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Del rifle el gatillo jaló,
del reloj pasan las hora,
de llegar no me queda tiempo;
se han ido sigilosamente,
ya no dejaron rastro alguno
del polvo mágico los querubines
con seis alas acompasadas entre sí.
Salieron, ya se fueron volando
¿Quién los vio? ¿Cómo eran?
Volví triste al lugar de los...
Quizás tu sonrisa desataste hacia mí,
tal vez un recuerdo dio esa expresión en ti,
pero cada milésimo de segundo, rodeaste mi vida
y la enjaulaste, allí me aprisionaste.
¿Cómo sabrás que aquella tarde, no fue en mí solo mi rumbo?
Preparé la ocasión de mi deseo,
hasta orillar el decoro que me...
Que haya un trece brotado, no alcanza;
porque supersticiones
son solo bocas sin rostro, loca finitud.
Si es bueno, si es malo;
radica en la conciencia, sobre la piel del pavor.
Un día no es más que un día, y el número no vive;
solo en la palabra, la gallardía de un poeta.
No hago caso, no me...
Penosa obediencia suma mis errores,
falta de esmero perjudica mi arte.
Ah, no basta el contraste que da mi anuncio,
no basta de cuanto desgaste las quejas.
Hoy poeta soy, del extraño reflejo,
de alzadas maneras, de ideas abstractas;
bebiendo de la audacia de los maestros
que empedernecen a los...
Sopla por donde quiere el viento;
es el desorden o es la calma,
según su temperamento,
según le dicte su alma.
No anuncia cuando su visita,
no comprende de prudencia
¡Quién conoce si medita!
"Mas es real su existencia".
La noche late en los minutos del reloj;
paso a paso deletreando despierto.
¡Ay, tiempo manco! ¡Ay, tiempo incapaz!
estalla el anhelo de tus ladridos,
enmudece mis pensamientos.
No me dejes quererte,
no me dejes acomodar en mis hombros tu murmullo.
¡Qué voy hacer si se me envenena el sueño...
Las flores fueron la anestesia
para mi abatimiento Violeta,
como a ti fue el remedio para tus penas;
porque la ausencia de un amor
para mí también ha sido cruel dolor.
¡Cuántos desvelos en lunas despiertas!
¡Cuántos los lloros sin freno!
¡Y cuántas olas frías me lastimaron del después!
Mas hoy...
Cuántas veces te dije "amor"
cuando vi desnudando tu mirar
encima de mi confianza eternamente loca;
cuántos los besos a la quietud de tu beldad,
que fue impresa desde que vive tu aliento…
Cuántas las cartas en el pensamiento,
las frases que volaron convertidas en alas
para viajar por corrientes...
Mi tierra llena de verde,
de la caña del eucalipto,
de la voz del viento,
del gris en las mejillas del cielo.
Llena de cerros sentimentales,
del entusiasmo de las barbas del viejo,
llena de la música de las aves;
"me llama su amigo".
Llena de todo me invoca en crujidos;
con su espíritu de...
El verdor ya se hace nieve
Aysén sobre tus montañas.
La brisa arroja juvenil
su retoño de densas heladas
con rocío descalzo sobre los pastos.
Blanca montera, tu Marchant tienes,
que recorre hasta tus muslos pedregosos
formando hilos de líricas encorbatadas.
¡Oh, gigante!
eres imponente sobre...
¡Oh, hijo! ¡Oh, mi obra!
Te marchaste.
Me dejaste en desolación,
no sé dónde habrás ido.
¿Por qué tuve que olvidarme de ti?
¿Cómo pude abandonarte?
¡Dolor! ¡Dolor!
Una daga en el corazón se me has puesto;
ni siquiera una imagen quedó de tus tramas,
ni el rumor de tus metáforas al oído.
Si...
¿¡Que habrá más allá de tu cariño!?
Tal vez otro paraíso aún más abundante,
quizás la luz de la eternidad
que bajo por orden del que la creó.
Habrá quien sabe múltiples mañanas
que coincidan con los colores de una aurora
y las estrellas más lejanas.
¡Y por qué no...!
dónde el milagro tenga su...
Me veo impregnado en la soledad,
me escucho hablar con el aire,
aún huelo del silencio el aroma...
Tan solo toco de una realidad los espejismos,
las vagas siluetas de inofensivos fantasmas...
