Adalberto Martin USA
Poeta recién llegado
El laberinto del silencio
Donde se muestra la dolorosa contradicción de amar en el silencio y la distancia
Quiero llegar hasta ti
y no sé cómo acercarme,
pues cuando voy a expresarme
las fuerzas se van de mí.
Intento hablar y, al hablar,
es el precio de mi intento,
quedar mudo y sin aliento
cuando quiero a ti llegar.
Busco la luz en tu sombra,
asombro de mi buscar,
pues no te cansa cansar
a quien callado te nombra.
Hablo y el silencio calla,
callo y el silencio grita,
esta pasión infinita
en mis cenizas batalla.
Quiero vencer mi recelo,
mas vence el recelo en mí;
que por llegar hasta ti
me aparto de mi consuelo.
Huyendo de tu presencia
me acerco más a tu olvido,
que es olvido haber vivido
muriendo por tu clemencia.
¿Cómo tenerte sin verte,
si al verte no te poseo?
En la distancia te veo
con la suerte de perderte.
Cerca de ti estoy lejano,
lejos de ti estoy presente,
es un invierno caliente
el que me brindas en vano.
Queriendo no querer, quiero,
y amando sin amar, amo,
en este firme reclamo
viviendo del mal que muero.
Tu luz me deja cegado,
mi ceguera es la que ve,
perdiendo toda mi fe
quedo de ti enamorado.
Me resigno a no tenerte,
aunque no a dejar de amarte;
ya que no puedo alcanzarte,
no permitiré perderte.
Adalberto Martín
Donde se muestra la dolorosa contradicción de amar en el silencio y la distancia
Quiero llegar hasta ti
y no sé cómo acercarme,
pues cuando voy a expresarme
las fuerzas se van de mí.
Intento hablar y, al hablar,
es el precio de mi intento,
quedar mudo y sin aliento
cuando quiero a ti llegar.
Busco la luz en tu sombra,
asombro de mi buscar,
pues no te cansa cansar
a quien callado te nombra.
Hablo y el silencio calla,
callo y el silencio grita,
esta pasión infinita
en mis cenizas batalla.
Quiero vencer mi recelo,
mas vence el recelo en mí;
que por llegar hasta ti
me aparto de mi consuelo.
Huyendo de tu presencia
me acerco más a tu olvido,
que es olvido haber vivido
muriendo por tu clemencia.
¿Cómo tenerte sin verte,
si al verte no te poseo?
En la distancia te veo
con la suerte de perderte.
Cerca de ti estoy lejano,
lejos de ti estoy presente,
es un invierno caliente
el que me brindas en vano.
Queriendo no querer, quiero,
y amando sin amar, amo,
en este firme reclamo
viviendo del mal que muero.
Tu luz me deja cegado,
mi ceguera es la que ve,
perdiendo toda mi fe
quedo de ti enamorado.
Me resigno a no tenerte,
aunque no a dejar de amarte;
ya que no puedo alcanzarte,
no permitiré perderte.
Adalberto Martín