Estás utilizando un navegador obsoleto. Puede que este u otros sitios no se muestren correctamente. Debes actualizarlo o utilizar un navegador alternativo.
MUNDILLO
En los paisajes de la música y el sonido
mi esmero se recuesta
todo un universo… ¡no sé!,
como más que una floresta madre
bailando como aquella conjunción de Belén.
Si me tocara como el agua en la cara
como la brisa que vacila en el bochorno.
A pesar de..., y con todo me lo cuentan...
¡OH, HIJO! ¡OH, MI OBRA!
¡Oh, hijo! ¡Oh, mi obra!
Te marchaste.
Me dejaste en desolación,
no sé dónde habrás ido.
¿Por qué tuve que olvidarme de ti?
¿Cómo pude abandonarte?
¡Dolor! ¡Dolor!
Una daga en el corazón se me ha puesto;
ni siquiera una imagen quedó de tus tramas,
ni el rumor de...
¡Ay esta mi vida!
que se suicida en la carne
que desea la fuerza del dormir para siempre
que arrogarse quisiera por donde nada vive.
A dondequiera se fatiga mi alma…
y se arranca de mí, el reflejo de una sonrisa santa.
Me parece toda una amenaza el aliento de cada día
y el rostro de una...
Tanto escribió don Pablo; tantas páginas cuentan sus memorias de esta nuestra tierra; donde el cariño está preso desde la frontera, y el verde entero palpita frescura y amabilidad. Somos de una tierra fría poeta, de una tierra fría como la escarcha lechosa, como las manos de la amada en un día...
Me atraviesa como lanzas de hierro
la voz de quien me ama,
estremece a mi espíritu viajero
que sueña su regazo.
¡Oh, tú viento...! ¡tú Espíritu…! ¡tú Dios…!
ha sido por tu gracia moldeada mi vida,
me sacias de dones que adornan mi ser;
me has llamado tu hijo, que extraño poeta.
¡Jamás podría ser...
I
Si pudiera de ti decir, o de ti exclamar; mas mi Chile, yo solo poder escribir:
de la quietud de tus doradas pampas, de tu mar y de tus ríos patria de vida, tierra de Neruda; de la frescura bien vestida sobre tu cordillera, con cánticos de lluvias que pintan cascadas en las alturas ¡mi...
Si de entre todas fiera chilena, fuiste con tu música, una armonía de letras; jardinera de compuesta dulzura, aquella que por senderos de soledad a veces paseaba, y plantando versos afloraba los vivos sentimientos; de dicha o de tristeza que un corazón dejaba.
"Cinco dolores sin tu paloma, pero...
Un alma se mide por la grandeza de su amor ¿De qué otra manera evaluar en el corazón, una belleza que invisible se presenta; sino de aquella que ama?
El valor y la excelencia en un alma es cuando rebosa de amor, la hace encantadora, afectuosa y recoge amigos, como cual niño recoge con sus manos...
Cuando llovizna y el viento
se sueltan a bailar una pieza
¡Todo se enmudece!
¡agoniza el madero hasta un punto…!
y luego los tejados sangrantes
sostienen una miríada de pétalos de astilla.
¡El bramido es inconsolable!
¡y más en el fondo de lo obscuro!
No quiere el cara de gallo abrir los ojos...
Muy de repente, vivo o cansado
cuelgan de mí melancolías,
y escenas indeseadas rumorean a mis entendederas;
imposible no fatigarme de un color gris.
Entonces hacer movimientos
en el rastro con el corazón agitado
y llegar a hincarme una y otra vez, ¡más una!
¡es despierto con ganas!
Sospecho muy...
¡Perdón! esta tarde se me pone de pie
con el olor de la lluvia abrazada
con el solo de solos melódico.
¡Perdón! es que los cerros producen
el siempre eco de una voz ligera
que calcina neuronas, o tal vez eso
¡Darara…! ¡dara rara rara…! el abanico sopla
y no se llora en las rosas ni en las hojas...
