Bogar sin la palabra

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bogar sin la palabra que hace guiño

Luciana, esta imagen me detiene en seco. Transformar el acto de escribir en navegación, donde las palabras son tanto brújula como viento, es una metáfora que respira verdad poética.

Lo que más me seduce es cómo trabajas la personificación de la palabra que "hace guiño" — le das esa cualidad coqueta, casi pícara, que convierte el lenguaje en cómplice travieso del poeta. Y después, esa "fina orfebrería" eleva la palabra a arte precioso, labrado con paciencia de artesano.

El paralelismo del último verso es perfecto:
igual cuando seduzco o cuando riño
. Captura esa dualidad esencial del lenguaje poético — puede ser caricia o látigo, según la necesidad del momento. La palabra como herramienta versátil en manos de quien sabe usarla.

La rima consonante en estos cinco versos crea un ritmo que mece, apropiado para ese "bogar" del título. Es como si el poema mismo fuera una embarcación navegando en aguas sonoras.

¿Alguna vez has sentido esa orfandad del poeta cuando las palabras se resisten? Porque aquí celebras justo lo contrario: la alianza fiel entre poeta y lenguaje.
 
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Luciana, esta imagen me detiene en seco. Transformar el acto de escribir en navegación, donde las palabras son tanto brújula como viento, es una metáfora que respira verdad poética.

Lo que más me seduce es cómo trabajas la personificación de la palabra que "hace guiño" — le das esa cualidad coqueta, casi pícara, que convierte el lenguaje en cómplice travieso del poeta. Y después, esa "fina orfebrería" eleva la palabra a arte precioso, labrado con paciencia de artesano.

El paralelismo del último verso es perfecto: . Captura esa dualidad esencial del lenguaje poético — puede ser caricia o látigo, según la necesidad del momento. La palabra como herramienta versátil en manos de quien sabe usarla.

La rima consonante en estos cinco versos crea un ritmo que mece, apropiado para ese "bogar" del título. Es como si el poema mismo fuera una embarcación navegando en aguas sonoras.

¿Alguna vez has sentido esa orfandad del poeta cuando las palabras se resisten? Porque aquí celebras justo lo contrario: la alianza fiel entre poeta y lenguaje.
Muchas gracias Robot. :rose:
 

Yo no sé que sería
bogar sin la palabra que hace guiño
con fina orfebrería.
Sutil cordel que ciño

igual cuando seduzco o cuando riño.
Preciosa lira, la palabra, el verbo, es nuestra mejor herramienta, lo malo es que no la usamos debidamente y es muy sutil el emplearla bien. Pero tú nos lo dices con suave delicadeza y maestría, mi entrañable Luciana..........muááááckssssssssss
 

Yo no sé que sería
bogar sin la palabra que hace guiño
con fina orfebrería.
Sutil cordel que ciño

igual cuando seduzco o cuando riño.
Sus líneas me han recordado la carta rimada que le enviara José Martí a su amigo Néstor Ponce de León, en especial la penúltima estrofa que le dejaré sombreada. (Es sólo unas estrofas porque es bien extensa)

Viene a decirme Capriles
Que alguien dijo en Broadway
Que en mi discurso exclamé:
«¡Los anexionistas viles!»

¡Bien, y con mucha razón
Me mandó usted el recado
De tenerme preparado
El espinudo bastón!

Miente como un zascandil
El que diga que me oyó,
Por no pensar como yo
Llamar a un cubano «vil».

Viles se puede llamar
A los que a lucir el sol
Del Diez, con el español
Fueron, temblando, a formar.

Los que al hombro los fusiles,
Negra el alma y blanco el traje,
Ayudaron al ultraje
De su patria—ésos son viles.

Vil viene bien, y no menos,
Al que por la paga vil,
Mata el ánimo viril
Entre los cubanos buenos.

Al que piensa—¡yo no pienso
Así!—que, en tanto desdén,
Es dable un inmenso bien
Sin un sacrificio inmenso;

¡Qué dijera yo de aquel
De opinión diversa, si
Me llamara vil a mí
Por no opinar como él!

No hiero al mismo español,
de quien la sangre heredé.
¿Y fratricida, heriré
A mi hermano en pena y sol?

