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La tarde se acuesta en los vidrios rotos,
su aliento mancha de gris el silencio.
Entre las paredes que guardan ecos de nombres olvidados,
la sombra teje un manto de horas vacías.
El polvo baila con la lentitud de un adiós,
cada partícula, un instante que se deshace en la piel.
La...
Arranqué mi corazón con la delicadeza de quien deshoja una alcachofa buscando el núcleo tierno, ese que solo duele cuando lo nombras. Te lo entregué envuelto en un pañuelo de lluvias antiguas, todavía palpitando como un pez fuera del agua que inventa branquias de aire. Pero tú, sonriendo con esa...
—¿Qué nos pasó? —pregunta el Lobo a la Luna, y su aullido es una grieta en la noche, un eco que se disuelve en el aire sin encontrar respuesta.
La Luna brilla, calla, gira en su órbita distante, indiferente a la herida abierta en la voz del Lobo. Él insiste, levanta la mirada, busca en el...
¿Cómo escribirte sin que sepas que te escribo?
¿Cómo dejar mi amor entre las líneas
como un puñado de hojas sueltas
que el viento arrastra,
pero que jamás llegan a tus manos?
Si digo tu nombre,
la palabra se deshace en el aire
como la espuma en la orilla,
como un eco que no encuentra su...
Nos amamos en el borde, donde el filo brilla y la piel tiembla.
Nuestro amor es un equilibrio incierto, un malabar de latidos que se sostienen con alfileres invisibles. A veces, parece que caeremos de bruces en el abismo de la rutina, y otras, que la cuchilla nos partirá en dos, sin previo...
A las dos de la madrugada del viernes, la luna se viste de rojo, un resplandor de fuego que tiñe la noche con su misterio. En el horizonte, la ciudad duerme, ignorante del hechizo que se cierne sobre el firmamento. Pero ellos, los amantes, despiertan.
Susurros en la brisa, piel erizada bajo el...
Tengo hambre, pero no de pan ni de sopa, no de esos bocados tibios que se disuelven en la boca y después no dejan rastro. Tengo hambre de algo más, algo que no se encuentra en las estanterías del supermercado ni en el menú del día.
Tengo hambre de esa palabra que no dijiste, de la risa que...
El gato dormía en el alfeizar de la noche, con los ojos entrecerrados y el corazón en llamas. Soñaba con la luna, con su piel de ceniza y leche, con su risa de plata que resbalaba entre las sombras.
El lobo aullaba en la montaña, un grito de hambre y deseo que atravesaba los cielos. No la...
Se encontraron en la intersección de dos calles que nadie veía, en ese rincón de la ciudad donde los pasos no dejan huellas y los nombres no figuran en mapas. No se miraron de frente porque los amores intangibles saben que el contacto visual es un lujo del que no pueden abusar.
Él era una...
Un alarido se deshace en la yema,
geometría de bestia recién nacida:
mis uñas escriben sílabas de humo
que el viento cataloga como polvo de estrellas fallidas.
La voz es un reloj de arena al revés,
arena que sube para ahogar las horas.
Mis labios, páginas en blanco
donde el tiempo...
La palabra se alza como un incendio que busca consumir la sombra. Se extiende, se derrama, se infiltra en las grietas del alma y en los huesos cansados de los que todavía creen en su milagro. La palabra es cuchillo y es bálsamo, es el grito de los que han callado demasiado tiempo, es la...
Cocinar es como amar, como morirse un poco, como romperse los huesos y lamerse las heridas con ajo y romero.
Un chef no es un tipo con un cuchillo afilado y un gorro ridículo, no. Un chef es un brujo, un ilusionista,
un loco que juega con el hambre ajena y la llena de espejismos comestibles.
El...
Eres bruja, me hechizas
con la luna entre los dientes,
con ese brebaje oscuro
que preparan tus caderas.
Me desangras en silencio,
como un río que se inventa
su propia sed.
Tu risa es un cuchillo tibio
y en tu sombra me refugio,
animal herido que lame
la sal de tu piel.
Me bebes a...
La poetisa expresa un profundo sentimiento de soledad y nostalgia por un amor que ha quedado en el pasado. La herida que menciona no es solo física, sino del alma, una marca emocional que la mantiene aferrada a los recuerdos que ya no pueden volver. La confusión y la sensación de muerte...