Anoche quiso reventar el bulbo de mi sexo…
y mi hambre comía del hambre
cuando imaginaba el peso de tu sabor
la altura de tus pechos calientes.
Soy te amo, me creo te amo
y de punta a punta le suelto la rienda a la locura;
y me vuelto loco, loquísimo
sin tantos años, con mucha gana...
A él lo conozco, ¡sí, lo ubico!
hasta las uvas de sus ojos
y los días de su boca...
Puede empezar con el alma entumecida
y acabar soñando sueños.
Tiene la misma usanza;
de como come…!
de como punza recipientes con la espada de aguas.
Dice que de la manzana la carne es seda que se muerde...
Mi felicidad pega ladridos,
mi felicidad desata olas,
y es tan larga y abierta
con su risota de oreja a oreja;
y tan bella a la vez, como los cabellos de mi negra;
como sus rizados de espectáculos
¡que vuelan y vuelan!
¡Aleluya! ¡Aleluya!
con su boca inquieta y azul,
grita en los caminos...
Memorizo en tu faz los embelesos,
aquellos que sin rozarme son besos;
con el olor de la tierra mojada
¡Ayayai! mi vida como me agrada.
Tú tienes la romanza, y en tu mirada
el eco del océano mi amada,
son crónicas de bruñidas certezas;
a manzanilla, hierbas y cerezas.
Memorizo sí, tus puntos...
A veces los respiros de la noche son alivios de espíritu,
y en el rostro un refresco.
¡Que puede ser más malo sobre los sesos!
¡Que puede ser más malo…!
Seguro la pesadumbre de no crear;
de no tener cada letra, cada sílaba, cada palabra;
cada verso en los lienzos de mi sesera casi sin...
Un sol de verano un día de mañana
sigue un esplendor de coplas
y tiene pintas con aleros en las olas.
Nunca me atrapó como cuando te conocí corazón
jamás se me apareció café como trigo;
su llave me besó su cuarto jocundo.
Este sol no lo había visto así de señorial
o es que a mí me amanece...
Mi hacer no hace luz
te cae áspero en la espalda
te aleja unos centímetros, y a tu mano amorosa
¿¡Qué hacer cuando el hacer no hace rubíes con vida
o suave no hace nacer madrigueras!?
¡Pues no hace algo mi hacer…!
¡No hace algo mi hacer…!
Se sale a solo acongojarse;
y qué más quisiera...
Corazón:
lates y lates, y otra vez
hacia sigilos;
hacia el ruido minutero,
y a un ladrido de humo
¿Algún día dormirás?
¿Vivirá el sueño tu párpado?
Sería bueno que descansaras
tal vez sería bueno.
Cómo suspenderme en mi sueño para el sueño eterno,
y conocer a para siempre con los ojos extintos.
Ahí nadie me encontraría
¡y lejos! ¡muy lejos!
una paz con pestañas puras
me mostraría algodones romanceros,
liras violetas que no conocería nunca despierto.
¡Allí volaría! ¡Sería halcón con alas...
Te amo como nunca amé
te quiero como nunca quise
te añoro como no pude añorar.
Estos días los astros no han alumbrado ciegos
la miel la he comido con el alma
y he crujido la vida en mi vida.
Llegó tu canto y fue nuevo
aun tu hablar, tus ojos, aun tu cuerpo;
renaciste para mi fortuna, para...
La sonrisa de los cerros son sus cascadas;
todos deberían tener un nombre
como cada una de las aves
que sobrevuelan el celeste.
Vive Coyhaique en una cuenca,
acorralada por la uniformidad del verde
que serena en discreción.
¡Ah, cómo olvidar la calvicie del Mackay!
Christian Jovani - Chile...
Soy el triste... con lágrimas y dolores,
y un palpitar cabizbajo;
ese por quien ríe a carcajadas el diablo
hasta que se revuelca en su recochineo.
¡Oh, que triste soy!, ¡y mi tristeza tan triste!
que va tristeando ahogado;
no se levanta y a mí me aborrece
y sus extremidades ¡gimen y gimen las...
