• Nuevo Hazte Mecenas sin publicidad, blog propio, y apoya la poesía en español. Mi Libro de Poesía · Métrica Española (beta)

Resultados de búsqueda

  1. Jose Anibal Ortiz Lozada

    El Viaje

    Gracias por el cierre
  2. Jose Anibal Ortiz Lozada

    Quiero comerte

    Quiero comerte entre las sombras de la noche, donde el deseo se mezcla con el misterio, y mis labios se deslizan como secretos en tu piel. Eres un fuego que arde y me consume, una tentación deliciosa que me vuelve loco. Tus piernas son caminos por los que quiero perderme, cada paso un...
  3. Jose Anibal Ortiz Lozada

    El Viaje

    Nos fuimos sin maletas, con el alma descalza y un par de heridas bien guardadas en el bolsillo trasero de la memoria. Nos fuimos porque el aire pesaba, porque la casa era un nido de ecos y el reloj mordía las horas como un perro sin dueño. Nos fuimos con los huesos cansados pero con los sueños...
  4. Jose Anibal Ortiz Lozada

    Mi buen amor

    Mi buen amor, te nombro en el silencio de las horas, donde el tiempo se vuelve brisa y la ausencia no pesa, sino que danza. Eres la pausa entre los latidos, la certeza en la duda, el eco de una palabra que nunca se pronunció pero siempre estuvo. No eres destino ni espera, eres el ahora...
  5. Jose Anibal Ortiz Lozada

    Réquiem para una ciudad en fuga

    La lluvia comenzó a caer en ángulos imposibles. No era una lluvia cualquiera, sino una que se filtraba en las rendijas del tiempo, en los intersticios de lo no vivido, mojando memorias que aún no habían sucedido. Lo supe cuando vi a aquel hombre en la esquina, con un cigarro apagado en la boca...
  6. Jose Anibal Ortiz Lozada

    Yo escribo para que tú no me leas

    Honor que me haces
  7. Jose Anibal Ortiz Lozada

    Susurro

    Gracias
  8. Jose Anibal Ortiz Lozada

    Ese instante en que te amé

    Gracias a ambos por estar presentes
  9. Jose Anibal Ortiz Lozada

    Yo escribo para que tú no me leas

    Gracias amigo de los cielos liricos
  10. Jose Anibal Ortiz Lozada

    Susurro

    Como un susurro de la brisa entre las hojas, tu cuerpo se dibuja en mis pensamientos, y cada mirada tuya es un fuego que aviva la pasión dormida en mi piel. Tus labios son el puerto donde anclo mis deseos, la miel que endulza el instante robado, y en cada roce tus manos son caricias...
  11. Jose Anibal Ortiz Lozada

    Cuando todos duermen

    Escribo cuando la ciudad es un bostezo, cuando el viento suena como si dijera nombres que nunca llegarán a la boca de nadie. Las luces parpadean como ideas que no se atreven, calles con párpados caídos bostezan su última historia. Escribo mientras la noche se despliega como un mapa de sombras...
  12. Jose Anibal Ortiz Lozada

    Yo escribo para que tú no me leas

    Yo escribo para que tú no me leas, para que mis palabras resbalen por tu piel como manos tibias en la madrugada, para que no descubras que este deseo es un incendio mudo, un relámpago que se esconde en la lluvia de mis versos. Yo escribo para que no te detengas, para que no sospeches que cada...
  13. Jose Anibal Ortiz Lozada

    Ese instante en que te amé

    Ese instante en que te amé no tuvo principio ni final, se extendió como la curva de un río en el mapa borroso de la memoria, dibujando geografías que solo los sueños pueden habitar. Ese instante fue un eco sin origen, una brújula sin norte, la pausa entre dos respiraciones, un paréntesis...
  14. Jose Anibal Ortiz Lozada

    Si Yo fuera Yo

    Si Yo fuera Yo, caminaría por las calles sin sombra, sin la urgencia de mi propio reflejo persiguiéndome en cada escaparate. No me buscaría en los ojos ajenos, en los espejos de los baños públicos, en los charcos de la lluvia que duplican las aceras. Si Yo fuera Yo, hablaría en un idioma que...
  15. Jose Anibal Ortiz Lozada

