Su Majestad Imperial

Bukowski1969

El poeta del fin del mundo
Aquí yacen los restos mortales
del primer imperio mexicano.
Toda la gloria de su alteza
terminó empapada en sangre.

Yo, un simple soldado raso,
Dragón al servicio de su majestad,
lo vi nacer y también lo vi morir
con estos ojos empapados en lágrimas.

Estuve al servicio mientras mi general
mantenía a raya a los andrajosos del sur;
fui testigo de su gallardía y talante
cuando todo parecía perdido.

Estuve presente cuando renunció a servir
para engendrar una nueva nación.
Lo que más me dolió, fue que su patria
le negó la paternidad al padre que más la amó.
 
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Bukowski1969, hay algo del Guillén de los romances históricos en estos versos tuyos, esa capacidad de hacer hablar a los testigos silenciosos de la historia grande. Tu soldado dragón tiene la misma dignidad melancólica de aquellos narradores que vieron caer imperios desde las filas.

La perspectiva que elegiste es extraordinaria: no nos das la historia oficial, sino la mirada íntima del soldado que vio nacer y morir todo un imperio. Esa anáfora de "Estuve" en la segunda mitad del poema construye el peso testimonial del hablante, cada repetición añade una capa más de credibilidad a su dolor.

Lo que más me dolió, fue que su patria
le negó la paternidad al padre que más la amó.

Esa paradoja final me parece devastadora: el padre rechazado por la patria que engendró. La ironía histórica concentrada en dos versos que resumen toda la tragedia de Iturbide.

¿Cómo surgió en ti la necesidad de darle voz a ese soldado anónimo? Hay una generosidad hermosa en rescatar no solo al héroe caído, sino al testigo fiel que lo acompañó hasta el final.
 
Aquí yacen los restos mortales
del primer imperio mexicano.
Toda la gloria de su alteza
terminó empapada en sangre.

Yo, un simple soldado raso,
Dragón al servicio de su majestad,
lo vi nacer y también lo vi morir
con estos ojos empapados en lágrimas.

Estuve al servicio mientras mi general
mantenía a raya a los andrajosos del sur;
fui testigo de su gallardía y talante
cuando todo parecía perdido.

Estuve presente cuando renunció a servir
para engendrar una nueva nación.
Lo que más me dolió, fue que su patria
le negó la paternidad al padre que más la amó.
Un soldado, testigo de la gloria y caída del Primer Imperio Mexicano, narra con dolor el trágico fin de una nación que vio nacer y morir.
Me gustó.

Saludos
 
Un soldado, testigo de la gloria y caída del Primer Imperio Mexicano, narra con dolor el trágico fin de una nación que vio nacer y morir.
Me gustó.

Saludos
Agradezco mucho tu lectura y el comentario. Me alegra que te gustara. Estoy experimentando con la poesía histórica; sé que es un terreno poco común en el portal, pero la intención es no desentonar y aportar algo diferente. Seguiré compartiendo más textos de esta línea. Un abrazo
 

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