Hoy somos tú y yo una tarde rojiza
con su luz más brillante,
la complejidad del plenilunio
cuando las estrellas se hacen notar.
Hoy caminamos por la nueva senda,
hoy vivimos dentro del rubio de amor.
Somos alas maravillosas,
somos un cuento con la brisa que canta nuestra lira.
¿A quién, a...
Mi felicidad no depende del amor del mundo
ni del ágape de las mujeres.
Depende mi vida entera del amor de Cristo;
de su manantial de fuego,
de las caricias que al aire desvela.
Oh, si dejara de amarme ¿quién me hallaría?
¿quién podría desnucar mi insulsez?
¡Ay de mí sin su amor!
Mejor es no...
Soy abstracto de la naturaleza,
de un linaje níveo de las estrellas,
el soplo de vida de un todo poderoso...
una historia con su lenguaje propio.
No resplandezco, ni al sol reflejo una luz,
y mis camisas son metáforas de un arte desconocido...
soy de este tiempo concebido,
donde a la tierra le...
Me veo subterráneo traspasar el aura
en la frecuencia de un difunto,
y escucho solo el palpitar del desaliento,
observando mi susto helado.
Me duele en las piernas,
el ocaso del gozo, prende llamaradas a mis pies.
¡Me da vuelcos el corazón!, ¡me da vuelcos!
cuando sollozan los pétalos del deseo...
Corazón:
lates y lates, y otra vez hacia sigilos;
hacia el ruido minutero,
y a un ladrido de humo
¿Algún día dormirás?
¿Vivirá el sueño tu párpado?
Sería bueno que descansaras
tal vez sería bueno.
Christian Jovani
(Derechos reservados del autor).
Un alma existe
dibujante de sentimientos,
un espíritu azul de perlas coleccionista;
se hace su tinta flamante de alas
se ostenta de océanos abiertos...
Esclavo es el poeta, soñando su obra eternizar
se traslada de universo en universo
de letra en letra
se sirve la poesía.
Christian Jovani...
Busco una poesía larga
que me cante
que me hable
que me haga danza en las lenguas de leche
y me ofrezca la espuma de las olas.
Quiero encontrar en ella las pestañas de mi amada
que se asemejan a un crepúsculo tostado.
Me la quiero topar con mineral
sentado en mi banca de algodones
fresca, con...
Los recortes en su voz cambian de embeleso
echando miríada de horizontes.
De áureo ella es algún poema;
como flor de noche y luna,
como dádiva desde la boca de una mañana.
Christian Jovani
(Derechos reservados del autor).
El movimiento de mi musa
se parece al vaivén de un aire tibio,
y exhala vainilla erótica
que se queda en la punta de la lengua,
y transita por los vellos de la piel.
Ella es el arpa que pronuncia la belleza…
Ella destila lo sabroso inagotable…
provoca el azúcar silvestre…
surca en lo íntimo del...
I
En este feliz dieciocho,
con mi bandera y mi canto,
quiero decirte que tanto
tu amor para mi es bizcocho;
y lo digo de morocho,
como aquel enamorao,
que vivió siempre flechao;
muy flechao hasta los codos,
hasta la piel como todos,
y de ilusión empapao.
II
Empapao ¡ay si! por mucho,
desde...
Jirones plomados mientras perros ladran,
es este agosto que agosta tan hondo.
Su espíritu murmulla de la vida, del año,
de la palmada tosca de secas brisas.
¿Qué se arrojó…? porque dice
que caían como trenzas en el oreo y el tabaco,
y que el frío reinaba con alma
deslizándose como enjambre.
¿Qué...
No hay tiempo para el reposo
¡Ya no hay plazo…! ¡ya no hay plazo…!
el horario es muy costoso,
te va cobrando a lanzazo.
No hay tiempo llano ni inmenso,
no hay ni en el oscuro vino,
un rojizo claro e intenso.
Queda aguardar al divino.
Y quitar los guarros trapos,
los gargajos que oscurecen...
