres rojas,
son sus besos rojos
la pasión que allí aloja.
Color de historia viva
que en el adobe se asoma,
donde el amor cautiva
con un eterno aroma.
Lienzo verde en primavera,
de breve estío lozano,
y un otoño ocre que espera
al frío invierno serrano.
Cantan los nogales
y los chopos de soles.
En la ribera del Turia
el mudéjar es lluvia
de estrellas y faroles.
Lucero de gualda hallado
reflejo de antiguos linajes,
donde el cielo artesonado
cierra techumbres y paisajes.
Cielo de luna de nieve
que en las manos se hace grano,
y esculpe el noble relieve
del turolense y hermano.
Es brisa que en la Escalinata
su secreto nos confiesa,
leyenda de amantes y jota
del ayer que hoy nos besa.
Es la ciudad del silencio,
de la plaza del Torico,
donde el tiempo se detiene
con un tierno besico.
*****
de arcilla y tierra roja.
Son sus torres rojas,
son sus besos rojos
la pasión que allí aloja.
Color de historia viva
que en el adobe se asoma,
donde el amor cautiva
con un eterno aroma.
Lienzo verde en primavera,
de breve estío lozano,
y un otoño ocre que espera
al frío invierno serrano.
Cantan los nogales
y los chopos de soles.
En la ribera del Turia
el mudéjar es lluvia
de estrellas y faroles.
Lucero de gualda hallado
reflejo de antiguos linajes,
donde el cielo artesonado
cierra techumbres y paisajes.
Cielo de luna de nieve
que en las manos se hace grano,
y esculpe el noble relieve
del turolense y hermano.
Es brisa que en la Escalinata
su secreto nos confiesa,
leyenda de amantes y jota
del ayer que hoy nos besa.
Es la ciudad del silencio,
de la plaza del Torico,
donde el tiempo se detiene
con un tierno besico.
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