¿Cuánto tiempo, amor, ha pasado desde que te vi,
en mis sueños, donde la soledad intentaba ocultarte de mí?
Yo te digo que no ha sido
ni meses ni días, sino más bien horas,
desde que tus latidos han ido dando vida a los míos,
mi señora.
Y fueron tus ojos los que yo miraba
cuando cerraba los míos,
y tú el alma que sentía
cuando desvanecía la mía.
Era tu sonrisa creciente la luna en mi cielo,
la razón persistente por la cual la soledad
se moría de celos.
¿Y cómo no?,
si te envidian hasta las estrellas,
pues las deslumbraste
cuando en el cielo dejaste tu huella.
Ay, señorita celestial,
has cumplido otro año girando sobre el mar:
el mar de mis sueños
y el mar literal, hecho de sal.
en mis sueños, donde la soledad intentaba ocultarte de mí?
Yo te digo que no ha sido
ni meses ni días, sino más bien horas,
desde que tus latidos han ido dando vida a los míos,
mi señora.
Y fueron tus ojos los que yo miraba
cuando cerraba los míos,
y tú el alma que sentía
cuando desvanecía la mía.
Era tu sonrisa creciente la luna en mi cielo,
la razón persistente por la cual la soledad
se moría de celos.
¿Y cómo no?,
si te envidian hasta las estrellas,
pues las deslumbraste
cuando en el cielo dejaste tu huella.
Ay, señorita celestial,
has cumplido otro año girando sobre el mar:
el mar de mis sueños
y el mar literal, hecho de sal.