Bernardo de Valbuena
Poeta que considera el portal su segunda casa
Así lo vi y a lo que vi me ciño
pues ella lo miraba y él veía
lo que ella sin decirle le decía
y todo era ilusión puro cariño
Miraba como siempre mira un niño
aún sin saber hablar, con bonhomía
y el mundo en sus pupilas se mecía.
Es la complicidad sin ningún guiño.
Destellos de un amor estipulado
en un ayer feliz en lontananza,
grandeza del remar del mismo lado
en aras del deber, que no en bonanza.
Los dejé en su misterio sin tapujos
hablando sin hablar como cartujos.
pues ella lo miraba y él veía
lo que ella sin decirle le decía
y todo era ilusión puro cariño
Miraba como siempre mira un niño
aún sin saber hablar, con bonhomía
y el mundo en sus pupilas se mecía.
Es la complicidad sin ningún guiño.
Destellos de un amor estipulado
en un ayer feliz en lontananza,
grandeza del remar del mismo lado
en aras del deber, que no en bonanza.
Los dejé en su misterio sin tapujos
hablando sin hablar como cartujos.
Cullera, Hotel Santa Marta, junio 2026
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