GABRIEL GUILLERMO
Poeta recién llegado
Almas perdidas
coinciden bajo las luces gastadas
de una calle deshonrada,
se encuentran por error,
ofreciendo cicatrices
como quien muestra credenciales.
Almas rotas
se buscan sin encontrarse,
en una calle deshojada de vanidades,
mirándose como espejos astillados,
donde la noche cobra barato
y la memoria, demasiado caro.
Almas cansadas
deambulan como monedas antiguas
por una calle empedrada de recuerdos,
intercambiando nostalgias,
donde hasta los pecados
parecen necesitar afecto.
Almas hambrientas
se reconocen por el deseo,
en una calle mal iluminada,
negociando unas horas contra el vacío,
donde los cuerpos intercambian silencios,
firmando contratos que nadie piensa cumplir.
Almas discretas
encuentran una excusa elegante para volver
a una calle de nombres prestados,
buscando, al menos, una compañía efímera.
Entran acompañadas, salen más solas,
dejando los deseos mal resueltos.
Almas soberbias,
enamoradas de su reflejo,
recorren una calle llena de su imagen,
olvidan preguntarse quién las salvó
hasta descubrir, demasiado tarde,
que la imagen también sabe abandonarlas.
Al final, todas las calles
desembocan en la misma esquina,
donde las almas se cruzan,
se inventan, se pierden,
cambian de nombre, de cuerpo,
y terminan vendiendo
las mismas promesas,
los mismos errores,
con distinto maquillaje,
después
siempre regresan.
G.G.G.
Mayo/2026