Estás utilizando un navegador obsoleto. Puede que este u otros sitios no se muestren correctamente. Debes actualizarlo o utilizar un navegador alternativo.
Dignificarse
es cazar mariposas en el desierto
anorexia espiritual
cuaresma y sólo deseo lo prohibido
tu casa de madera
y cerillas por el suelo
dancé con pies vírgenes
y mis piernas de hielo
lamentos del hombre del acordeón
no es París ya y nos queda un sombrero roto
¡Nos miran mis antepasados...
Estuve con frío invernal de nuevo
que sale de las costillas, garganta, médula espinal
Y si necesito calor, te arrebataría todo el tuyo
como un asesinato.
A través del espacio y tiempo te he escrito, rezado.
Y eso es lo que no queda,
ni espacio ni tiempo.
Hay caminos sin tierra
se vislumbran halos de luz,
como apariciones de ángeles, entre arboles.
Hay verde y hay cenizas,
pero no ocupo el sitio que debería
soy una espectadora incómoda
soy una...
El color pecador, el color mortal.
No puedes ver rojo
tiembla tu cuerpo como danzando en ritos sagrados
en convulsiones espasmódicas terribles
Y he aquí,
el rojo de mi interior
que extendería por tus labios como carmín.
El rojo de mis uñas,
abriéndote en canal y reparando con suavidad tu...
No vale retroceder dos mil pasos,
lamentablemente andaría el mismo camino a ciegas
y tu sabes que no supe amar tímidamente,
celebro fiestas de cumpleaños nocturnas,
y así es como quiero que me evoques,
entre los cuatro mil billones de segundos de besos que se van perdiendo en la distancia...
Qué prisa, qué desazón
la de los amantes en las paradas de autobuses
en los portales, en los aeropuertos
Sacuden en todos el ansía de poseer
el estúpido e intenso estado de caer
en redes que parecen eternas, vertiginosas, exclusivas.
¡Cómo iba a pensar yo en el descenso!
Si estaba cegada por...
Apareció y me susurró en sueños
¿Recuerdas las tardes de verano?
Incluso los insectos parecían diferentes
fáciles, mareados, alcanzándolos con nuestros puños pequeños.
Por supuesto que recuerdo mi boca desdentada
Agarraba fuertemente mi vestido cuando una muela bailaba
Tus manos suaves se...
Desde el silencio
las ventanas con cortinas malva sin oscilar
estoy viciada con este encierro de primavera
oh querido, nada que sacrificar
No es lo que prometimos,
pero sirve para calmar mi ansia por defender la belleza
Pero nadie me busca, nadie me alaba,
nadie me reza.
Despiertas y caminas, aún nocturna,
y piensas si desear es añorar lo que sentiste
o si desear es anhelar sin más lo que no has sentido
o si es evocar lo que tuviste
o si añoras lo que no tendrás mas
o si
o
Extasiada y poseída abandono estas cuatro paredes confortables
Ya que están aquí los pájaros nocturnos
y algo saben de nosotros
sus épicos cantos a la noche incitan a desvestirse
y danzar, entre ramas y hojas muertas
a alzar los brazos, a buscarse o perderse
sin pretender buscar respuestas
sin...