    Tengo frío

    Tengo frío, y el frío no es sólo de hueso y piel, es un tango desafinado en la garganta, un bostezo de invierno atrapado en los pulmones. No es el frío del termómetro ni el que se sacude con café y bufanda. Es otro, más hondo, el que se cuela entre las sílabas y deja los verbos con las manos...
  16. Jose Anibal Ortiz Lozada

    Ciclos del vértigo

    El reloj no se detiene, gira en círculos sin orillas, como un oleaje de números que no desemboca, sin destino, sin propósito, solo la danza infinita de un tiempo que se mide en ecos y no en instantes. La palabra se desmorona, sus letras se desvanecen como partículas de aire, como sombras que...
  17. Jose Anibal Ortiz Lozada

    Te muerdo

    Te muerdo y el sabor es a tinta fresca, a palabras recién nacidas que se deslizan por mi lengua como peces en un río de alfabetos. Tus labios son un mapa de sílabas perdidas, y yo, cartógrafo de lo imposible, trazo rutas hacia el centro de tu voz. Hay un jardín en tu boca, pero no es de...
  18. Jose Anibal Ortiz Lozada

    El cuerpo y sus rituales

    Mi piel es un mapa de antiguas batallas, cicatrices que narran historias de fuego y sombra. Tus dedos, peregrinos curiosos, recorren los contornos de mi geografía secreta. Hay un altar en el centro de mi pecho, donde el corazón late como un tambor sagrado. Tus labios son ofrendas que...
  19. Jose Anibal Ortiz Lozada

    El jardín de los instantes rotos

    Hay un reloj que crece en el jardín, sus raíces son agujas que perforan el tiempo. Las horas caen como frutas podridas, y yo, descalzo, camino sobre los segundos quebrados. El aire huele a tinta y a memoria, a algo que no fue pero pudo ser. Las palabras se enredan en los árboles...
  20. Jose Anibal Ortiz Lozada

    La noche y sus preguntas

    La noche cae como un animal herido, se arrastra por los rincones de mi cuarto, y yo, aquí, sentado en este silencio, preguntándome si acaso tengo algo que decir. La vida es un puñado de horas vacías, un vaso medio lleno de preguntas sin respuestas. ¿Por qué nos duele tanto vivir? ¿Por...
  21. Jose Anibal Ortiz Lozada

    Sin ser los míos.

    Es un poema que respira un aire de nostalgia y deseo profundo. Habla de un amor que trasciende la distancia y las circunstancias, pero también de la fragilidad de la felicidad idealizada, y la soledad que deja el vacío de lo no correspondido. Las imágenes de la noche, la estación de tren y el...
  22. Jose Anibal Ortiz Lozada

    Homenaje a Cortázar

    En laberintos de tinta y papel, se enreda el tiempo, se quiebra el sentido; un reloj danza, perdido y vencido, la prosa salta como un cascabel. En los andenes del tren más sin fin, los ecos suenan, retumban, se callan; las palabras mismas saltan y estallan, tejiendo un juego, oscuro y sin fin...
  23. Jose Anibal Ortiz Lozada

    Vamo' pa' lla ( léxico boricua)

    Nos levantamos con el tumbao’ de la mañana, el sol colándose entre las persianas, como si quisiera quedarse a chinchorrear con nosotros. En la mesa, el café negro - ese que no pregunta pero siempre contesta - se mezcla con el aroma a pan tostado, y en el fondo, la radio suelta una plena vieja...
  24. Jose Anibal Ortiz Lozada

    Malos amores, buenas memorias

    Te amé como se ama lo que duele, sin razones ni horarios, como si la vida fuese un juego y yo siempre apostara mi última ficha. Fuiste tormenta en mis días de calma, el relámpago que iluminó lo oscuro solo para recordarme que la luz, a veces, también quema. Qué extraño es recordarte ahora...
  25. Jose Anibal Ortiz Lozada

    Los te quiero son muchos, te amo uno

    Alde me debes un escrito
  26. Jose Anibal Ortiz Lozada

    Azul: mi alma después de tu partida

    Azul quedó mi alma cuando partiste, como el cielo vacío tras la tormenta, un azul que se quiebra, que no resiste, un azul que te nombra aunque me mienta. Eras tú mi mar, mi viento encendido, mi tempestad de fuego, mi delirio. Tu piel, un universo sin sentido, tu boca, un abismo, un dulce...
  27. Jose Anibal Ortiz Lozada

