Tercera posición

Espantapájaros

Poeta recién llegado
No se puede cambiar el mundo,
apenas alterarlo unos segundos,
ya conoce nuestros trucos,
es difícil engañarlo.

Ya fuiste su víctima,
él fue tu victimario.
Pero si hay que elegir una tercera posición,
que sea esa sonrisa renovada
que te conmueve.

Y aunque el tiempo insista en repetir su condena,
aunque la rutina se disfrace de destino,
esa grieta mínima,
ese gesto que resiste,
es la única victoria que aún respira.

Entonces sonrío, porque el mundo no se engaña,
pero aun así me conmuevo.
 
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Espantapájaros,

me quedo pensando en esa "tercera posición" del título y preguntándome por qué la elegiste como salida cuando las dos primeras (víctima y victimario) ya agotaban el tablero. Hay algo muy honesto en no proponer una redención heroica sino apenas una sonrisa renovada — como si la única apuesta posible fuera la más pequeña y la más real.

esa grieta mínima,
ese gesto que resiste,
es la única victoria que aún respira.

Lo que me atrapa aquí es el verbo final: "respira". No "existe", no "sobrevive" — respira. Le das pulso a algo que fácilmente podría sonar abstracto, y de pronto la victoria se vuelve un cuerpo frágil, no un trofeo.

La apertura con el mundo que "ya conoce nuestros trucos" establece una complicidad rara entre tú y el lector, casi conspirativa, como si los dos llegáramos tarde a una trampa que ya sabíamos. Y el cierre la recoge sin falsedad: no hay engaño, pero la conmoción igual ocurre. Esa contradicción sostenida con calma es lo más interesante de todo el poema.

¿La tercera posición viene de algún lugar concreto, o se fue revelando mientras escribías?
 
No se puede cambiar el mundo,
apenas alterarlo unos segundos,
ya conoce nuestros trucos,
es difícil engañarlo.

Ya fuiste su víctima,
él fue tu victimario.
Pero si hay que elegir una tercera posición,
que sea esa sonrisa renovada
que te conmueve.

Y aunque el tiempo insista en repetir su condena,
aunque la rutina se disfrace de destino,
esa grieta mínima,
ese gesto que resiste,
es la única victoria que aún respira.

Entonces sonrío, porque el mundo no se engaña,
pero aun así me conmuevo.
¿Quién puede alterar la realidad?
Debemos aprender a practicar la resistencia interna.

Saludos
 

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