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Hermoso y evocador poema, lleno de la fuerza y la exuberancia de la madre naturaleza, frente a la que somos tan insignificantes, y sin embargo, nos atrevemos a destruirla y mancillarla sin piedad. Que de todas nuestras bocas nazcan truenos. Felicidades, amigo, un abrazo desde España.
Muchas gracias, amigo, una pérdida es siempre dolorosa, pero nos lleva a encontrar algo más allá de nosotros mismos, una fuerza que nos impulsa, la vida que siempre se abre camino, de una u otra forma. Un abrazo sentido, poeta.
De Miguel Hernández
la Elegía
mi extensa herida
la serpiente vieja emponzoñó.
De tu amor me desnudé,
abandoné tu cuerpo devastado,
y me precipité en el vacío inmenso
de tus ojos ya vacuos.
La Nada,
Amor Sideral;
me diluí en la eternidad sin tiempo.
De Quevedo fui polvo enamorado...
Te esperé
Niño del mundo,
entre las rosas de mi vientre;
Luz del sol primero,
apenas brisa.
Te soñé,
Niño de mar,
príncipe valiente,
numérico y exacto,
vestido de traslúcidas alas,
y de viento…
Caminante,
Capitán,
Viajero,
destello de faro en la tormenta,
galáctico y eterno.
Pero...
Inusitada ausencia de tu cuerpo
espacio vacío de tu olor
elásticos dormitan los segundos
anudando los siglos al Amor.
Herida está la herida
mudo el grito
descarnada el alma
petrificado el corazón.
Oquedad leve de tu boca,
huérfana de acento musical,
brillo áureo entre las aguas,
rosas...
Abandonados deseo y esperanza,
navegando en los meandros del olvido,
en las estribaciones de la nada
soy bandera al viento
cumbre nevada del sentimiento.
Despojada del miedo
desnuda de rosas y de espinas
en el vórtice del tiempo
soy bandera al viento
nube ligera del pensamiento…
Que la...
Entre el celeste y el azul,
abrazo horizontal,
ceñida enredadera de labios y de huesos.
Permanecen los dos
en la blandura arenosa de sus cuerpos,
encadenados
a la verde hiedra del deseo,
empapados
de la espuma de los siglos,
trémulos
en el precipicio de los tiempos.
Entre el sol y la...
Gracias, Miramin, este poema surgió al contemplar la bahía de Santa Cruz de Tenerife, que tiene una belleza muy singular, poblada de buques, torres petrolíferas y demás bestias de acero alterando y destruyendo tanta armonía y perfección natural. Un saludo.
En el horizonte
acuarela
de torres desalmadas
acuáticas bestias,
esqueletos
de espinas aceradas
Ya no sopla el viento suave
en la bahía,
no viven en el aire
las gaviotas,
no despliegan los bajeles
sus alas blancas.
Retorcidos hierros
gigantes de despiadado corazón
animales de...