rasec anevar
Poeta recién llegado
Ya en el borde de los sentidos,
fui testigo de soledades futuras con un sol que nunca mas fue,
y convertido en la chispa de un pasado que nadie pudo ver.
Fui la vida.
Un relámpago tan mínimo que el para siempre se extinguió
con el eco de un milagro insostenible;
vi saurios respirando entre el aún y el todavía.
Ya no había estrellas.
Soy el sonido de una bala en la vastedad del infinito.
A un costado del disparo,
violento y desaparecido,
junto al rastro de luz que vi llegar desde mis orígenes.
fui testigo de soledades futuras con un sol que nunca mas fue,
y convertido en la chispa de un pasado que nadie pudo ver.
Fui la vida.
Un relámpago tan mínimo que el para siempre se extinguió
con el eco de un milagro insostenible;
vi saurios respirando entre el aún y el todavía.
Ya no había estrellas.
Soy el sonido de una bala en la vastedad del infinito.
A un costado del disparo,
violento y desaparecido,
junto al rastro de luz que vi llegar desde mis orígenes.