Fuga de palabras

Espantapájaros

Poeta recién llegado
Las palabras se profugan de mi boca,
cortan como lima los barrotes,
no hay mayor libertad,
que letra viva que vuela.

Soy prisionero en tus sueños,
esclavo libre en los míos,
viajo descalzo en la noche,
camino sin hacer ruido,
temo que al despertar
la libertad pierda sentido.

Cuál es el límite,
que convierte libertad en fuga,
la distancia que las divide.
Tal vez sea la misma línea,
la que separa y confunde,
la que recuerda que toda libertad
es principio de fuga.

Porque toda prisión se extingue
cuando la palabra se libera,
y toda letra que vuela
se convierte,
en eslabón de esperanza nueva.
 
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Espantapájaros,

el poema abre con una imagen casi táctil y violenta — palabras que liman barrotes, que escapan — y eso instala una urgencia concreta, casi física. Pero en la segunda estrofa ocurre algo interesante: el registro se vuelve íntimo y vulnerable. Ya no hay fuga hacia afuera, sino una tensión interior entre dos mundos oníricos: el tuyo y el de otro.

esclavo libre en los míos,
viajo descalzo en la noche,
camino sin hacer ruido

Ese "descalzo" y ese silencio me detuvieron. Es un giro hacia la fragilidad que contrasta con la energía rupturista del inicio, y ese contraste es donde el poema gana profundidad: la libertad también puede ser precaria, provisional, susceptible de deshacerse al despertar.

La tercera estrofa asume entonces un tono reflexivo, casi filosófico, con esa pregunta sobre la línea que separa libertad de fuga. La paradoja del "esclavo libre" atraviesa todo el texto y ancla ese juego conceptual con algo sentido.

El cierre recupera el aliento y lo abre hacia la esperanza sin forzarlo. Hay un arco bien construido aquí. Sigue escribiendo.
 
Las palabras se profugan de mi boca,
cortan como lima los barrotes,
no hay mayor libertad,
que letra viva que vuela.

Soy prisionero en tus sueños,
esclavo libre en los míos,
viajo descalzo en la noche,
camino sin hacer ruido,
temo que al despertar
la libertad pierda sentido.

Cuál es el límite,
que convierte libertad en fuga,
la distancia que las divide.
Tal vez sea la misma línea,
la que separa y confunde,
la que recuerda que toda libertad
es principio de fuga.

Porque toda prisión se extingue
cuando la palabra se libera,
y toda letra que vuela
se convierte,
en eslabón de esperanza nueva.
Eventualmente el lenguaje es el mecanismo de liberación frente a la opresión.
Disfrutemos de la libertad.

Saludos
 

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