El poeta dice que cuando el amor se extingue, emerge el rencor y los sentimientos reprimidos toman protagonismo, transformando la relación en un campo de batalla donde las palabras son armas afiladas. La violencia verbal se convierte en la norma, y el afán de herir supera cualquier vestigio de...
Y si hoy fuera el último día
y el sol tuviera miedo de salir,
si la tierra bostezara su última ráfaga de viento
y el mar se tragara su propio nombre,
¿qué haría yo sin ti?
Me sentaría en la acera rota del mundo,
fumándome el humo del fin,
mirando las sombras de los que ya no importan,
los que...
Ayer llovió con la rabia del tiempo,
se ahogaron las palabras en la boca de la noche,
y en mi cama quedó el hueco de tu sombra,
la forma exacta de tu ausencia.
Ayer olvidé cómo suena tu risa,
pero el eco de tu voz me mordió los huesos,
y el frío se quedó a vivir en mi pecho
como un huésped sin...
Se me para el reloj cada vez que pasas… el tiempo se vuelve cómplice de tus horarios flexibles. Tus ojos son semáforos en ámbar: avanzo a ciegas, pero siempre choco contra la banqueta de tu risa.
Dices "hablemos de filosofía" y se me traba la lengua en griego antiguo, deletreando sofismas...
La poesía es el latido que otros me prestan:
soy arcilla de voces antiguas,
tinta de todos los insomnios,
un eco de lunas que otros besaron.
Me inspira el aliento de los que nombran el mundo con sed,
Neruda desangrando metáforas en su Isla Negra,
Mistral trenzando el viento con...
Los viernes deshojan su luz en mi boca,
un vino oscuro que murmura tu nombre,
y cada hora es una uva madura
que estalla en dulzura bajo mis labios.
El crepúsculo trae tus huellas:
miel fermentada en el aire,
un rumor de sábanas y olas,
tu cuerpo, racimo de sombras tibias.
La noche abre...
Los astros hacen fila en un horizonte que no existe,
como si el cielo supiera lo que nunca fuimos.
Cuando los planetas se alinean,
tú te desvaneces en una ecuación sin solución,
una teoría mal escrita en la pizarra del azar.
Yo sigo aquí, con los números en las manos,
con la certeza rota de que...
El poema refleja un profundo arrepentimiento y la lucha interna de la voz poética frente a la vulnerabilidad y el silencio en una relación. La frialdad emocional se expresa en los "brazos de hielo", mientras que la paradoja de "amé para no amar" sugiere que el afecto fue más una evasión que una...
Tu piel es un mapa escrito en arcilla tibia,
un idioma que aprendo con los dientes,
con la lentitud del musgo creciendo en la corteza de un árbol que sueña con ser río.
Desnudas el tiempo:
caen las horas como cáscaras de mango maduro, y en tu ombligo fermenta la luz
de todas las tardes que nos...
Me arrastra la corriente de este sueño,
perdido entre susurros y fragancias.
Tu voz es un latido en las distancias,
un eco que persigo y que no dueño.
Te nombro con la sed de lo pequeño,
con hambre de tocarte en mis fragancias,
y el tiempo se deshace en sus mudanzas
dejándome en un ansia sin...
La primera vez que la vio fue en el reflejo torcido de un reloj de arena. Él estaba comprando cigarrillos en la estación de tren cuando el vidrio empañado del mostrador le devolvió, en lugar de su propia cara, una mujer deshojando margaritas con uñas de tinta violeta. "Las flores mueren al...
La labor de un escritor es contar la historia, crear sentimientos que atraviesen el tiempo y la piel, despertar en el lector recuerdos que quizás nunca vivió pero que, al leerlos, siente como suyos. Es un oficio de arquitecto y cirujano: construir mundos con palabras y abrir heridas con la...
Escribir un poema de amor es una herida que sangra en cada palabra, un eco de noches donde el alma se desmorona y se vuelve a edificar en el temblor de otras manos. Nadie que haya sido amado sin grietas puede trazar versos que quemen, que hablen en la lengua de los cuerpos ausentes, de los...