    Los te quiero son muchos, te amo uno

    Te quiero como quien toca el agua con la yema de los dedos, tanteando la temperatura antes de sumergirse. Te quiero en las cosas pequeñas: en el "buenos días" que cabe en la boca y en el "hasta mañana" que se cuela entre las sábanas. Los te quiero son un reguero de pasos en el pasillo, un eco...
  28. Jose Anibal Ortiz Lozada

    El amor de vacaciones, sin mi permiso

    El amor decidió tomarse un descanso, sin siquiera preguntar, como quien deja la taza a medio beber y la ventana abierta a un temporal inminente. Se fue ligero, sin maletas ni promesas, con la desfachatez de quien no tiene que rendir cuentas, ni dar explicaciones sobre ausencias. Yo me quedé...
  29. Jose Anibal Ortiz Lozada

    Para qué sirven los jueves

    Ejemplo: Abismo y Redención Te odio con la fuerza de mil olas, como quien se pierde en un abismo de sal, y aún así, en lo más oscuro de mi pecho, tu sombra se cierne como un arcoíris quebrado. Oh, pasión que hiere como espinas de fuego, que danza en mi sangre con su cruel melodía, me entrego...
  30. Jose Anibal Ortiz Lozada

    Para qué sirven los jueves

    Cinco palabras para ti, una prosa lirica o un poema : odio , arcoiris, pasión, abismo y redención. Puedes intentar escribir ambas
  31. Jose Anibal Ortiz Lozada

    Para qué sirven los jueves

    Sirven para desdoblar la semana, para estirarla como un hilo flojo que apenas aguanta los días cargados. Los jueves son los puentes del cansancio, la tregua muda entre el lunes que te muerde y el viernes que te invita a volar. Sirven para arrastrar las horas con pereza, con ese sabor a...
  32. Jose Anibal Ortiz Lozada

    El Letargo de la Alborada

    Alde estamos creando usando una serie de palabras para demostrar que de acuerdo a tu estado de ánimo, experiencias o experiencias de otro con las mismas palabras puedes escribir de una manera distinta. Luna Roja esta conmigo en ese proceso
  33. Jose Anibal Ortiz Lozada

    El Letargo de la Alborada

    La alborada se derrama lenta, como un susurro cansado que atraviesa la ventana. No es el amanecer que esperábamos; es un eco pálido, una promesa rota que se desliza entre las grietas del letargo. Ahí estamos, suspendidos en la sombra, en ese territorio donde los sueños y la vigilia negocian su...
  34. Jose Anibal Ortiz Lozada

    Somos serpientes en celo

    Somos serpientes en celo, reptando sobre el lecho como quien desliza un verso en la lengua del otro. Tu piel, un mapa de escalas ardientes, la mía, un río que se desborda en cada curva. Nos enredamos sin tiempo ni norte, solo este instinto que sabe más que nosotros, que nos dicta el ritmo de las...
  35. Jose Anibal Ortiz Lozada

    Café Extravagante Ville Valo.

    La Rana En el centro de la noche, donde el mundo se repliega en susurros, te encuentro: tu cuerpo, abierto como un poema que se escribe con el pulso de mis manos. Te sientas, diosa de la tierra húmeda, con las piernas abiertas al fuego, flexionadas como pétalos que aún no caen. Eres raíz y...
  36. Jose Anibal Ortiz Lozada

    Sesenta y nueve

    Nos encontramos en el vértice exacto, donde el deseo se pliega sobre sí mismo como un papel que se rompe en silencio. No hay arriba ni abajo, solo esta danza circular de labios y manos que no saben detenerse. Es un juego de hambre compartida, un equilibrio perfecto de dar y recibir donde tu...
  37. Jose Anibal Ortiz Lozada

    Café Extravagante Ville Valo.

    ¿A qué no te atreves? A desnudarte más allá de la piel, a dejar caer todas las máscaras que inventaste para proteger lo que en verdad eres. ¿A qué no te atreves a mirarme sin parpadear, a sostener el filo de este deseo que nos corta y nos deja sangrando palabras que no sabemos pronunciar...
  38. Jose Anibal Ortiz Lozada

    Café Extravagante Ville Valo.

