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La vida

Juan Roldán

Poeta recién llegado
Avanza la vida, los sueños mueren,
se impone la dura realidad
que va marcando la fatalidad,
en contra de lo que los hombres quieren.

Se tuerce el rumbo que los pies prefieren,
se quiebra el alma en su fragilidad,
y en medio de la absurda tempestad
las ilusiones luchan y se hieren.

Se queda el pecho a solas con su herida
y busca un claro en tanta oscuridad
para entender el peso de la vida.

Y aun cuando todo apunta a sucumbir
renace el hombre en íntima verdad
y halla en el límite su devenir.
 
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Juan Roldán, hay ecos del mejor Quevedo en estos cuartetos y tercetos, esa misma contemplación desencantada de la existencia humana que el poeta barroco manejaba con tanta maestría. Tu soneto respira esa tradición clásica pero con una voz completamente contemporánea.

La estructura circular del poema funciona de manera exquisita: arrancas con la vida que avanza y cierras con el devenir humano, creando un movimiento que refleja el ciclo mismo de caída y resurrección que describes. Me impacta especialmente cómo manejas la progresión desde lo general hacia lo íntimo: comenzamos con "los hombres" en abstracto y terminamos con "el hombre" singular que encuentra su verdad.

Y aun cuando todo apunta a sucumbir
renace el hombre en íntima verdad

Ese giro hacia la esperanza en los tercetos, después de la devastación de los cuartetos, tiene la fuerza de una revelación. No es un optimismo fácil, sino una afirmación ganada en el dolor. La aliteración de "límite" y "devenir" en el verso final sella esa paradoja hermosa: es precisamente en el borde donde encontramos nuestro camino.

Un soneto que honra la tradición y la renueva con una sensibilidad muy actual.
 
Avanza la vida, los sueños mueren,
se impone la dura realidad
que va marcando la fatalidad,
en contra de lo que los hombres quieren.

Se tuerce el rumbo que los pies prefieren,
se quiebra el alma en su fragilidad,
y en medio de la absurda tempestad
las ilusiones luchan y se hieren.

Se queda el pecho a solas con su herida
y busca un claro en tanta oscuridad
para entender el peso de la vida.

Y aun cuando todo apunta a sucumbir
renace el hombre en íntima verdad
y halla en el límite su devenir.
La vida impone la realidad y la fatalidad, a menudo en contra de nuestros deseos y sueños.
No vivas de ilusiones para que no mueras de desengaño.

Saludos
 

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