¡Qué añoranza la mía!
de que se me entreguen alas;
las que son azules
para planear jugando cerca de...
La prisa que tiene el charango
acomoda el encanto de las flautas:
es la magia en el hábitat de Illapu,
es la lámpara de su don centelleante.
Sin la mesura me suaviza su festejo moreno,
su folclore de viva pujanza.
¡Oh!, rayo, relámpago andino,
voces que no se olvidan, lírica improvisada...
Cuántas figuras de sangre al cerrar mi ojos
revolotean sin desviarse por su propia cuenta.
El viento parece llamarme y a mi soledad taciturna la abraza.
¡Cómo me mastican los dientes de la mañana
y me empujan a seguir!
hasta donde la tranquilidad se estrelle
y forme un paraíso de libros y...
Mía, a este paso:
su amor será mi sangre;
así como ella correrá por mis venas,
siendo medicina para el alma
y refrigerio para el cuerpo.
"Necesitaré de su amor para vivir"
Puede ser que mi vida este en esa montaña,
puede ser que allí plante mi hogar…
donde navegando vaya el corazón
y mi sangre vibrando de locura
con el rosal sinfónico de Mozart.
Puede ser con mis tres perros ovejeros
aventurando en tierras,
reposando en amaneceres de a celeste.
Puede ser sin más…...
Date cuenta como las horas;
como empujan el tiempo,
como acortan el camino,
como cuentan las hojas.
Queman las horas los días;
fatigan de a poco la vida,
y no enseñan desvíos.
El autor de la carta a los hebreos escribió:
“Cristo… se ha sentado a la diestra de Dios…
Y con una sola ofrenda hizo perfectos
para siempre a los santificados”.
Oh, no hay un mar de promesas mejor
que las de nuestro Señor.
Oh, eterna vida en nosotros por un sacrificio perfecto.
Se nos presenta...
¡Ah, generación de flores de ésta era primaveral!
¿Quién les fascinó en pensar
que me llevaré de ustedes una?
¿No podrá cada uno de sus pétalos
mi zurda acariciar solamente?
¿No querrán mis ojos solo beber su hermosura?
Me disculpen flores:
“Tan solo el aroma de ustedes me llevaré”.
Tocando va el aire a mi suspiros,
pasando va, como perseguida,
como corrida y persistente,
y a mí dejando una caricia.
Llévame aire en tu abrazo acogedor,
con tus alas renueva plenitud;
haz música que envolvente suene,
guíame a donde brille el sol.
Aire, bello aire a mis suspiros,
ya consuela...
Tu olvido me dejó la brisa nieve
y a mi alma, llovizna de escarcha.
Entonces se hicieron dueños los ojos
de las negras vigilias
interrumpiendo mi sueño;
entonces en el ánimo de quejarme
quise derramar mi llanto
para acompañar mi desvelo.
¡Qué noche la mía!
"En la cumbre del desconsuelo".
Un amor que no pudo ser;
se avecinaba una tormenta,
ya sentía las agujas que pinchaban mi piel.
Los lamentos fueron contados por el destino,
y mis latidos eran como rasguños
a mi corazón herido.
Aquel amor que no pudo ser,
aquel momento que me vio desvaneciéndome;
nada se oía más que un...
Que misterio guarda una pirámide,
la monumental escultura de Esfinge.
Que tendrán que decirme:
Fluyente Nilo y gran ciudad de Guiza;
son testigos de estos seres de luz,
de estos extraterrestres:
"los ángeles caídos
que se rebelaron contra Dios".
Subir a la montaña más alta quisiera
y allí estar,
un momento con mi paz,
un momento con mi soledad;
donde nadie sea mi compañera
y la caricia sea solo del viento.
¿Palparán mis dedos las puertas del cielo?
¿Escucharé la voz del altísimo?
Vacilo de...
Niebla de escarchilla congeló mi alma
y puso mi corazón de luto.
Haré el baile de las nubes de sangre
mientras los mares entonen el atardecer
de un crespo firmamento.
Mis manos harán señas de alas; en las olas, en la nítida arena,
y siempre muy cercana mi Osiria
me traerá la estrella de Belén...
En su tierra yace como la esmeralda,
como la plata fina.
Es a mí su voz dulce, encantadora
que llama golondrinas
y resucita la alborada trigueña de los días.