Hola buen día, he visto sus comentarios en mis poemas. Debo reconocer que tiene mucho que decir, y su mente transmite por segundo sin pausas. Debo reconocer también que aveces no veo una lógica a su comentar, y aunque me parece espléndido en ocasiones, mm no le puedo ver el fin a sus...
No sabe amar no sabe que tiene la vida corta,
que es bailarín de una sola pieza
junto al hambre de la lengua.
No sabe amar se enamora,
tiene en cada puerto un amorío,
los abrazos costosos, los besos del cielo;
pero vive encadenado por pupilas amantes
que respiran santiamenes.
No sabe...
Cansado de ir y venir,
de hallar y no hallar,
de ser y no ser;
de ver al fondo lo oscuro de la luz,
de oír al niño soleado de ocre.
No quiero ver como un río cabezón
ahogue las flores de un goce con ásperos pelos.
Oh, Jesús Salvador;
tu luz en mi odre,
tu ojo en mi alma,
mi cabello los...
La palma de mi pecho te sostiene,
corazón: la mucha luz, la mucha vida, junto a mí se asilan;
desde que el ancho de tu amor hizo luminosa la esperanza;
desde que el ancho de tu amor inquietó los latidos.
¡Ah, carne de mi carne...!
cómo me refugio en tu semblante caudaloso...
un para siempre...
Mi cama sola rebota,
como si fuera pelota.
No sé qué, ahora le pasa;
en verdad parece masa,
tal vez igual una grasa.
Esta vez, se sobrepasa.
¿Porqué catre…? te reprocho,
con el reproche en los ocho...
Pellizcarte tu barbota,
y poder tirarte en brasa,
anhelo catre morocho;
¡pero lo anhelo...
Hola, buen día mi estimada; bueno, así es, no todos los versos son estrictamente alejandrinos por los hemistiquios, mas sin embargo, todos son tetra decasílabos. Y no habrá manera de deshacer esta obra en la que me enfoqué quizá por tomar más en cuenta la temática, la rima y una musicalidad...
Entonces conocí en soles noches al coloso;
un Gólem de renombre, de gran brillo fastuoso.
Quiso saber mi nombre, como yo me llamaba,
y como el ocaso del mar la nube abrazaba.
¡Oh, luna!, ¡oh, luna vete!, ¡y muy vete!, pues rozaba
tu cuello en sus alientos y tu voz resbalaba.
¡Miserable es la...
Voces desde las sombras cuchichean no sé qué
hacen un ruido obscuro de onda y agua;
puedo flotar sobre mi cama
pero un ánima incorpórea
me ata la voz, me ata las piernas;
es Goliat, el violinista del diablo:
una y otra vez hilvana
con una ceja arriba y otra abajo a paso trueno
el Carnaval...
Estoy en la armonía de una mañana,
que lleva hasta una promesa liviana,
hasta el corazón puro del sosiego;
por donde un río se oye como fuego,
como cuando la lluvia hace su riego.
Hoy me siento en un orbe veraniego
con mil motivos de regocijarme;
no quiero alguien que busque rescatarme.
Se...
El cara de gallo me ha quemado
las letras de acordeón;
pero solo las grisácea y vuelve el azul
pero solo desentonan y vuelve su brillo
¡Oh, azul cariñoso! ¡Oh, fiel brillo!
como del mediodía por las mañanas
pero por las tardes sumerjo de nuevo los domingos.
A través de los agujeros noto...
Que bulliciosa eres congoja en mi silencio,
mejor amodórrate, te presto uno de mis cuentos,
te leo un poema a flor de piel;
pero déjame calmo con tu bisbiseo.
¡Ay! pensamientos agrietados, incordian:
los quiero envueltos en cobijas del olvido.
Quisiera que fuera la última vez que viva mi...
Con la bulla del pensar asolo mi sueño;
bajo cobijas de la lana,
bajo las colchas de mi abuela.