    Entre tus piernas, donde la noche se arremolina y el silencio susurra, quiero morder el alfabeto de tu piel, descifrar las palabras que el deseo ha escondido entre las comisuras de tu cuerpo. Tengo hambre de ti, no de alimento, sino de sustancia, del vértigo suave que nace en cada curva que...
  39. Jose Anibal Ortiz Lozada

    Delirio: Fiebre nocturna en noche de luna roja

    En la penumbra, susurra la brisa, caricia de fuego, que en mí se posa, y bajo la luna, radiante y hermosa, tu sombra me quema, mi piel precisa. La noche arde en su roja madeja, un cálido abismo entre tus abrazos, y yo me deslizo, roto en pedazos, cautivo en el vuelo que el alma maneja. Tus...
  40. Jose Anibal Ortiz Lozada

    Poeta de la calle, poeta sin techo

    Gracias por tus palabras
  41. Jose Anibal Ortiz Lozada

    Tejiendo Sombras

    Tejemos sombras al caer la tarde, hilos de ausencia, gritos contenidos; bordamos ecos, murmullos perdidos, y el tiempo ciego su dolor nos arde. En cada sombra hay un suspiro leve, una caricia que jamás se hizo. La vida pasa con su breve hechizo, y el alma gime, mas jamás se atreve. Amamos todo...
  42. Jose Anibal Ortiz Lozada

    Café Extravagante Ville Valo.

    Y después de la cena, el postre Después de la cena, cuando ya no quede espacio para palabras ni para más excusas, el postre será ese instante en que todo se revuelve: el aire, las sábanas, las ganas de quedarte o huir. El postre es un juego sin reglas, la pausa que no detiene nada. Tus dedos...
  43. Jose Anibal Ortiz Lozada

    Café Extravagante Ville Valo.

    Fue que ví la comida servida y mis dedos quedaron mudos
  44. Jose Anibal Ortiz Lozada

    Café Extravagante Ville Valo.

    Si tu cuerpo fuese la cena, el menú no tendría principio ni fin, un banquete infinito donde el hambre es solo el prólogo de algo más hondo. Tus labios serían el aperitivo, ese bocado que apenas roza el alma y ya incendia el aliento. Una promesa que se deshace en sabores que no se nombran pero...
  45. Jose Anibal Ortiz Lozada

    Café Extravagante Ville Valo.

    Me estás invitando a cenarte?
  46. Jose Anibal Ortiz Lozada

    El amor es otra historia

    Entregarse es sencillo. Es como caer al vacío con los ojos abiertos, sabiendo que el golpe no importa, que el vértigo se vuelve piel y nombre. Te entregas porque sí, porque las palabras que no dijiste antes te empujan al abismo de alguien. Pero abandonarse... Eso es otro idioma, otra forma de...
  47. Jose Anibal Ortiz Lozada

    Café Extravagante Ville Valo.

    Para qué llamas al lobo, siempre al borde del bosque, con ese silbido que araña la brisa, si luego corres como si la noche no fuera tuya también. Déjate comer despacio, que no hay prisa en la boca que sabe esperar. Tengo todo el domingo, todo el filo de esta calma que parece quietud pero es un...
  48. Jose Anibal Ortiz Lozada

    Café Extravagante Ville Valo.

    Me dijiste que los domingos eran tuyos ( el lobo)
  49. Jose Anibal Ortiz Lozada

    Café Extravagante Ville Valo.

    Los domingos son tuyos, te los dejo enteros, desnudos de mí, con mi ausencia vestida de distancia. Seré silencio que no rompe el reloj, una sombra sin dueño en la esquina del día. Estaré a dieta de tu risa, de tu voz que me llena los huecos, de tus ojos que saben lo que callo. Los domingos son...
  50. Jose Anibal Ortiz Lozada

    Café Extravagante Ville Valo.

    Y de nuevo estamos empapados Y de nuevo estamos empapados, como si la noche hubiera desbordado sus ríos y nosotros fuéramos las orillas, resistiendo el abrazo inevitable del agua. Tus manos, barcos inquietos, surcan mi piel como si buscaran puertos que solo existen en el temblor de mi aliento...
  51. Jose Anibal Ortiz Lozada

    Café Extravagante Ville Valo.

    Quiero ser ese deseo Quiero ser ese deseo que no nombras, el que te despierta en la madrugada con la sensación de algo perdido y la certeza de que nunca estuvo. Ser la grieta que atraviesa tu pensamiento cuando crees que todo está en su sitio, la incomodidad dulce de un anhelo que no se...
  52. Jose Anibal Ortiz Lozada

    Pídeme tres deseos

    Pídeme tres deseos, y haré que tu nombre sea el eco eterno que mis labios pronuncian al amanecer. El primero, que tus manos sean el mapa donde mi piel se extravía, un territorio de caricias que jamás querré abandonar. Pídeme que el segundo sea el tiempo, y lo detendré entre tus suspiros, donde...
  53. Jose Anibal Ortiz Lozada

    Café Extravagante Ville Valo.

