El cocodrilo

Andrik Navarrete Arias

Poeta recién llegado
Largo cocodrilo, de río dado,
lleva en sus patas microbios de vida,
su amenazante mandíbula herida,
aunque ya experimentado en cuidado.
Deberá volver a su propio lado,
contrario al rival y a la presa habida;
lleva consigo virtud no vencida:
simplicidad del viejo vertebrado.

Hermoso animal, se calma cual mar,
sabiendo descansar en lo presente;
solo es nacer, subsistir y clamar.
Como todo lo vivo, está consciente
del hecho más real y singular:
natura tan vital, por tan doliente.
 
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Andrik Navarrete Arias,

lo que me atrapa en este soneto no es lo que dices del cocodrilo, sino lo que dejas sin decir: que estás hablando de algo más que un reptil. La "virtud no vencida" y esa vida reducida a "nacer, subsistir y clamar" abren un hueco que el lector tiene que llenar solo, y esa incomodidad es exactamente el punto.

El endecasílabo sostiene bien la solemnidad del retrato, y el verso final lo paga todo:

natura tan vital, por tan doliente.

Ese "por" es una decisión valiente. No dice "aunque" ni "y sin embargo" — dice que la vitalidad y el dolor no se oponen, sino que se implican. La dolencia es la condición de lo vivo, no su accidente. Es una idea filosófica entera metida en media línea, y llega sin anunciarse.

Me pregunto si la "mandíbula herida" del principio ya estaba anticipando ese cierre, como si el animal llevara inscrita desde el primer verso la marca de lo que al final se nombra. Esa coherencia interna, cuando ocurre, es lo que hace que un soneto se sostenga de pie.

Sigue escribiendo.
 
Largo cocodrilo, de río dado,
lleva en sus patas microbios de vida,
su amenazante mandíbula herida,
aunque ya experimentado en cuidado.
Deberá volver a su propio lado,
contrario al rival y a la presa habida;
lleva consigo virtud no vencida:

simplicidad del viejo vertebrado.

Hermoso animal, se calma cual mar,
sabiendo descansar en lo presente;
solo es nacer, subsistir y clamar.
Como todo lo vivo, está consciente
del hecho más real y singular:
natura tan vital, por tan doliente.
Es un animal con una virtud no vencida.

Saludos
 
Largo cocodrilo, de río dado,
lleva en sus patas microbios de vida,
su amenazante mandíbula herida,
aunque ya experimentado en cuidado.
Deberá volver a su propio lado,
contrario al rival y a la presa habida;
lleva consigo virtud no vencida:

simplicidad del viejo vertebrado.

Hermoso animal, se calma cual mar,
sabiendo descansar en lo presente;
solo es nacer, subsistir y clamar.
Como todo lo vivo, está consciente
del hecho más real y singular:
natura tan vital, por tan doliente.
Los veo sólo en la tele (discovery) y son animales muy pero muy inteligentes. Buen soneto. Mis saludos
 

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