Que les diré corpúsculos:
el sexo fue hecho para el amor
y no el amor para el sexo;
porque el amor existió primero,
porque el sexo no da fruto solo;
dispensa al desamparo del alma.
¿Qué es el...
Me visita poema verde...
el que azula el fuego
el gallardo con castañas galgas
el de un violín de palladio
ese de nieve caliente.
¡Ah, poema muchacho
del rocío que llora!...
¡de pecho amante!...
¡de pecho doncello!...
sé que en tu alma
están mis rastros embriagados...
Estrújate con flauta...
Alguien me quiere muerto
alguien que inmortal flota,
y por las paredes hormiguea
con sus dientes morados.
Alguien me quiere muerto
después de no tener vida
justo cuando ya no me levanto,
y estoy ido de mis asaduras.
Alguien me quiere muerto
tan muerto como muerto,
en la ruta de la...
El movimiento de mi musa
se parece al vaivén de un aire tibio,
y exhala vainilla erótica
que se queda en la punta de la lengua,
y transita por los vellos de la piel.
Ella es el arpa que pronuncia la belleza…
Ella destila lo sabroso inagotable…
provoca el azúcar silvestre…
surca en lo íntimo del...
No notas que noto tus vocales
debajo de tus bienes calientes:
cada una con un apretón de algodón,
y una después de la otra,
y como un beso de viento.
Yo me escojo solo para tus pronuncios danzantes
esos amantes que muerden.
¡No! ¡No!, no se lo digas a las horas
bella cálida y fría…
No...
Puedo decirte que pecar es malo, muy malo,
y tan tan malo como no escuchar a tu madre,
como si a un polluelo le pegaran con un palo,
y como si dañaras a quien quiere ser tu padre.
Jossue, como almíbar, como almíbar y travieso;
lo malo desecha desde tu alma y corazón,
hazlo basura que no sirva...
Seamos insoportablemente amorosos,
más amorosos que los amorosos de Sabines.
No amorosos solos sino juntos en nuestros amores.
Seamos locura en la carantoña amorosa,
amándonos amorosamente en el olor del amor,
en el tibio vaivén enamorado;
amorosos como luz elegante que tiene alas...
Dicen que los que se dicen dioses hacen vigilia para burlarse,
porque saben que solo son niebla de luz creada.
Algunos flotan con alas, otros son como ardientes cometas.
Sus edades son los del orbe, y su transfiguración como alfileres.
No tienen huesos y hacen creer que su pie resbala el...
Hablo conmigo mismo y conmigo mismo hablo yo.
Hablamos de sentir, hablamos de llorar, hablamos de reír.
Nos preguntamos por nuestro cobijo prometido;
aquel de océanos entrecanos,
ese que en su seno levanta brotes de sol.
Tratamos de explicar el sentido de las luces del claro;
cantamos...
Ahí estas...
mírate, en tus ojos el destino
en la pupila tu sol.
Que locura no, eres tú la palabra
que hialino serena
que acalla un rayo fiero.
En el círculo de uva se sacude un niño.
En el cobrizo obscuro
se asoma la estría de seis arcanos.
Hoy somos tú y yo, una tarde rojiza
con su luz más brillante,
la complejidad del plenilunio
cuando las estrellas se hacen notar.
Hoy caminamos por la nueva senda,
hoy vivimos dentro del rubio de amor.
Somos alas maravillosas,
somos un cuento con la brisa que canta nuestra lira.
¿A quién...
Vuelo, vuelo contigo poesía.
Hay música alojada, hay notas danzantes,
hay letras que viven, y una estrella en tu boca.
Muerto vivo, vivo parezco morir.
Un brillo me cayó desde el corazón del cielo
una vez, cuando pedía, pedía lluvia.
Que bulliciosa eres congoja en mi silencio,
mejor amodórrate, te presto uno de mis cuentos,
te leo un poema a flor de piel;
pero déjame calmo con tu bisbiseo.
¡Ay! pensamientos agrietados, incordian:
los quiero envueltos en cobijas del olvido.
Quisiera que fuera la última vez que viva mi...