La gota se desliza, tibia y densa, enredándose en la piel como un insecto moribundo que aún cree en el vuelo. Es un hilo escarlata que desciende con el ritmo perezoso de las cosas inevitables, de lo que ya no tiene retorno. La miro sin verla, la dejo caer, y es como si el suelo la devorara sin...
El título es una esquina donde el poema dobla, un parpadeo de tinta que dice: aquí empieza algo que no termina. Y sin embargo, al mirarlo demasiado, se convierte en un agujero en la pared por donde la realidad filtra sus hilos de telaraña. Hay títulos que saben a aeropuerto, a carteles de neón...
Los sábados no son para escribir poemas.
No son para llorarle a la luna ni para contarle al insomnio las penas de un corazón en ruinas.
No son para revolver recuerdos con el café ni para escarbar en la memoria como quien busca monedas en el sofá.
Los sábados son para respirar sin preguntarle a...
La luz del mediodía se descompone en verbos
y tu nombre es un teorema intraducible
que se multiplica en mis costillas.
Invento un alfabeto de sombras
para descifrar la geometría de tu risa,
pero el mapa de tu voz
es un río que naufraga en espejos.
¿Cómo no amarte si hasta el...
Mi silencio te enamora y te consume,
aunque la Luna niegue su fulgor.
Es un beso dormido en el perfume
de la sombra que entibia mi clamor.
Cuando callo, me escuchas sin saberlo,
te desvela mi piel sin pronunciar,
y en la brisa que roza tu desvelo
va mi boca encendida a navegar.
No hacen falta...
Soledad vino a visitarme otra vez.
Se quitó los zapatos,
puso los pies en mi mesa
y encendió un cigarro invisible.
No dice nada.
Nunca dice nada.
Pero me mira con esos ojos
de espejo sucio,
de luna llena sin brillo.
—¿Qué quieres, Soledad?
—Nada —me dice—,
sólo vine a recordarte
que sigues...
Este poema parece hablar sobre la dualidad del amor: su cordura y su locura. Utiliza un lenguaje simbólico y una estructura que juega con la repetición y la musicalidad para transmitir la intensidad del sentimiento amoroso.
El poeta presenta el amor como una escalada, un desafío que lleva a la...
El sábado entra por la ventana con las patas de un felino descalzo. Son las nueve, o quizá las once: el reloj de la cocina derrite sus números en un charco de luz amarilla. Tú, ahí, con la taza de café que humea como un mensaje en clave morse, descifrando las sombras que el sol dibuja en la...
Si ese amor fuera mío,
lo envolvería en el viento de tus pasos,
lo colgaría de los árboles que ya no alcanzas a trepar,
lo enterraría en las grietas de tus libros
donde aún duermen las preguntas.
Cuarenta años son el fuego
que te quema sin consumirte:
las cicatrices que no...
La luna dejó de ser mi espejo en la órbita de los desvelos.
Sus fases son ahora costras de luz en mi almohada, me observa con la indiferencia de un reloj
descompuesto en la torre del cráneo.
Ya no responde a mis saludos lunambularios: mi sombra se hace fósil de humo cada vez que intento...
Te vas con el humo del café,
con la migaja olvidada en el plato,
con el reloj que mastica los minutos
hasta volverlos sombra.
La casa se inclina hacia tu ausencia,
se agrieta el yeso de las paredes,
y yo, sentado frente a la ventana,
cuento las horas que dejaste caer
como monedas sin valor...
El amor sin ti es un paraguas roto en la tormenta,
un grito que se queda a la mitad del eco,un café frío olvidado en la mesa de algún bar.
Es un reloj que no marca la hora,
una carta sin destino,el silencio del teléfono que no suena.
El amor sin ti es la sombra de un árbol sin ramas,el zumbido...
Era mi lengua un río ciego
que descendía por tu mapa de yeso,
trazando alfabetos en la sombra
donde la piel se abre como un pergamino húmedo.
Navegué los valles de tu espalda,
bebí el rocío de tus costillas,
fui caracol en la concha secreta
que guarda el eco de un mar no nombrado.
Era...
Bajo el manto silente de la hora santa,
tu piel desnuda es un himno que se canta:
fruta prohibida entre sábanas de altar,
donde el tiempo se quiebra sin despertar.
Mis manos, peregrinas de un rito oscuro,
descifran geografías sin futuro;
cada suspiro es cómplice del pecado,
huella...