Cielo de vértigo estelar,
que tu lluvia escandalosa
me caiga en el corazón;
me limpie las penas y raspe la duda,
la perplejidad que me abraza,
la zozobra que me hiere de cuchillas.
Cielo de blanco misterio,
acaramelado de oriónidas estrellas,
bájame la corona de siete colores
que tiene el...
Hay veces
que una alegría como de tener un niño fuera.
Hay veces
que por escondrijos deja salir la dicha su aroma.
Y hay veces
¡si lo sé!
que a mi sucumbe la nostalgia.
Todo sucede, todo acontece
pero pasa solo a veces.
Me pareces al recato de las flores,
la gracia de un saludo despierto,
el vaivén de finísimos violines,
un pedacito de las estrellas de Orión.
Lo fértil de tus risas perfuman el aire,
llenan de favores a la blancura de las albas;
son el chasquido de un arte inmejorable.
Quien conoce tu alma
talla...
Cuando los átomos en el aire
rodeando la desnuda luz flotan
descorriendo un velo transparente,
el iris atmosférico produce
chispas que aclaran ardientes
los brotes de una gracia divina.
Y así, a mis pupilas el sosiego
desvela entre ostentosa
fragancia de una rosa perla
maravillas de colores...
¡El viento cantará su canción!
La que acueste al cielo sobre nosotros
y nos asome la celeste divinidad;
la que fue creada desde antes que el alba naciese,
limpia de ayeres y de querellantes fábulas;
la que fue preparada por los labios de un arcángel
y que nació bautizada con el nombre de los...
He recogido una flor,
cuando todos sus pétalos seguían intactos,
cuando en cada extremidad
la fuente de su color no se alejó.
He agasajado su hermosura
y me la he llevado guardada en el corazón
para hacerla habitar en mi fortaleza.
La he puesto en el mejor florero adornada
dentro de los límites...
Mi aliento se confunde,
sobre los hombros me pesa la curiosidad;
tres veces me ha ganado la incertidumbre
¿Hasta dónde mis días? ¿Hasta cuándo mi viento?
Dejo caer mis pensamientos.
Brillas, mi hermosa de días
con tu aspecto florido
y tu elegancia fina y colorida.
La transparencia es tu virtud,
tu estigma toda pureza,
y esencia eres de toda quietud.
¡Oh, mi rosa Osiria!
Te has vestido de rojiza gala,
has tomado tu lugar, haz fijado tu morada.
Te he coronado de la plata y...
Un alma existe
dibujante de sentimientos,
un espíritu azul de perlas coleccionista;
se hace su tinta flamante de alas
se ostenta de océanos abiertos...
Esclavo es el poeta, soñando su obra eternizar
se traslada de universo en universo
de letra en letra
se sirve la poesía.
Percibo esa sabia dulce en sus labios
junto a la ternura de un beso ancestral,
precipita a mi boca de querer su estampa
de querer el placer de su fina esencia.
¡Oh, que inmensa se descalza!
¡Inquieta fulge la añoranza!
Ebria mi alma canta con apetencia
a una sola voz, las cadencias del aroma
a...
Quiero que mi corazón toque el silencio,
los labios de una aurora y rozar la piel del día;
subir hasta una estrella escarlata
montar allí mi tienda de perlas
y de toda preciosa piedra.
Poder gritar sacando el miedo
con mi penas deshaciendo,
corriendo por los anillos de Saturno
y resbalándome en...
Ya en tantos lugares he andado
y en varias estaciones fue mi visita.
Mas de todo un universo recorrido
eres tú la más bella geografía
que mi alma ha conocido.
No hay nada más bello, que lo que divulga
tu autentica esencia;
de niña luz, que me ciega, me excomulga
me atrae con sapiencia.
No hay nada más encumbrado a mis sentidos;
tu dermis ligera
que afianza impávidamente mis latidos;
mi tierna lucera.
Oh, mi frágil fémina encantadora
bebita que...
Mi felicidad no depende del amor del mundo
ni del ágape de las mujeres.
Depende mi vida entera del amor de Cristo;
de su manantial de fuego,
de las caricias que al aire desvela.
Oh, si dejara de amarme ¿quién me hallaría?
¿quién podría desnucar mi insulsez?
¡Ay de mí sin su amor!
Mejor es no...
Solo mis ganas quedaron de este amor;
los vestigios de lo adorable,
los rastros de su esencia bonita.