Mi alegría es la sonrisa de tus labios
mi alborozo, cuando de tus ojos veo
siete perlas embellecidas.
Disfruto como me canta tu amor
una canción rubicunda
con cinco detalles de una cornalina.
¡Qué despejado el día de tu dermis!
Tengo leche y miel con tu risa murena.
¡Oh! tu gracia blonda...
Cuento cuentos
que cuentan cantos de castos cuervos,
¡Ah, cuánto cantan esos cuervos sus cantos!
¡Cómo entonan entonada fina!
¡Cómo curvan su celo!
sin ser aves de clase.
Castos cuervos cantos cantan
que cuentan cuentos sin ser de clase.
Los recortes en su voz cambian de embeleso
echando miríada de horizontes.
De áureo ella es algún poema;
como flor de noche y luna,
como dádiva desde la boca de una mañana.
Es lo que veo, sílaba por sílaba:
palomas con un nombre lozano,
girasoles que se engarzan,
una llamada Mon con su guitarra.
Eres blancura que se mueve
en las faldas del añil,
mi música en un arpa de luz.
Oh, mujer, sí suspiro
Oh serena, sí me gozo;
y te acomodo una corona
y te cubro de diamantes...
Chile, eres arriero de tus venturas;
cantas y ríes como las muchachas que se sueltan el cabello,
como las cataratas dejan libre su risa sobre las rocas.
Chile; eres libre, eres delgado, bendito;
bebes de tus aguas entibiadas,
y esperas paciente a la esperanza.
Pero Chile, eres igual un hombre...
Desde este rincón empobrecido
hasta la puerta de una de tus orillas
existen kilómetros y kilómetros de periodos
de inagotables caminos engorrosos
de vigilantes muros.
Ah, universo, se amable y condensado
diligente a la vez;
tiempo, que sea siempre ese abril
que no tenga miedo de mi memoria;
hoy...
Desde este rincón empobrecido
hasta la puerta de una de tus orillas
existen kilómetros y kilómetros de periodos
de inagotables caminos engorrosos
de vigilantes muros.
Ah, universo, se amable y condensado
diligente a la vez;
tiempo, que sea siempre ese abril
que no tenga miedo de mi memoria;
hoy...
El grosor de mi labor a veces no se despeja
ni me da una sonrisa;
me cae en la cara como lluvia afilada.
Que no hay mal que por bien no venga,
que lo peor es no trabajar teniendo fuerza;
al poeta también se le seca la boca,
porque a años luz viaja suspendido
con un arnés de lápices y...
Decirte que no quiero es ahogarme en mi saliva
y no causarte el antojo.
Quiero sopesar tus líquidos,
dejar que la atadura se hunda como el lirismo de las orcas;
ver amontonar las huellas de mi boca
en cada punto de tus minerales;
por donde se oculta el deseo de tus líneas.
Oh, no dejaré preso la...
El viento se convoca solo;
no disimula, da vueltas por la plaza.
El sabor del canelo se posa en mi lengua,
la tarde exhala su olor santísimo,
y los niños aprenden a correr en tres ruedas.
Late, late, pero no sé por qué la locura de las palomas
a un costado de mi banca.
A esta hora los cabellos...
Creo ser víctima de un afecto irresistible
que tiene ojos ebrios de mí;
con la boca que habla de palomas,
con el candor de la piel.
Me dejo caer descalzo en su mirra suave,
me dejo seducir en su apetente sustancia.
Creo oír su desnudo, creo palpar su vientre marino
y su rebelde juventud que...
Será posible la risa de tu rostro,
y encontrar en agosto tus alas,
la sazón a tu clima.
¡Oh!, esa dulcísima lágrima que en tu mejilla respira
titilante dibuja el amor de tus ojos,
resbala el jardín de tu alma.
Oh, mi bien amor, en este instante
quiero ensanchar mi corazón,
mi bien amor...
Cuentan los sonetos que buscan desordenarse,
no fijar un límite a las palabras,
tirotear de la rima la usanza.
