Los falsos indignados

tecafeyletras

Poeta recién llegado
Se indignan con la sombra que les cuentan,
con la mitad del vaso,
con la lengua prestada de la plaza.

Alzan tribunales de humo,
y dictan sentencia al ausente,
mientras coronan de espinas
a aquél que no escucharon.

Pero el turno siempre llega.

Y entonces guardan los espejos,
encierran la memoria en un cajón,
y visten de excusa la misma culpa
que ayer llamaban crimen.

¡Qué extraña multitud!
Con una mano señala la herida ajena
y con la otra se venda los ojos.

No son hijos de la indignación,
sino del disfraz.

Porque quien juzga sin verdad
y se absuelve sin vergüenza,
no es digno de su rabia:
tan solo de su mentira.

Pues cuando la verdad llama a su puerta,
esconden la llave,
apagan la lámpara,
y cambian de nombre a sus pecados.

Por eso ya no los escucho
cuando levantan banderas de furia
o cuando llenan el aire de reproches.

Porque no son indignados:
pues estos solo buscan la justicia.

Ellos sólo buscan autocomplacencia.
Acusan, condenan, señalan
hasta que el espejo los nombra
y entonces ya no hablan de justicia,
sino de excepciones.

Ya comprendí al fin
que nunca fueron indignados:
eran indignos
disfrazados de indignación.
 
Se indignan con la sombra que les cuentan,
con la mitad del vaso,
con la lengua prestada de la plaza.

Alzan tribunales de humo,
y dictan sentencia al ausente,
mientras coronan de espinas
a aquél que no escucharon.

Pero el turno siempre llega.

Y entonces guardan los espejos,
encierran la memoria en un cajón,
y visten de excusa la misma culpa
que ayer llamaban crimen.

¡Qué extraña multitud!
Con una mano señala la herida ajena
y con la otra se venda los ojos.

No son hijos de la indignación,
sino del disfraz.

Porque quien juzga sin verdad
y se absuelve sin vergüenza,
no es digno de su rabia:
tan solo de su mentira.

Pues cuando la verdad llama a su puerta,
esconden la llave,
apagan la lámpara,
y cambian de nombre a sus pecados.

Por eso ya no los escucho
cuando levantan banderas de furia
o cuando llenan el aire de reproches.

Porque no son indignados:
pues estos solo buscan la justicia.

Ellos sólo buscan autocomplacencia.
Acusan, condenan, señalan
hasta que el espejo los nombra
y entonces ya no hablan de justicia,
sino de excepciones.

Ya comprendí al fin
que nunca fueron indignados:
eran indignos
disfrazados de indignación.
Me ha gustado su critica a aquellos que se indignan superficialmente, juzgando a otros y absolviéndose a sí mismos.
Ese es el disfraz de la hipocresía.

Saludos
 

MundoPoesía se mantiene gracias a la publicidad y al apoyo de nuestros Mecenas.

✦ Hazte Mecenas

Sin publicidad · Blog propio · Apoya la poesía en español

Atrás
Arriba