Estás utilizando un navegador obsoleto. Puede que este u otros sitios no se muestren correctamente. Debes actualizarlo o utilizar un navegador alternativo.
Niña pequeña,
tú no te librarás
de las penurias antiguas,
de aquellos que su alma los agobia,
los mata,
pero siguen en esta bestia terrenal
llamada “mundo”.
No te librarás nunca…
ni si llegases a ser un perro
moribundo en la calle.
Aunque, estoy completamente seguro:
siendo eso,
vivieras más...
En mis grandes ojos tristes
llevaré tatuado
mi más grande amor.
Cayó gota a gota…
y nunca se acabó.
Mis luceros se volvieron océanos,
mis ojos, de océanos…
Solo me queda llevarte en el brillo:
en las ganas de amarte
y en las lágrimas
de tener que dejarte.
Pues nadie podrá alejarme
más que tú...
La infante que quedó sin voz,
Bajo el silencio de su corazón,
Oprimido por no ser veloz,
Obligada a ocultarse en un caparazón.
Una alma inocente que solo deseaba ser normal,
Una vida cruel que le enseñó a odiar,
Olvidando en su silencio lo que es amar,
Inundada bajo el grito del mal.
La maldad...
“Recordarte no es un acto, es un refugio”
Mi vida,
Mi todo,
Lo fuiste y lo serás
Pues mi amada en el cielo está,
Deseando poderte salvar.
No pude llorarte,
Solo me quedo pensarte
En la mente donde no viven los amantes,
¿Será pecado adorarte
O simplemente quiero abrazarte
y nunca soltarte...