Cuentan que silbaran a los poetas los naranjos,
que cantarán la cadencia,
que retoñaran a la mezcolanza.
Me cuentan los sonetos que buscan desordenarse,
que el verso será libre.
Suena la lluvia sobre el tejado
cuando veo como se despide la claridad
dejando gris el cielo;
ninguna estrella cuenta sueños,
solo se empapa mi amado Aysén.
De los lloros del crepúsculo
oigo murmullos, cadencia desnudas;
y el romanticismo de Cristian Castro
me cuenta los días de muchacho,
cuando...
Que fuera Chile tu patria, tu comarca
rosaleda del norte, rompía en deseos mi alma;
y que fueras parte de la juventud de esta tierra milenaria,
donde tus párpados encontrarán refugio,
un vestido de caricias desplegadas
y suavizara la brisa sureña tu dermis.
Donde el sonido de tus deseos pudiera...
¡Deleite!
Es una palabra extraviada, infinita, donde existe en otro universo como una
perla, o como el diamante refulgente con el carácter de las flores más bellas.
Es esencia de lo eterno, de lo divino; como aguas vivas que confluyen puras
en cada tejido del cuerpo humano. Es placer en los...
El diamante y la luz nevada
son de fresa sudorosa
con costuras de una romanza.
Ocurre que aún los veo tuyos
ocurre que dejan destellar tus besos.
No prefiero tus antiguas vestiduras
no prefiero tu cabello recogido;
me quejo a veces de no pedirte nada
de regresar al viento tu aroma.
La tua...
Zarpan los héroes de Chile,
los nacidos para la batalla con el fuego;
hacia el campo mudo,
hacia un suelo bochornoso.
Oh, mar celestino que arañas las costas,
agita pronto tu estómago
y humedece la tierra seca,
los pastos, los pinos, el desespero latente.
Huyó el perfume de la flora,
las...
Me veo subterráneo traspasar el aura
en la frecuencia de un difunto,
y escucho solo el palpitar del desaliento,
observando mi susto helado.
Me duele en las piernas,
el ocaso del gozo, prende llamaradas a mis pies.
Me da vuelcos el corazón, me da vuelcos
cuando sollozan los pétalos del deseo...
Un paseo despacio por tus llanuras
es el vicio de mis dedos,
donde hay frutos y saben a manzana.
Que suculenta la canela de tus orillas.
La talla de tu secreto es laguna de placeres.
Será que el ripio llora por la sequía de pasos
pero el verde es candente nirvana
con pulmones de acero.
Libre y ansioso besa el viento en la Tapera;
noto solo el acento enfrutillado,
una solitaria sonoridad remolina.
¡Es delicia vista desde un balcón!,
esta tierra de ovejas, de gallos y...
Ese contacto mágico de tu verde:
es el goce de mis ojos,
un cosquilleo poético.
Y puedo vivir contento
como niño que juega
sin soltar la inocencia;
como en trinares
se encienden los pájaros.
No hay como tú, mi verde sureño,
y tus heladas en el rostro.
Te llevo en el cuerpo,
en la sangre...
¡Amigo mío, busca a Cristo!,
su puro amor, su excelencia;
allégate a su presencia;
Él te espera siempre listo.
¡Amigo mío, te insisto!,
hoy búscalo sin demora,
llegó tu tiempo, ya es hora
de vivir bajo su mano,
de que seas libre y sano
con un alma vencedora.
Volví a mi pasado con los ojos,
sude recuerdos llenos de ti;
de tu beldad bien vestida,
de tu jovial apariencia a la medida.
Reviví el Déjà Vu;
asimismo sentires, ocasiones eternas;
encima te colgaste entre mis pensamientos.
Pude oler tu fragancia de la limpia vainilla,
imaginando que eras esa...
Están los ardores de las gentes
pronunciando el cansancio de las horas;
frente a frente cara a cara,
fieros en obscuras quejumbres.
A corazones frescos el aire arde en el hastío,
al son de bullas que se tornan luces
en un casco de barbarie.
