Pedro Olvera
#ElPincheLirismo
Recolectora de racimos,
prefiero crecer donde tú me veas.
Filtrar tu aliento, condensar tus labios
al dibujarte besos
y nutrirme del rocío que al amanecer
te llena de soles las pestañas.
Y si toca menguar porque una borrasca
encontró sin lámpara a mi sombra,
tu abrazo es mi escondite
donde el fragor se disipa
y tu claridad me es dada
como un primer paso en el camino.
Te recorro de a poco, de memoria
te aprendo con los sentidos
como una lección que sin cesar repaso
porque soy lento de vista
y ciego de asombro
al abarcar lo inabarcable.
La misma línea del párrafo
fluye como el margen de un río;
el numeral que vez tras vez te suma
en mis incontables dedos
resulta siempre en una: tú igual a ti,
irrepetible, unívoca y multiplicada.
Y solo entiendo que estás aquí,
en el fin del azar,
en el principio de la suerte.
prefiero crecer donde tú me veas.
Filtrar tu aliento, condensar tus labios
al dibujarte besos
y nutrirme del rocío que al amanecer
te llena de soles las pestañas.
Y si toca menguar porque una borrasca
encontró sin lámpara a mi sombra,
tu abrazo es mi escondite
donde el fragor se disipa
y tu claridad me es dada
como un primer paso en el camino.
Te recorro de a poco, de memoria
te aprendo con los sentidos
como una lección que sin cesar repaso
porque soy lento de vista
y ciego de asombro
al abarcar lo inabarcable.
La misma línea del párrafo
fluye como el margen de un río;
el numeral que vez tras vez te suma
en mis incontables dedos
resulta siempre en una: tú igual a ti,
irrepetible, unívoca y multiplicada.
Y solo entiendo que estás aquí,
en el fin del azar,
en el principio de la suerte.
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