Este poema me parece una pequeña celebración de la imaginación infantil. Con palabras sencillas crea un mundo lleno de color, ternura y sorpresa, donde un perro se convierte en un ser único y especial. Me gusta cómo la imagen de sus ojos como cristales transmite pureza y asombro, recordándonos esa capacidad que tienen los niños de descubrir belleza en todo lo que los rodea.
Saludos cordiales