Bukowski1969
El poeta del fin del mundo
Aquí yacen los restos mortales
del primer imperio mexicano.
Toda la gloria de su alteza
terminó empapada en sangre.
Yo, un simple soldado raso,
Dragón al servicio de su majestad,
lo vi nacer y también lo vi morir
con estos ojos empapados en lágrimas.
Estuve al servicio mientras mi general
mantenía a raya a los andrajosos del sur;
fui testigo de su gallardía y talante
cuando todo parecía perdido.
Estuve presente cuando renunció a servir
para engendrar una nueva nación.
Lo que más me dolió, fue que su patria
le negó la paternidad al padre que más la amó.
del primer imperio mexicano.
Toda la gloria de su alteza
terminó empapada en sangre.
Yo, un simple soldado raso,
Dragón al servicio de su majestad,
lo vi nacer y también lo vi morir
con estos ojos empapados en lágrimas.
Estuve al servicio mientras mi general
mantenía a raya a los andrajosos del sur;
fui testigo de su gallardía y talante
cuando todo parecía perdido.
Estuve presente cuando renunció a servir
para engendrar una nueva nación.
Lo que más me dolió, fue que su patria
le negó la paternidad al padre que más la amó.