Bukowski1969
El poeta del fin del mundo
Nos citaron a todos los turnos temprano,
aunque no es la primera vez que pasa;
mi antigüedad esta vez juega en contra,
mi experiencia en este caso no importa.
El corporativo lo explicó claramente,
con sus análisis y gráficas concluyeron
que la culpa es nuestra, nada tuvo que ver
el desfalco millonario que hizo el contador.
Entro a las oficinas de Recursos Humanos,
el olor a café rancio te golpea al entrar;
las lámparas fregadas nos mal iluminan,
hay cinco viejos iguales a mí en la sala.
Llaman uno a uno a los trabajadores,
mi turno llega, me llama la licenciada;
me explica que, aunque no estamos bien,
la compañía me necesita y sigo en planes.
Salgo de la habitación. Yo sigo aquí;
pero los otros cuatro viejos ya no están.
Respiro profundamente aliviado, la libré.
No sé ¿cómo?, no sé ¿por cuánto tiempo?
“Pero por hoy la libré”.
aunque no es la primera vez que pasa;
mi antigüedad esta vez juega en contra,
mi experiencia en este caso no importa.
El corporativo lo explicó claramente,
con sus análisis y gráficas concluyeron
que la culpa es nuestra, nada tuvo que ver
el desfalco millonario que hizo el contador.
Entro a las oficinas de Recursos Humanos,
el olor a café rancio te golpea al entrar;
las lámparas fregadas nos mal iluminan,
hay cinco viejos iguales a mí en la sala.
Llaman uno a uno a los trabajadores,
mi turno llega, me llama la licenciada;
me explica que, aunque no estamos bien,
la compañía me necesita y sigo en planes.
Salgo de la habitación. Yo sigo aquí;
pero los otros cuatro viejos ya no están.
Respiro profundamente aliviado, la libré.
No sé ¿cómo?, no sé ¿por cuánto tiempo?
“Pero por hoy la libré”.