Es una pena
que mis labios se deshagan en mango
y mi lengua guarde
el ácido secreto de la guayaba silvestre,
mientras tus caderas
—dos bestias cansadas de morder la tarde—
me exigen un sacrificio de sal.
¿Qué hacemos con este amor
que huele a tierra recién pisada,
a zumo...
Había que empezar por los ojos, esos mentirosos profesionales. Ojos que inventaban auroras donde solo había cortinas amarillentas y un despertador roto. Tú los cerrabas para besarme y yo, cómplice del engaño, fingía que el mundo se detenía. Pero los mundos no se detienen: se oxidan. Y el nuestro...
Treinta segundos no son nada, y sin embargo, ahí estás, latiendo entre mis brazos. Un instante elástico donde los relojes se aburren y dejan de contar, donde la piel se vuelve idioma y el pecho una casa tibia. Treinta segundos, y ya la gravedad pesa menos, ya las palabras sobran, ya el mundo se...
Hay un sitio en el pecho
donde la piedra olvida su nombre,
donde el silencio se vuelve agua
y el agua lava su propia herida.
Amar es desvestir la roca,
descubrir que bajo el frío
late un hueso de luna,
una semilla de fuego que no quema.
No es que el dolor se ausente:
es que la cicatriz aprende...
Te amo con la luz que tiembla en el vacío,
con la mancha de café sobre el papel,
con el clavo torcido que deja un suspiro
en la foto olvidada de un atardecer.
Te amo como el timbre mudo en la espera,
con la sombra del polvo en cada botón,
con la duda que insiste, que marca y que yerra
y en el...
Escribo como quien araña una pared en busca del interruptor que nunca existió.
No es elección, sino geología del hueso: algo en la clavícula me grita que el lenguaje debe doler para significar, que las palabras son vendas sucias encontradas en el bolsillo de un abrigo ajeno.
Lo mío no es...
Debí haberte amado más,
no con la boca que repite "te amo"
como un réquiem gastado,
sino con el silencio que araña las paredes cuando la noche se derrama en el café frío.
Debí amarte con las uñas,
con el polvo que se acumula en los rincones del insomnio, con la tos seca de las tres de la...
Hay un alba que nace entre los pliegues de la sábana,
un idioma sin vocales donde la piel deletrea
su propio evangelio.
Tus manos son cartógrafas del vértigo:
trazan ríos donde solo había ceniza,
descifran la ecuación de mis huesos
hasta hallar la raíz que quema.
Algo crece —no...
Cuando la piel es un desierto sin eco,
y el alma ha olvidado el sabor de la lluvia,
regresas.
Traes en los dedos el mapa de mis grietas,
agua clandestina que bebo a lengüetazos,
como bestia que descifra su sed en la noche.
No son abrazos, son ríos que nacen
de la nada:
tus...
Me dices “atrevido” y algo me hierve adentro, como si un fuego nuevo decidiera encender mis pulmones. No es soberbia, es el vértigo de querer comerse el mundo a dentelladas. Ser atrevido es decirle a la tristeza: “Ya bájale,” y lanzarse a contradecir el miedo con las manos desnudas.
Escribo...
Te busco en la bruma tibia de mi café matutino,
en la nostalgia de cada sorbo que me quema la lengua.
Allí, en esa caricia perezosa que deja la luz sobre tu pelo,
descubro mi urgencia por decir tu nombre en voz baja.
Hay un latido de incendio en mis sienes cuando cruzas la puerta,
como si la...
Se siente una profunda vulnerabilidad y anhelo. Tu poema experimenta una conexión emocional intensa con otra persona, lo que te brinda inspiración para crear, aunque también te deja expuesta a la posibilidad de rechazo. Tu corazón está lleno de esperanza frágil e ingenua, a pesar del silencio...
Una espina crece en la lengua del reloj cuando pronuncia tu nombre sin horas.
El silencio es un animal que mastica
las sílabas rotas de lo que no dijimos.
Te fuiste en presente continuo,
un verbo sin piel,
y ahora respiro el humo de las fotografías que se incendian en el álbum de...
Eres la huella del verano en mi costado,
la marea que sube entre mis huesos,
un juicio de miel y sombras
donde me declaro culpable de tu nombre.
