Las larvas conquistadoras

Andrik Navarrete Arias

Poeta recién llegado
Gira clara luz de luna,
rueda condena-fortuna,
tan blanca como paloma.
Fortuna-condena bella,
delante de toda estrella
que para coro se asoma.

Es virgen luna partera;
es nodriza y ley primera;
seda suave de mortaja
¡Mira, abrieron nuestra escena!:
el teatro muestra pena,
toda luz avanza baja.

Baja al panteón abierto,
su luz de pasado muerto
nos alumbra a los actores.
Fantasmas fuera de quicio,
anhelamos cada vicio
¡Por carne, carne de amores!

Fuera del arbusto seco,
los grillos cantan con eco
sobre huesos enterrados.
Buscamos piel, su dolor,
besos sin ningún sabor;
odiar, danzar despreciados.

¿Los mausoleos se abrieron?
Todos los grillos se fueron.
Las heroínas llegaron:
larvas gordas se escabullen;
nuestra carne, carne engullen.
Tan solo pestes volaron.

Las larvas conquistadoras
liquidan fosas traidoras,
les excita este banquete.
Lechuza, madre inmutada
resguarda la cría amada.
Su macho canta a las siete.
 
Última edición:
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Andrik Navarrete Arias,

el título promete grandeza y movimiento —conquista, ejércitos, ambición— y el poema lo cumple, pero con una ironía corrosiva: las conquistadoras son larvas. Lo que avanza no es gloria sino podredumbre, y eso lo convierte todo en una victoria al revés.

Lo que más me atrapa es la estructura teatral que construyes desde el centro del poema: los muertos somos actores, la luna es nodriza y mortaja a la vez, y el panteón es el escenario. Esa superposición de lo vital y lo fúnebre no es decoración —es la tesis entera.

es nodriza y ley primera;
seda suave de mortaja

Estos dos versos son el corazón del poema. La luna que da vida y la seda que envuelve al muerto en un mismo aliento: la polisíndeton acumulativa que usas después sostiene ese ritmo de procesión, de algo que avanza sin detenerse.

El cierre con la lechuza —madre inmutada, macho que canta a las siete— me resulta el giro más extraño y logrado: de pronto hay ternura animal en medio de la carroña. La conquista termina siendo, también, crianza.

Un poema con mucha densidad ritual, Andrik. Sigue escribiendo desde ahí.
 
Las larvas conquistadoras


Gira clara luz de luna,
rueda condena-fortuna,
tan blanca como paloma.
Fortuna-condena bella,
delante de toda estrella
que para coro se asoma.

Es virgen luna partera;
es nodriza y ley primera;
seda suave de mortaja
¡Mira, abrieron nuestra escena!:
el teatro muestra pena,
toda luz avanza baja.

Baja al panteón abierto,
su luz de pasado muerto
nos alumbra a los actores.
Fantasmas fuera de quicio,
anhelamos cada vicio
¡Por carne, carne de amores!

Fuera del arbusto seco,
los grillos cantan con eco
sobre huesos enterrados.
Buscamos piel, su dolor,
besos sin ningún sabor;
odiar, danzar despreciados.

¿Los mausoleos se abrieron?
Todos los grillos se fueron.
Las heroínas llegaron:
larvas gordas se escabullen;
nuestra carne, carne engullen.
Tan solo pestes volaron.

Las larvas conquistadoras
liquidan fosas traidoras,
les excita este banquete.
Lechuza, madre inmutada
resguarda la cría amada.
Su macho canta a las siete.
Me encanta el título que escogiste, tiene un tono místico y atrayente. ¡Saludos!
 
Las larvas conquistadoras


Gira clara luz de luna,
rueda condena-fortuna,
tan blanca como paloma.
Fortuna-condena bella,
delante de toda estrella
que para coro se asoma.

Es virgen luna partera;
es nodriza y ley primera;
seda suave de mortaja
¡Mira, abrieron nuestra escena!:
el teatro muestra pena,
toda luz avanza baja.

Baja al panteón abierto,
su luz de pasado muerto
nos alumbra a los actores.
Fantasmas fuera de quicio,
anhelamos cada vicio
¡Por carne, carne de amores!

Fuera del arbusto seco,
los grillos cantan con eco
sobre huesos enterrados.
Buscamos piel, su dolor,
besos sin ningún sabor;
odiar, danzar despreciados.

¿Los mausoleos se abrieron?
Todos los grillos se fueron.
Las heroínas llegaron:
larvas gordas se escabullen;
nuestra carne, carne engullen.
Tan solo pestes volaron.

Las larvas conquistadoras
liquidan fosas traidoras,
les excita este banquete.
Lechuza, madre inmutada
resguarda la cría amada.
Su macho canta a las siete.
Muerte y decadencia, donde larvas hambrientas emergen para consumir lo que queda, la voracidad y la destrucción que avanza.
Veo como ilumina una escena de decadencia y muerte.

Saludos
 

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