    Me pides que sea agua en tu cuerpo Me pides que sea agua, y en tus poros navego, un río tímido que despierta cuando la noche te cubre de sombras. Soy lluvia sobre tu espalda, silencio que resbala entre tus hombros cansados, un susurro húmedo que canta al roce de tu piel. Te inundo sin ahogar...
  54. Jose Anibal Ortiz Lozada

    Café Extravagante Ville Valo.

    En Domingo En domingo, dejaré de ser gato, ese que se enreda en tus piernas y te mira con ojos de incendio apagado. Ya no habrá ronroneo ni juegos inocentes. Te aviso: seré lobo. Un lobo hambriento de piel y secretos, de tus pasos por el bosque, de las migajas que dejas cuando crees que nadie...
  55. Jose Anibal Ortiz Lozada

    Café con leche somos tú y yo

    Café con leche somos, día a día, tú, el oscuro fuego, yo, la calma, dos fuerzas que al tocarse en melodía se mezclan y desbordan en el alma. Tu aroma, vida intensa que se aferra, me envuelve en madrugadas de tormenta, y yo, espuma que nunca desespera, te abrazo hasta calmar lo que te enfrenta...
  56. Jose Anibal Ortiz Lozada

    Te desvisto con mis ojos

    Feliz sábado
  57. Jose Anibal Ortiz Lozada

    Café Extravagante Ville Valo.

    Sábado de tarde Por dónde comienzo a desvestirte, me pregunto, mientras el reloj olvida su cadencia y el sábado de tarde se hace eterno, como un susurro que se queda en el aire. Quizá por tus hombros, donde la luz dibuja mapas que sólo mis manos saben leer. O tal vez por tu cuello, ese refugio...
  58. Jose Anibal Ortiz Lozada

    Te desvisto con mis ojos

    Te desvisto con mis ojos, como si cada prenda fuera un secreto que merece ser arrancado con paciencia. No hay pudor en mi mirada, solo el hambre de encontrar en tu piel la respuesta a todos los poemas que no he escrito. Te desvisto lento, como quien deshoja margaritas sin miedo al final del...
  59. Jose Anibal Ortiz Lozada

    Café Extravagante Ville Valo.

    Y después de todo esto, después del caos desbordado en la quietud de tus pestañas, te acurrucarás en mi pecho como quien encuentra refugio en la tormenta. Los latidos marcarán un compás secreto, una música que solo tú y yo podemos descifrar. Seremos la danza inacabada de un sueño, el susurro que...
  60. Jose Anibal Ortiz Lozada

    Café Extravagante Ville Valo.

    Y ahora estás húmeda, pero no de lluvia ni de tormentas que arrasan la ciudad. Es otro tipo de agua, ese que no cae del cielo, sino que nace en los rincones donde tus pensamientos tocan los míos. Húmeda como la palabra que se queda en la lengua, como el silencio que moja el aire cuando se...
  61. Jose Anibal Ortiz Lozada

    Café Extravagante Ville Valo.

    Voy a hacerte el amor sin tocarte, a rozarte con la intención quieta de mi voz, a sembrarme en el espacio que respiras sin que lo notes, sin que lo pidas. Voy a quedarme en los márgenes de tus pensamientos, en la pausa de tus palabras, en el eco de un suspiro que parece no tener dueño. Te voy...
  62. Jose Anibal Ortiz Lozada

    Café Extravagante Ville Valo.

    Me gustaría responderte, pero mis palabras tiemblan antes de nacer. No sé si es el miedo o la nostalgia lo que me impide alzarlas, pero aquí estoy, pensándote también, en el mismo silencio que compartimos. ¿Te has dado cuenta de cómo el tiempo parece conspirar en nuestra distancia? Lo envuelve...
  63. Jose Anibal Ortiz Lozada

    Café Extravagante Ville Valo.

