Tu incendio

tecafeyletras

Poeta recién llegado
Bajo el palio de una noche que se desgarra en el umbral,
donde la penumbra se vuelve cómplice de la piel y del aliento,
renuncio a la mesura, a la cortesía, a la paz del orden,
y me rindo ante el incendio clandestino de tu mano con la mía.

Eres la sedición del pulso, el ardor que recorre la sangre,
esa fiebre que se posa sobre el cuerpo como un bautismo de fuego.
No busco la calma de tu cercanía, ni el consuelo del refugio,
sino la entrega absoluta donde la carne se vuelve una oración.

Es este juego perverso, este azar de manos que se buscan,
un naufragio voluntario en el abismo de tu mirada oscura.
Sabes que el deseo es un delito que la razón no juzga,
una trampa de seda donde la voluntad se rinde, desarmada.

Que se desmorone el orden y que el mundo se quede en silencio,
mientras nos fundimos en el sagrado y letal acto de amarnos.
No hay salida posible, solo el fuego imparable del instante,
donde el alma se entrega, en un solo grito, al delito de amarte.
 
Bajo el palio de una noche que se desgarra en el umbral,
donde la penumbra se vuelve cómplice de la piel y del aliento,
renuncio a la mesura, a la cortesía, a la paz del orden,
y me rindo ante el incendio clandestino de tu mano con la mía.

Eres la sedición del pulso, el ardor que recorre la sangre,
esa fiebre que se posa sobre el cuerpo como un bautismo de fuego.
No busco la calma de tu cercanía, ni el consuelo del refugio,
sino la entrega absoluta donde la carne se vuelve una oración.

Es este juego perverso, este azar de manos que se buscan,
un naufragio voluntario en el abismo de tu mirada oscura.
Sabes que el deseo es un delito que la razón no juzga,
una trampa de seda donde la voluntad se rinde, desarmada.

Que se desmorone el orden y que el mundo se quede en silencio,
mientras nos fundimos en el sagrado y letal acto de amarnos.
No hay salida posible, solo el fuego imparable del instante,
donde el alma se entrega, en un solo grito, al delito de amarte.
Una entrega absoluta y una fusión de almas.

Saludos
 
Bajo el palio de una noche que se desgarra en el umbral,
donde la penumbra se vuelve cómplice de la piel y del aliento,
renuncio a la mesura, a la cortesía, a la paz del orden,
y me rindo ante el incendio clandestino de tu mano con la mía.

Eres la sedición del pulso, el ardor que recorre la sangre,
esa fiebre que se posa sobre el cuerpo como un bautismo de fuego.
No busco la calma de tu cercanía, ni el consuelo del refugio,
sino la entrega absoluta donde la carne se vuelve una oración.

Es este juego perverso, este azar de manos que se buscan,
un naufragio voluntario en el abismo de tu mirada oscura.
Sabes que el deseo es un delito que la razón no juzga,
una trampa de seda donde la voluntad se rinde, desarmada.

Que se desmorone el orden y que el mundo se quede en silencio,
mientras nos fundimos en el sagrado y letal acto de amarnos.
No hay salida posible, solo el fuego imparable del instante,
donde el alma se entrega, en un solo grito, al delito de amarte.
Me encanta el cierre del poema, le da una fuerza extraordinaria.
Grato pasar a leerte y dejar mi humilde huella, saludos
 
Bajo el palio de una noche que se desgarra en el umbral,
donde la penumbra se vuelve cómplice de la piel y del aliento,
renuncio a la mesura, a la cortesía, a la paz del orden,
y me rindo ante el incendio clandestino de tu mano con la mía.

Eres la sedición del pulso, el ardor que recorre la sangre,
esa fiebre que se posa sobre el cuerpo como un bautismo de fuego.
No busco la calma de tu cercanía, ni el consuelo del refugio,
sino la entrega absoluta donde la carne se vuelve una oración.

Es este juego perverso, este azar de manos que se buscan,
un naufragio voluntario en el abismo de tu mirada oscura.
Sabes que el deseo es un delito que la razón no juzga,
una trampa de seda donde la voluntad se rinde, desarmada.

Que se desmorone el orden y que el mundo se quede en silencio,
mientras nos fundimos en el sagrado y letal acto de amarnos.
No hay salida posible, solo el fuego imparable del instante,
donde el alma se entrega, en un solo grito, al delito de amarte.
Intenso y vehemente, sin dudar las emociones crepitan en esa hoguera pletórica de entrega.

Un placer la lectura.
Saludos
 

MundoPoesía se mantiene gracias a la publicidad y al apoyo de nuestros Mecenas.

✦ Hazte Mecenas

Sin publicidad · Blog propio · Apoya la poesía en español

Atrás
Arriba