¿Quién derramará sus misericordias
en el hundimiento...
Solías invocar a la noche su silencio,
su fantástico hechizo gentil.
Tenías sed bendita del cielo,
te deslizabas en lágrimas sinceras.
No eran breves tus alientos,
los suspiros a la boca del suplicio;
dejabas caer el riego sensato del trueno
sobre tus cabellos de lana.
Pero ya desde tus manos
te...
Golpean los crepúsculos y me hundo
en charcos donde viven recovecos,
y quedo quieto en ánimo profundo
que me deja los músculos resecos.
Del orgullo soy presa, soy despojo,
como el ave del viento que se azuza
hasta que quede yermo, sin alojo
con un dolor prendido que se abusa.
Y me observo de...
¿Cómo no vieron del pintor lo ojos?
¿Por qué no escribió poeta líneas sobre ti?
¿Es que acaso pasará un ángel por tu habitación
y no ser persuadido por semejantes tesoros?
¿De quién eres tú creación sino de Dios?
Se verá pasar fugaz el alba,
el ave lira con su canto se oirá;
mas el arte que...
Como espejismo su hermosura
viene a mí, al recordarla en esa avenida,
cuyo suelo esparcía polvo sobre sus manos.
Pero había tanta belleza en ella,
que solo poetas comprenderían mi devoción,
que solo el pintor la imaginaria en su pintura.
Alzaba la mirada y abría mis ojos
cada vez que posaba su...
La sonrisa de los cerros son sus cascadas;
todos deberían tener un nombre
como cada una de las aves
que sobrevuelan el celeste.
Vive Coyhaique en una cuenca,
acorralada por la uniformidad del verde
que serena en discreción.
¡Ah, cómo olvidar la calvicie del Mackay!
¿Por qué no he de amar a las coronadas?
¿A las que se describen como diosas?
¿Aquellas que tienen cintas doradas
y que fama poseen de amorosas?
Aunque a ninguna de ellas conociera,
dichosamente son siempre nombradas
por quienes con fervor las considera
sobre la tierra y bajo el sol como hadas...
Mi bicicleta... ¡te sigo!
contigo me crecen alas
como las de un zorzal mancebo.
Soy libre en los pensamientos,
todo el aire de fuego se pronuncia;
me siento elegido entre sus brazos.
Ah, labio heroico, del rayo de luz,
márcame tu beso en el camino,
fluye en la cadencia de un verso.
¿Quién...
La nitidez que trae el oscurecimiento
va jalando cada nube que se va disolviendo
hasta formar como arterias en el cielo.
El sol regresa a ratos con su rubio solemne
mientras unos pájaros que imagino blancos
los hago perderse en el horizonte.
Quizás como uno de ellos voló Cernuda
hasta...
Quise vivir recluido a tu belleza,
como reo que no ansía su libertad;
anhelaba el abrazo de tu encanto
cada vez que mis ojos te amaban.
Me tenías como bobo mi querida,
y no esquivaban los deseos tu silueta;
tampoco, la estatura de tu nitidez
que a mi aire rubíes confeccionaban.
¡Tanto quise de...
Las alas del tiempo ya se extienden,
porque ya emprenderá el vuelo
hacia la eternidad.
Celebra el mundo los años,
desean a Cristo los hijos de Dios.
La Tierra ya está por abrir sus abanicos.
Le llegó la hora al año,
la noche vendrá por él;
lo sabemos por su canicie,
porque sus ojos ya se apagan.
No sé si recogerá para sí la olas,
si un ventarrón murmurará en su boca,
pero ya está por ceder.
Ya se nos muere el año, su claror;
tal vez la lluvia le llore
o las estrellas le otorguen...
Saboreo el ocaso con su estrella que me palpita;
el color de los buques de nubarrones
que viajan empoderados hacia su destino;
como una ventisca acaricia las doncellas ramas,
como el sol ya esconde su rubio.
¡Ah, rojizo carmín, que miras desde el cielo mi Aysén!
¿Por qué me causas tanta...