Ojalá se hubiese asomado al ventanal,
al ventanal de mi alma;
y hubiese palpado con sus dedos lo que hay.
Tal vez no se hubiera ido.
En el cielo, las nubes hacen sus figuras,
junto al sol que a su lado las alumbra.
Se matizan los colores, se rodean en la luz
y son mis ojos que de ellas comentan
su preciosura de embélica alabanza.
Hace una parada tu recuerdo querida mía,
kilómetros y kilómetros cuentan nuestro alejamiento...
Soy abstracto de la naturaleza,
de un linaje níveo de las estrellas,
el soplo de vida de un todo poderoso...
singular y anónimo por donde me mires.
Tranquilo siempre el mismo,
una historia con su lenguaje propio.
No resplandezco, ni al sol reflejo una luz
y mis camisas son metáforas de un arte...
Fuiste aquel que estuvo presente,
quien enseñó a cantar un verso.
Alzaste tu metáfora en olas desnudas,
elevaste en la palabra una corona.
¿Desde cuándo poeta eras triunfante
y augustas emergieron tus alas?
A escribir te atreviste:
“Que todas las cosas, viven por nosotros bajo el sol;
que...
Se formó frente a mí
embelesada de lirismos:
una rosaleda almendrada,
cuando parpadea el otoño lento
encima de delgados abanillos.
"Es el efecto de su emblanquecida dermis".
¡De qué forma me harías daño!
¡Cómo me alcanzaría tu insinceridad!
Si no puedo decir que te veré después de mi labranza.
Si no tendré tu mirada palpando mi alma soñadora.
Si no veré tus frágiles manos soltando las mías.
Si no engulliré la indiferencia de tus ojos,
cuando tu corazón ya se aleje...
-Es que me derriten sus ojos; le he dicho.
-Pues por qué varón; me respondió.
Y otra vez yo:
-Porque el fuego de su mirada quema.
Y ella sin vacilar:
-Pues apague la vista varón y su incendió de amor.
¡Música! ¡Música!
Eres fórmula perfecta
para cada una de mis coyunturas;
ensalzada y anónima
has que brote de aquella gota insistente
los colores de mil melodías,
con el reflejo del contratenor mexicano.
Envuélveme grata música, has balada romántica,
con el violonchelo de turno y un piano que...
El cantor da cuerda a los sentimientos,
demuestra lo que vive en su voz.
El pintor cincela en la acuarela
lo que ve, lo que sueña.
Y escribe el poeta:
lo que imagina, lo que siente, lo que mira.
Si pudiera de ti decir o de ti exclamar;
mas mi Chile,
yo solo poder escribir:
de la quietud de tus doradas pampas,
de tu mar y de tus ríos
patria de vida, tierra de Neruda;
de la frescura bien vestida sobre tu cordillera
con cánticos de lluvias que pintan cascadas en las alturas
mi querido...
Templas si no lo sabes
tu divina mis pesares,
y a mi vida la pereza
que ha mi alma se entreteja.
Es que a ti los rosales
bien destilan aromas,
por lo tenue de tu canto
que con el alma entonas.
Has el bien como nadie
con la gloria de tu baile,
sin desperdicio de tu voz
sin enjaular tus...
Vivos recuerdos:
Horas gastadas
en los brazos de imponentes pinos
y el reposo en los pastos
rociados por mil fabulas y cuentos.
Quemaba libertad a fugas paso.
"Era mi locura infantil".
Cómo anhelo mi inédita infancia,
volver a ser como aquel jovenzuelo
salpicante de risas mañaneras,
lejos del murmullo negro
que no dejaba a la música palabras.
Cómo anhelo el refulgir que iluminaba mis travesías
cuando en mi dormían los versos de Don Pablo,
el sutil modo de Huidobro
y las...
En tus ojos una luz tostada
aclara mi día,
y mi alma gusta del botón de rosa;
que son tus labios cuando enmudecen.
Dime:
¿He de entregarte amores?
¿He de concebir aprecio?
Mujer, tu presencia me acaricia.
Siento como ahogarse mi espíritu,
reventarse en el silencio mi alma.
No me es posible frenar el ruido arrullador
de los graves minutos del reloj,
no deja de oscurecerse cada vez más
el rostro de mi rosa dorada.
Veo desangrar cada uno de mis sentidos
y las pestañas de la noche con capricho
me...
Cómo te remece Puerto Aysén la lluvia.