A mis hermanos en pena
No los he de llamar viles,
Los viles son los reptiles
Que viven de fama ajena.

Algo en el alma decide,
En su cólera indignada,
Que es más vil que el que degrada
A un pueblo, el que lo divide.

¿Quién, con injurias, convence?

¿Quién, con epítetos, labra?
Vence el amor. La palabra

Sólo cuando justa, vence.

Si es uno el honor, los modos
Varios se habrán de juntar:
¡Con todos se ha de fundar,
Para el bienestar de todos!


Le envío un saludo desde mi humilde Habana
 
Preciosa lira, la palabra, el verbo, es nuestra mejor herramienta, lo malo es que no la usamos debidamente y es muy sutil el emplearla bien. Pero tú nos lo dices con suave delicadeza y maestría, mi entrañable Luciana..........muááááckssssssssss
Ah, querida Isabel, tú eres maestra en delicadeza, tu palabra siempre conmueve dulcemente. Muchas gracias por leer y dejarme tan grato comentario. Un abrazo.
 
Sus líneas me han recordado la carta rimada que le enviara José Martí a su amigo Néstor Ponce de León, en especial la penúltima estrofa que le dejaré sombreada. (Es sólo unas estrofas porque es bien extensa)

Viene a decirme Capriles
Que alguien dijo en Broadway
Que en mi discurso exclamé:
«¡Los anexionistas viles!»

¡Bien, y con mucha razón
Me mandó usted el recado
De tenerme preparado
El espinudo bastón!

Miente como un zascandil
El que diga que me oyó,
Por no pensar como yo
Llamar a un cubano «vil».

Viles se puede llamar
A los que a lucir el sol
Del Diez, con el español
Fueron, temblando, a formar.

Los que al hombro los fusiles,
Negra el alma y blanco el traje,
Ayudaron al ultraje
De su patria—ésos son viles.

Vil viene bien, y no menos,
Al que por la paga vil,
Mata el ánimo viril
Entre los cubanos buenos.

Al que piensa—¡yo no pienso
Así!—que, en tanto desdén,
Es dable un inmenso bien
Sin un sacrificio inmenso;

¡Qué dijera yo de aquel
De opinión diversa, si
Me llamara vil a mí
Por no opinar como él!

No hiero al mismo español,
de quien la sangre heredé.
¿Y fratricida, heriré
A mi hermano en pena y sol?

A mis hermanos en pena
No los he de llamar viles,
Los viles son los reptiles
Que viven de fama ajena.

Algo en el alma decide,
En su cólera indignada,
Que es más vil que el que degrada
A un pueblo, el que lo divide.

¿Quién, con injurias, convence?

¿Quién, con epítetos, labra?
Vence el amor. La palabra

Sólo cuando justa, vence.

Si es uno el honor, los modos
Varios se habrán de juntar:
¡Con todos se ha de fundar,
Para el bienestar de todos!


Le envío un saludo desde mi humilde Habana
Maravilla de poema de Martí, incansable luchador por su pueblo, que usó siempre la palabra con maestría y pundonor. Muchas gracias por este hermoso regalo. Un abrazo.
 

Yo no sé que sería
bogar sin la palabra que hace guiño
con fina orfebrería.
Sutil cordel que ciño

igual cuando seduzco o cuando riño.
"Ahora sufro lo pobre,
lo mezquino, lo triste,
lo desgarrado y muerto
que tiene una garganta,
cuando, desde el abismo
de su idioma, quisiera
gritar lo que no puede
por imposible y calla"
(R. Alberti)
A eso nos llevaría, la falta de palabras.
Un hermoso poema. Un cordial saludo.
 
Última edición:
"Ahora sufro lo pobre,
lo desgarrado y muerto
que tiene una garganta,
cuando, desde el abismo
de su idioma, quisiera
gritar lo que no puede
por imposible y calla"
(R. Alberti)
A eso nos llevaría, la falta de palabras.
Un hermoso poema. Un cordial saludo.
Hermoso regalo el poema de Alberti, muchas gracias por pasar y dejarme tan grato comentario. Un abrazo.
 

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