    ¿Por qué no me amas los viernes? ¿Por qué los viernes tiemblas como un río que nunca se decide a ser cascada? ¿Por qué tu voz me sabe tan helada, si fue volcán el lunes, tan mío? El reloj se detiene en su costumbre, cada tic tac me dice que no vienes. Tu ausencia grita en horas, me detienes...
  64. Jose Anibal Ortiz Lozada

    Los viernes hay ausencia de besos

    Los viernes son de labios clausurados, de ecos que no llegan al gemido, de cuerpos que, aunque juntos, van perdidos, en mares de silencios naufragados. La cama es una arena sin presencias, el roce se disuelve en la penumbra, la piel, que en otro tiempo fue ternura, se torna un laberinto de...
  65. Jose Anibal Ortiz Lozada

    Café Extravagante Ville Valo.

    Viernes de amor-discos Este viernes, la tarde se despereza como un gato al sol, y entre los surcos del tiempo navegan vinilos que giran al compás de un amor intacto. Ah, tus ojos, espejos que guardan noches de aguacero y luces danzantes en una habitación cerrada. Tus manos, mapas invisibles...
  66. Jose Anibal Ortiz Lozada

    Café Extravagante Ville Valo.

    Un Tango de Gatos Era una noche de esas que Buenos Aires sabe regalar, con su bruma enroscándose entre las veredas y los faroles que titilan como pestañeos de un insomnio compartido. Yo estaba ahí, como siempre, en mi balcón de San Juan, mirando el río de tejados que desborda en la ciudad. Ella...
  67. Jose Anibal Ortiz Lozada

    Un Tango Boricua en Buenos Aires (al revés)

    Ella llegó a mi vida como un bandoneón desafinado, un eco de Gardel arrastrado por la brisa de un Caribe que no conocía. Venía de Buenos Aires, con el acento hecho cuchillo y los ojos llenos de lunas porteñas, a perderse en las calles de San Juan, en los colores que rebotan entre el adoquín y el...
  68. Jose Anibal Ortiz Lozada

    Tejer la luz

    La poeta habla del amor como un acto de sanación, de transformación profunda y paciente. A través de imágenes potentes y líricas, describe a un ser amado que lleva consigo el peso del dolor, el pasado calcinado como un bosque herido, y las cicatrices que el tiempo ha dejado. Sin embargo, la voz...
  69. Jose Anibal Ortiz Lozada

    Café Extravagante Ville Valo.

    El gato herido Era jueves, pero no cualquier jueves, era un jueves que sangraba soledad y dolía abandono, de esos que nacen bajo la sombra de la Fiesta de San Sebastián, cuando las calles se llenan de pasos ajenos y el eco de risas no tiene oídos que lo acojan. Allí, entre adoquines húmedos de...
  70. Jose Anibal Ortiz Lozada

    Luna de Lobo

    Aullando al borde del precipicio...Auuu!
  71. Jose Anibal Ortiz Lozada

    Luna de Lobo

    Luna de lobo, nocturna condena, que muerdes al cielo con dientes de hielo, derrama tu luz sobre el sucio suelo, que hoy grita en silencio su amarga cadena. El bosque respira su sombra serena, los ojos del lobo relampaguean celo, y un aullido escapa del oscuro velo como un canto gris que la...
  72. Jose Anibal Ortiz Lozada

    Café Extravagante Ville Valo.

    Los gatos en miércoles se esconden de la Luna En las noches de miércoles, cuando el cielo se despereza en seda oscura, los gatos, en un pacto milenario con la sombra, se esconden de la Luna. Ella, altiva reina de las mareas, baja la mirada de plata líquida y los busca entre las esquinas...
  73. Jose Anibal Ortiz Lozada

    Soy tu prosa, tu poesía y tu pecado

    Usualmente somos nada
  74. Jose Anibal Ortiz Lozada

    Y lo ame

    :)
  75. Jose Anibal Ortiz Lozada

    Café Extravagante Ville Valo.

    Soy el pecado de la Luna Soy el secreto oscuro de la Luna, la sombra que acaricia su costado, el beso que en silencio le he robado, la culpa que en su luz jamás se acuna. Soy la fiebre que incendia su fortuna, el eco de un gemido sofocado, el fuego en su blancor enamorado, la noche que en su...
  76. Jose Anibal Ortiz Lozada

    Soy tu prosa, tu poesía y tu pecado

    Soy la voz que te susurra en el oído, el eco de tus pasos en la sombra. Soy tu refugio y tu rincón perdido, la duda que tu mente no retoma. Soy la llama que arde en lo prohibido, la fiebre que en tus noches se desploma. Soy tu cárcel, tu abrigo y tu latido, el verso que en tus labios se...
  77. Jose Anibal Ortiz Lozada

    Miércoles sin ceniza

    Miércoles sin ceniza, día suspendido en el filo de un pestañeo. Los relojes caminan con pasos de hormiga, dejando tras de sí un rastro de horas descoloridas. No es un miércoles cualquiera, es un miércoles que ha olvidado ser miércoles, que se disfraza de jueves por un capricho del calendario o...
  78. Jose Anibal Ortiz Lozada

    Café Extravagante Ville Valo.

