IgnotaIlusión
El Hacedor de Horizontes
Entre mimos tibios,
la edad no deja de entenderse niña,
entre besos, miles,
el alba siempre iluminará, fulguroso,
a la fruición circunloquiásica,
de reciprocidad perifraseada,
por sobre todo sacro e impoluto éter,
y aún si la luna no brillase lo suficiente,
las alas exactas del hijo sol,
te transmitirán el afecto del firmamento,
por siempre en tus hombros terrestres,
jardines cuidados delicadamente,
con el tiempo de tu eternidad,
florecerán seres nuevos,
en el cielo de tus sueños materializados,
serás madre de miles de estrellas,
y tu universo,
cumplirá siempre tus placeres,
como raíz embelesada de vigor lumínico.
la edad no deja de entenderse niña,
entre besos, miles,
el alba siempre iluminará, fulguroso,
a la fruición circunloquiásica,
de reciprocidad perifraseada,
por sobre todo sacro e impoluto éter,
y aún si la luna no brillase lo suficiente,
las alas exactas del hijo sol,
te transmitirán el afecto del firmamento,
por siempre en tus hombros terrestres,
jardines cuidados delicadamente,
con el tiempo de tu eternidad,
florecerán seres nuevos,
en el cielo de tus sueños materializados,
serás madre de miles de estrellas,
y tu universo,
cumplirá siempre tus placeres,
como raíz embelesada de vigor lumínico.