Soy junco en la ribera de la vida,
y tiemblo al viento;
mas cada sacudida es aprendida
como un sustento.
Se inclina mi raíz cuando la pena
viene a buscarme,
pero convierte el alma su condena
en renovarme.
No es fuerte quien jamás se ha doblegado,
sino el que vuelve
a erguirse tras haberse quebrantado.
Así el vivir resuelve
que el junco, por humilde y azotado,
su grandeza devuelve.
y tiemblo al viento;
mas cada sacudida es aprendida
como un sustento.
Se inclina mi raíz cuando la pena
viene a buscarme,
pero convierte el alma su condena
en renovarme.
No es fuerte quien jamás se ha doblegado,
sino el que vuelve
a erguirse tras haberse quebrantado.
Así el vivir resuelve
que el junco, por humilde y azotado,
su grandeza devuelve.