    Mañana, que es miércoles, y también un eco hueco entre el principio y el fin, podríamos dedicarnos a descifrar los intersticios del tiempo, como si fuera un reloj roto que sigue funcionando. Tú, buscando lo que no se encuentra, y yo, pretendiendo que no me importa. Si no quieres mi calor...
  79. Jose Anibal Ortiz Lozada

    Café Extravagante Ville Valo.

    Aquí está siempre caliente
  80. Jose Anibal Ortiz Lozada

    Contemos los orgasmos en martes

    Contemos los orgasmos en silencio, como se cuenta el brillo de las horas; desnudos de temor, mientras devoras mi piel con el candor de tu presencio. El martes, que es tan tibio y tan propenso a ser un eco gris de luces moras, nos toma entre sus manos seductoras y deja que el placer hable en...
  81. Jose Anibal Ortiz Lozada

    Y lo ame

    La poetisa dijo que amar era su delirio, su caída, su propio abismo. Que lo amó como se ama lo imposible, con la furia de quien no sabe de límites, con la entrega ciega de quien no teme perderse. Y sí, lo amó como una loca, descontrolada, desafortunada, toda subsumida en un deseo que no conocía...
  82. Jose Anibal Ortiz Lozada

    Café Extravagante Ville Valo.

    El martes llega con sus manos vacías, porque todos los orgasmos se quedaron enredados en la piel del lunes. La luz del día es un bostezo largo, una pausa de café que no sabe a nada, porque en los cuerpos ya no hay fuego, sólo cenizas tibias de lo que ardió en otra jornada. El martes camina...
  83. Jose Anibal Ortiz Lozada

    Café Extravagante Ville Valo.

    Yo soy un gato manso, de andar callado, reino entre las sombras, guardián del misterio; mi cuerpo es un verso, mi salto, un imperio, y en mi andar furtivo, el mundo he trazado. No temo a la noche, mi ojo encantado rompe en lo profundo un aire etéreo; mi vida es un juego, mi instinto es serio, y...
  84. Jose Anibal Ortiz Lozada

    Café Extravagante Ville Valo.

    Te faltarán palabras? Si no tienes para Martes , siempre habrá un Miércoles. Ten dulces sueños debajo de la sabana y despierta martes con una sonrisa
  85. Jose Anibal Ortiz Lozada

    Café Extravagante Ville Valo.

    A Luna Roja le gustó a quien escribe el mensaje
  86. Jose Anibal Ortiz Lozada

    Café Extravagante Ville Valo.

    El sonido de un gemido es un susurro hecho fuego, un aliento que se quiebra en el aire como una confesión involuntaria. Es la voz del cuerpo hablando en su idioma más puro, una nota breve que vibra entre el deseo y la entrega. No es solo un sonido, es el eco de lo inevitable, la melodía que se...
  87. Jose Anibal Ortiz Lozada

    Café Extravagante Ville Valo.

    Mi lengua escribe un poema en tu cuerpo, un verso que no necesita tinta, solo el tacto y la urgencia de descifrarte. Empiezo en el abecedario de tu cuello, donde cada curva es una palabra nueva, una frase que se desliza sin pedir permiso. Tu piel es un mapa, pero no busco rutas ni destinos. Me...
  88. Jose Anibal Ortiz Lozada

    Café Extravagante Ville Valo.

    Orgasmo de letras somos tú y yo, versos que se encuentran en el aire, palabras que tiemblan al rozarse, metáforas que arden entre tus manos y las mías. Somos un poema que respira, una estrofa escrita con caricias, la rima oculta en tus suspiros y el eco que despierta en mi pecho. Tu piel es el...
  89. Jose Anibal Ortiz Lozada

    Te mojas por mí

    Te mojas por mí como se moja la tierra cuando el cielo no puede más y se rompe. Es un temblor suave, una entrega callada que empieza en tus ojos antes de que lo admitan tus manos. No lo dices, pero el aire te delata, el peso tibio de tu respiración que se llena de palabras que no dices. Es el...
  90. Jose Anibal Ortiz Lozada

    Café Extravagante Ville Valo.

