Rosa Reeder
Poeta que considera el portal su segunda casa
En mármol de silencio fue esculpida
la sombra que sostiene mis jornadas;
allí duermen las horas derramadas
como un río de luz desconocida.
Pregunto al cielo por la voz perdida
que habitó las estrellas apagadas,
y responden las noches consagradas
con la antigua verdad nunca vencida.
No busco en el laurel gloria terrena,
ni en el aplauso efímera victoria;
mi espíritu persigue otra morada.
Porque el alma, de eternidad sedienta,
lleva escrita en su página de historia
la huella de una llama no extinguida.
Y cuando el tiempo cierre sus portales
y caigan los imperios del olvido,
quedará solamente lo vivido
en los templos secretos e inmortales
Rosa María Reeder
Derechos Reservados
la sombra que sostiene mis jornadas;
allí duermen las horas derramadas
como un río de luz desconocida.
Pregunto al cielo por la voz perdida
que habitó las estrellas apagadas,
y responden las noches consagradas
con la antigua verdad nunca vencida.
No busco en el laurel gloria terrena,
ni en el aplauso efímera victoria;
mi espíritu persigue otra morada.
Porque el alma, de eternidad sedienta,
lleva escrita en su página de historia
la huella de una llama no extinguida.
Y cuando el tiempo cierre sus portales
y caigan los imperios del olvido,
quedará solamente lo vivido
en los templos secretos e inmortales
Rosa María Reeder
Derechos Reservados