¿Por qué no ha dejado de llover?
¡Algo pasa!
¡Tal vez hay duelo en las alturas!
¡Tal vez no se ha hallado consuelo!
Pero prenden mis ojos
bella imagen de esmeralda
mientras lágrimas caen del cielo.
La maldad anda suelta sobre la tierra
ruge como bestia hambrienta.
¡Ay! ¡Ay! a millones arrastrando,
abre sus mandíbulas y devora a todos los hombres
¡Ay! ¡Ay! La impiedad lleno la esfera terrestre
Acabó con la ternura y al amor enrejó con desgracias
¡Ay! ¡Ay! La maldad en todos se quedó
al...
Ocurre tantas veces al pie del cañón
el eco de un muro indeseado.
Somos siete o más bien seis sin respiro
en la vista del cemento ardiente;
lo diría con las gotas de mi frente sudada,
con heridas en las manos calientes.
Se trabaja aun con el canto de unos pájaros
y la visita del viento,
con el...
Se derrama ansiada la poesía
enfrascada en sus palpitares;
salió a flote señalo su mudanza.
Se derrama a puño vivo,
fijó su corte de dos filos a espada.
Habla conmigo poesía,
habla conmigo cara a cara;
desnúdame lazos en plata con aros engastados,
remojando con tus dedos el alma
en presencia del...
¡Oh, que dichosa es mi victoria!
Como caricias a mi estima
y sol brillante a mi retina.
Temblorosa se esconde avergonzada la derrota
y satisfecha mi victoria ve su ruina.
¡Oh, mi gran victoria!
Como una mesa de deleite
como hermosa canción que me envuelve.
Mi regocijo te acompaña
y la desdicha...
Fueron equívocos los amores
que jalaron tu compañía.
Mentiras albergadas
sobre sus alcobas,
por debajo de sus ropas...
Y embriagados de veneno vagan
por sus lenguas de serpiente.
Pero querida:
¿me tienes a mí no?
compañero paciente
amigable y tuyo.
Me hice mi propio mundo (mi universo)
mi albergue de sueños en perfumes
y celestes sonidos;
cambie el ritmo de los días
junto a los rayos del sol engastados en las piedrecillas.
Me hice serenamente una túnica
que se empina sobre mis hombros
mientras tierna reunión de florines daban rostro
A mi...
Es tu pálido cuello al sol, la flor de vainilla;
con su suave aroma de candor
y de ostentoso sabor más que el azafrán.
Tus finos hombros las colinas más perfectas de la tierra
que resaltan los límites de tu contextura,
que tu preciosura esculpida agiganta.
¿Quién aventuro remar ante la fuerza...
Aún termina mi tarde
con su recuerdo en mi conciencia;
aún me pesa tanto
vivir sin su presencia.
Aún me sobran las ganas
de decir: con locura la amo
y por gritarle todavía: ¡la quiero tanto!
En las afueras, allá lejos
los astros que parpadean
son solo astros, solamente estrellas
que guardan sus secretos.
Yo no sé de aquellas
tan solo se de quien canta
sus formaciones que se precipitan
una vez que nacen en la oscuridad;
tan solo yo las miro como si fueran
calientes y desnudas...
Ribera sur que estas echada bajo el Cordón
de verdosas extremidades
de prófugos caminos enripiados,
traza un atajo, para llegar vistoso
donde pueda tener lugar el equipaje de esta malicia,
de esta mala maña.
Quizás sea desde tu costanera que arroje el frasco
donde he guardado mis siniestros...
En este día solo quiero acompañarme con la soledad
dar un ligero paseo de estático por la calles
llevando adherida mi sombra al corazón.
Déjame caminar por estas veredas de espesuras
donde puro es el entorno como el aroma de un otoño.
Déjame oír en mi silencio a las aves
que cantan apacibles a...
El silencio de su voz castiza
me viene obscuro al espíritu;
es invierno enfebrecido
que me azota con su lluvia de acero.
La ausencia de sus palabras
me consume en una fría tristeza
que hiela el alma
me forma una sombra entumecida
sin ganas de escoltarme…
Solamente me trae el desazón
una...
¿En qué lugar del ser, la oscura sombra
pecaminosa procede su negro celo?
¿En que rincón carboniza como veneno cada miembro?
Se siembra a mi pecho oneroso, me vibra el cráneo.