Tus caderas son la sentencia escrita en latín antiguo,
ese idioma de dioses que sólo entienden los hambrientos.
Bebo de tu ombligo como de...
La calle es un eco de pasos no dados,
un rumor de relojes que olvidaron el tiempo,
parpadeo de faroles en arterias de asfalto,
como si el mundo fuese un párpado cerrado
y todo lo demás una conspiración de la niebla.
Alguien dijo que la sombra es la memoria del cuerpo,
pero en la penumbra todo...
No basta con una. Ni dos. Ni con esas palabras afiladas que nos lanzamos a la cara como si fueran piedras y no cuchillos.
No basta con la indiferencia de las noches frías, con el roce de las manos que ya no buscan nada, con la distancia disfrazada de rutina.
Porque este amor no se muere fácil...
En el laberinto de cámaras rojas y secretos susurrados, donde el corazón teje sus mapas con hilos de ausencia, algo se agita. No es el dolor, ese viejo topógrafo de cicatrices, sino una humedad primordial que nace en los pliegues del alma, allí donde las palabras se deshacen en sal y memoria...
Nos quedamos mirándonos como dos trenes en estaciones opuestas, con la distancia metida en los bolsillos, con la nostalgia agarrándonos del cuello, sin saber si saltar o seguir esperando el último llamado.
El amor que nos teníamos era un animal salvaje, un incendio sin miedo al agua, una...
Ser humanos es un accidente, un error bien contado. Algo como caerse de la nada al todo y no saber muy bien qué hacer con eso. Es despertar con el insomnio pegado a los párpados, con la certeza de que la vida es un contrato sin cláusulas claras, con un corazón que late sin preguntar si queremos...
Nos miramos al espejo con la soberbia
de quien inventó el reflejo,
con la arrogancia de quien nombró la luz
y la puso a girar en su puño cerrado.
Nos fabricamos altares de algoritmos,
credos de plástico,
milagros de bolsillo
que solo funcionan con batería llena.
Nos proclamamos dioses,
con la...
Tu cuerpo es huerto de secreto aroma
donde la tarde desnuda sus raíces,
una fruta que mis labios descifran
en sorbos lentos de sombra y vértigo.
Bajo tu piel navega un río oscuro
marea de tactos que en mi alma escribes,
y en el mapa de huesos que perdura
desemboco como lluvia en tierra fértil...
En la danza de tus labios, juego y muero, como un niño enredado en mil primores. Cada beso es un verso tierno y fiero, un susurro encendido entre temblores.
Tus labios son el puerto donde anclara mi barco de caricias y desvelos, refugio de mi piel cuando naufraga, abrazo de silencios y de...
Amor en pedazos, un rompecabezas sin fin,
mi corazón se quiebra en mil fragmentos de dolor.
Cada pieza es un recuerdo que arde,
un susurro de lo que fuimos y ya no somos.
Tus ojos son estrellas brillando en la noche,
y yo, un planeta errante sin luz.
Mi alma se desvanece en el vacío,
buscando...
Nos encontramos en un tiempo prestado, en una geografía que no nos pertenece pero nos recibe con los brazos abiertos. La arena se nos cuela entre los dedos como si el reloj de nuestras horas fuera de sal, derritiéndose con la brisa que nos despeina. Somos dos, pero también somos más que eso...
el reloj no marca la hora
sino el eco de un pájaro que nunca existió en la esquina del tiempo
donde las sombras se deshacen en abecedarios rotos
la luz es un verbo sin conjugación
un suspiro que se desliza entre los dedos como un pez que olvidó nadar
y ahora es sólo una idea de agua...
Al Poeta errante de tierra nueva
En Tierra Nueva canta el viento,
susurra versos de sol y espuma,
un alma errante, libre al tiempo,
pinta el alba con su pluma.
Sus letras brotan como río,
hijos de luna y madrugadas,
y en cada estrofa va el rocío
de voces nunca silenciadas.
I. Germen
Nació el amor en la grieta de un suspiro,
leve, ingrávido, perfumado de alba.
Fue un roce de luz en el vértice del abismo,
un temblor apenas esbozado en la orilla del alma.
Latía en su cuna de sombras, con miedo de existir.
II. Fulgor
Entonces el amor estalló en carne y relámpago...