    Porque finges que no lo quieres, y sin embargo ahí estás, desarmando el aire con esa mirada que dice todo lo que tus labios callan. Te mueves como quien no sabe que deja un rastro, pero cada paso tuyo lleva el eco de un deseo que se esconde. Finges tan bien que casi me convences, pero hay un...
  91. Jose Anibal Ortiz Lozada

    Café Extravagante Ville Valo.

    Un beso en la boca es el comienzo de un verso, pero tu cuerpo entero es un poema. Escrito con caricias en el silencio, con metáforas de piel y latidos que queman. No es solo el roce breve y preciso, es el lenguaje que trasciende palabras, un alfabeto de suspiros indecisos, una oda que en tu...
  92. Jose Anibal Ortiz Lozada

    Café Extravagante Ville Valo.

    Nos mojamos en lunes, amor, como si el cielo hubiera abierto sus manos solo para nosotros. La noche, líquida y generosa, nos envolvió en su abrazo interminable, dejando caer su aliento en nuestra piel, enredando su humedad en nuestros cuerpos, como si no existiera más mundo que este rincón...
  93. Jose Anibal Ortiz Lozada

    Café Extravagante Ville Valo.

    Déjame ser brisa sobre tu marea, un eco que recorre tus orillas, un río que avanza sin perturbar el secreto que guardan tus latidos. No hay prisa en este vaivén callado, ni ruidos que interrumpan la penumbra, solo el roce tenue de la lluvia, dibujando caminos sobre tu calma. Mojémonos sin más...
  94. Jose Anibal Ortiz Lozada

    Café Extravagante Ville Valo.

    Este gato no roba días, roba noches de desvelo, se cuela entre sombras y suspiros con un sigilo que sabe a misterio. No busca joyas ni riquezas, ni corazones rotos por descuido, se conforma con robarte el aliento, con un beso furtivo, perdido. Víctima de un crimen anunciado, tu boca es el...
  95. Jose Anibal Ortiz Lozada

    Café Extravagante Ville Valo.

    Entonces los lunes son míos Los lunes son míos porque nadie los quiere. Porque amanece con la pereza de un gato malhumorado, porque las esquinas huelen a desvelo y los semáforos parecen bostezar de puro hastío. Pero son míos, míos en ese modo absurdo de apropiarse de lo que no tiene dueño...
  96. Jose Anibal Ortiz Lozada

    Café Extravagante Ville Valo.

    No hay domingos compartidos, ni medias palabras al despertar. Tampoco el café tiene el calor de tus manos, ni la tarde la suavidad de tu risa. Te ignora. Te ignora con la indiferencia de quien sabe que el amor no se pide, que la piel no se ruega. Te ignora con la elegancia cruel de la mujer que...
  97. Jose Anibal Ortiz Lozada

    Café Extravagante Ville Valo.

    Te desapareces en domingo, cuando estás con otro. Se disuelven las horas como cubos de hielo en vasos ajenos, y el día deja de ser día, se deslíe en una sustancia que no entiende de minutos ni de excusas. Es entonces que el reloj se burla de mí, marcando tiempos que no ocurren, golpeando un...
  98. Jose Anibal Ortiz Lozada

    Café Extravagante Ville Valo.

    La Luna salió de puntillas esa mañana de domingo, como quien teme despertar los recuerdos que duermen en el alma de los árboles. No quiso despedirse del cielo, porque a veces el adiós pesa más que el silencio. Se envolvió en su chal de luz tenue y descendió despacio, hasta tocar la hierba húmeda...
  99. Jose Anibal Ortiz Lozada

    Café Extravagante Ville Valo.

    Cómo consolar a mi niña enojada Cuando tu enojo asoma, niña mía, el mundo parece detener su paso, como si la brisa temiera herir tu cabello y el sol se escondiera tras el pudor de las nubes. No peleo con tu tormenta, no la niego. Dejo que habite el espacio, que ruja, que arda si es preciso...

MundoPoesía se mantiene gracias a la publicidad y al apoyo de nuestros Mecenas.

✦ Hazte Mecenas

Sin publicidad · Blog propio · Apoya la poesía en español

Atrás
Arriba