Me sentaré en un sillón como Einstein
me acostaré en el tejado con la frente al cielo,
durante horas acercaré mis...
El temor pateaba tal vez sus entendederas.
Era niebla que respiraba lo que pronosticaba latente…
Y entonces llegando la hora, el día, el tiempo
puso su rostro el cielo de tragedia oscura,
los mares en desconcierto quejumbroso platicaron
y la sal de la tierra se alborotó.
Que varón tan certero...
Si de entre todas fiera chilena
fuiste con tu música una armonía de letras;
jardinera de compuesta dulzura,
quien por aquellos senderos de la soledad
a veces paseaba y plantando versos
afloraba los vivos sentimientos;
de dicha o de tristeza que un corazón dejaba.
"Cinco dolores sin tu paloma...
Yo cantar alguna vez quisiera
y tengo por sueño “un anhelo”
agitar las aguas en Edén…
mirarme hacia el mar con su montura de espumas
llevando canciones de un violín con acordes de mediodía;
que en cada fibra vaya trocando el espíritu,
vaya aunado al pecho un creciente afán;
se envuelva en la...
Tus ojos cantan primavera
de lluvia azucena y de azul topacio,
y adorna de blancura tu sonrisa
como trasquiladas ovejas sin mancha;
así la locura se calma
con ganas de ser niño que no grita,
así he de buscar agasajarte con los ánimos de urgencia
porque la miel una sola vez es derramada.
¡Al...
¡Ah, como te extrañaba mi viento sureño!
¡De menos te echaba mi Patagonia!
mil aires de frescura recorren un Julio febril
pureza y solo pureza, con ella se alimenta mi piel.
¡Aysén! ¡Aysén! ¡Mi tierra Aysén!
extrema región de lluvia amanecer
se disgregan y desmoronan tus fiordos
fuertes...
¡Tanto te quiero tanto!
¡Tanto te anhelo yo!
¡Tanto mi vida tanto!
¡Voy tejiendo mi canción!
Soy yo, tu férvido y ligero,
soy yo, tu amor anhelante;
el que por todas partes te sigue
por un cálido sendero.
Tanto mi cariño tanto,
voy derramando todo amor;
soy la onda azul de los mares,
soy tierno...
Es canción a miel
la fresca entonada,
cuando a mí sonaba
tu voz tan fiel.
Siempre mora en mí
con la luz que se ofrece;
que a mi me parece
la flor de alelí.
¡Eh!, claritos ojos
de paz, colibrí
verás no anochece;
ya no corazón,
hoy todo acontece
¡forever, my love!
Como mi poeta exclamaba:
¡Me gustas cuando callas porque estas como ausente!
pero hoy, en esta novicia mañana te digo:
¡No calles! ¡canta! ¡ríe! ¡baila!
envuelve el aire con el sonido de tu voz,
has con el ruiseñor una alabanza
que toque las murallas del cielo
y brillando baile el sol.
¡No...
Aire huracanados que impetuosos anuncian su rebelión
gran vehemencia de sones los acompañan.
Las aves en carrera de marcha, colisionan a la lluvia
que ajena de visita, frívola desata humedad en los pastos oscuros.
Cada región desteñida por escandaloso soplar.
Afanosa tormenta estremece un otoño...
Se me pudre la carne, se hace decadente,
necesito otro contenedor.
La sangre es un vino negro, con pepas de metal oxidado.
En cada una de las extremidades
se amontonan agujas abominables
que cesan las fuerzas, carcomen hasta los huesos.
De su boca salen seis serpientes de fuego escarlata
y es en...
Algo soñé, sin saber lo que era
aquella noche lucerna,
debió ser de espantos, debió ser de pena
pues la angustia ya despierto me quedaba.
Debió ser con un frío que me cruzaba,
como fuego por las manos
que retorcía mis arterias sin rellano
entre espinos de una flor ponzoñosa.
¡Ay sueño! no...
Ha sido un milagro complaciente
graciosa brillantes que se levantó;
como una flor recogida
con su suave claridad,
como violeta aparecía...
"la niña de los anteojos".
¡Oh, que bello que hermoso!
alguien canta
y ríe y canta...
en la pampa frente a un árbol
y el color de una rosa sobre su palma
¿Quién será con su música melódica?
¿Cómo aparece de repente por las mañanas?
Fluidez de acordes acompañan su canto,
en un violonchelo con sus aires de oropel.
¡Oh, que...