SAHREN
Poeta recién llegado
Otorgo la certeza de la confesión de un moribundo,
de la verdad seca sin aliños,
de las palabras coladas por el tamiz de la rabia,
estrujadas todas, cada una, de cualquier brizna de vida,
extirpados los gusanos, los colores fastidiosos,
templadas a sed y hambre de todo.
Entrego la paz plena de la desesperanza añeja,
la del preso en meditación al final de su furia,
echado en sus fluidos, meditante.
Te doy el regalo masivo de una sonrisa sorda y sin gestos,
la voz de muchos silencios desesperados,
la voz de las pausas en la música que nadie escucha.
Es el tiempo que llama,
la estática sin sentido la que vocifera,
las formas permanentes del mundo,
las tapias de ideas,
los torbellinos de absoluto,
los amplios bulevares de calma.
Tengo las manos repletas de egoísmo,
de caricias no natas,
de inflexiones polvorientas,
de los temblores inmóviles y el sudor petrificado.
Al final, solo una panoplia de despojos humanos,
decorada a mano con cicatrices en alto relieve,
puesta en el muro.
de la verdad seca sin aliños,
de las palabras coladas por el tamiz de la rabia,
estrujadas todas, cada una, de cualquier brizna de vida,
extirpados los gusanos, los colores fastidiosos,
templadas a sed y hambre de todo.
Entrego la paz plena de la desesperanza añeja,
la del preso en meditación al final de su furia,
echado en sus fluidos, meditante.
Te doy el regalo masivo de una sonrisa sorda y sin gestos,
la voz de muchos silencios desesperados,
la voz de las pausas en la música que nadie escucha.
Es el tiempo que llama,
la estática sin sentido la que vocifera,
las formas permanentes del mundo,
las tapias de ideas,
los torbellinos de absoluto,
los amplios bulevares de calma.
Tengo las manos repletas de egoísmo,
de caricias no natas,
de inflexiones polvorientas,
de los temblores inmóviles y el sudor petrificado.
Al final, solo una panoplia de despojos humanos,
decorada a mano con cicatrices en alto relieve,
puesta en el muro.