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A Isabel con cariño.
Esa noche estuve tentada a hablarle, pero tenía miedo; un miedo que me hacía temblar las piernas. Siempre lo creí un pervertido, solía enviarme cuentos subidos de tono, a veces, algo asquerosos. Tenía una sonrisa que contagiaba, aunque no era atractivo como Luis, que lucía...
Nadie está preparado para las malas noticias y menos cuando se trata del amor. No estaba en mis planes tener una amante; las cosas se dieron irremediablemente. Los largos cabellos de Charlotte reposaban en la cama. Su aroma llenaba la habitación. Sonreía cuando le tomé la última foto que tengo...
Apoyo tu postura contra la violencia. Pero más allá de la ficción, aún se dan casos de violencia doméstica y otro tipo de violencias. Eso nos demuestra que tenemos mucho, o poco, de irracionales.
Saludos.
Un día como tantos, de esos que aborrezco, me levanté con un humor de los mil demonios. Mi abuela me decía: digno Chablé, revoltoso. Siempre me contaba las veces que mi abuelo se agarraba a madrazos con Don Chema Pech. Esos líos se derivaron, según, porque querían invadir un terreno, mismo que...
Sé que no te conozco, probablemente te idealice, o simplemente es apatía, pero apatía de la buena. Cruzar miradas contigo, ¡ni pensarlo! Me permito este desliz porque siento la necesidad, esa misma necesidad que alguna vez experimenté cuando probé por primera vez la sal del mar al sentir las...
Algo me dice que estás afuera, esperando mis labios, pensó Leopoldo sentado frente a su laptop. No quería divagar en esos pensamientos. Sus manos temblorosas intentaban escribir, pero sus ganas se resistían. Dejó que el recuerdo de Flora se agazapara en un suspiro. Era imposible resistirse a la...
Siempre se trató del dinero, ¡del maldito dinero! Mi mamá tenía razón: ese cabrón sólo está contigo por tu dinero. ¡Entiéndelo! El amor me cegó. Kenneth me juró que me amaba y que el dinero era lo de menos. Tengo dos buenas manos, decía, para mantenerte. Esas mismas manos que acariciaban mi...
Nuestra relación empezó como un juego de adultos inmaduros. Queríamos vivir la “vida”, ser valemadristas. Nos veíamos a escondidas. Nuestras respectivas parejas eran amigos de muchos años. Convivíamos en las fiestas de nuestros hijos, inclusive en los cumpleaños de algún familiar cercano. Pero...
Después de cenar nos fuimos al motel. Suite, dije en el intercomunicador. Habitación 23, contestó la voz. Aquella sería una de las últimas noches que estaríamos juntos. Ella fingió ya no amarme, seis meses después, en una misiva que me envió electrónicamente. Ambos sabíamos que vivir juntos...
A Wendy y Karina, con cariño,
que anhelan, en mis historias, un final feliz.
El sol acariciaba lento el horizonte. Maya dormía, semidesnuda, en su habitación. Ese día cumplía los dieciocho años. Antes de dormir juró que al despertar su vida cambiaría. Tenía escritos, en un papel, las frases...
Me daba envidia verlos tan juntos. Sus miradas destilaban miel. Ella se llamaba Nilvia y él Fernando. Los conocí cuando trabajaba, como Asesor Financiero, en Food & Fruits Co., con sede en Villahermosa. Jamás me los presentaron, pero me llegué a enterar en qué departamentos trabajaban. Nilvia...
Era un día cálido, poco común para los acostumbrados días fríos de enero. El cielo lucía despejado y un sol naranja. Mi abuela iba y venía desesperada, insultando en maya,- en ese entonces no entendía nada de lo que decía. Tenía seis años y aún no hablaba, me comunicaba con señas. El doctor...
Era viernes y había quedado con unos amigos para vernos en el boliche después del trabajo. La relación que tuve con Alejandra había terminado hacía un año, pero no me reponía de esa ruptura: cosas del sentimentalismo. Como de costumbre, llegué quince minutos antes de la hora acordada. Me senté...
No sé qué escribirte, eso fue lo primero que pensé al levantarme esa mañana. La soledad dejaba sus huellas en las sábanas. Miré mis manos secas y disimulé el llanto con una leve sonrisa. No quiero escribirte, pensé inmediatamente después de la sonrisa. Dibujé en mi mente tu desnudez, pero se...
Ese día desperté sintiendo el peso del mundo en mis hombros. Los ojos distantes de su rostro me perturbaban a diario. Por qué tiene que ser así, preguntó entre sollozos. ¡Porque es la única manera!, le grité iracundo. Acepto que no estaba en mis cabales esa noche. ¡Trucha!, oí que gritaban...
Dejé pintados en la pared
un beso y una flor,
sabiendo que no los verás.
Sentí hastío, soledad temprana,
un melancólico gemido
como un atisbo de soledad tardía.
Sé que cuestan los sueños,
la voluntad de hacerlos;
pero tu cuerpo roza el sueño
de mis ganas,
que se hace necesidad perpetua
en los...
El dije que no sabía amar, que no quería amar, pero él insistió. Era un lunes cuando salí de su vida. Los lunes son tan melancólicos y cansinos, propios de una despedida. Iñaki, así se llamaba el tipo, me abordó en un bar-sport de Altabrisa. ¿Está ocupado?, dijo señalando el asiento vacío. Lo vi...
El vino burbujeaba en las copas. El sabor de las fresas se confundía con sus besos. Tengo que dejarte, me dijo Ondina. Su desnudez canela se alejaba de la cama. Abrió la puerta del baño. Arquímedes está insoportable y está controlando mis salidas, continuó, e insiste en que tenga un hijo. Dejé...
Es difícil, pensé para mis adentros. La lluvia inundaba la ciudad. Suspiré aletargado. Mónica me abandonó, junto con nuestros dos hijos, por un tipo hace dos años. ¡Lo tiene más grande que tú! ¡Él si sabe complacer a una mujer!, me restregó en la cara antes de cerrar la puerta. ¡Maldita puta! Un...
No sentí dolor alguno cuando me cortaron el dedo meñique del pie derecho. Me acostumbre a la fetidez que despedía el dedo y a su color amoratado. No sé si es normal, papá, decía Pilar cuando lo limpiaba, pero cada día está más negro y huele mal. Encogía los hombros para fingir un desinterés. Ya...
Así es Joblam, la realidad supera a la ficción y simplemente plasmo lo que cotidianamente podemos vivir los seres humanos en algún momento de nuestras vidas, independientemente de nuestra nacionalidad o situación geográfica.
De regreso los saludos!!
Quiera abrazar tu desnudez,
esa cálida caricia que enciende mis deseos.
Quisiera alborotar tus gemidos,
hacerlos ruido, hacerte humedad.
Tengo ganas de ti,
de extasiarme en tu vientre,
hacer de tu placer el mío.
Estoy lejos de ti,
pero las ansias escurren en mi ser como ríos de angustia...
Las lágrimas me sorprendieron una vez más. Seguí, como siempre, la ruta para ir a la oficina. Recordé a Omara. Ella llenaba, con todo, los vacíos que había en mi vida; las soledades que inundaban todo en mí. Era el oasis de mis pasiones. Eres un ingenuo, me decía, al pensar que todo se tiene que...
Inconsciente la busqué en derredor. La tarde era calurosa y la cantina estaba a reventar. El tufo a orines me llegó de golpe. Me llevé el dorso de la mano a las narices para mitigarlo. Me acerqué a la barra y pedí una cerveza bien fría. Beto, el cantinero, me sirvió de inmediato; él sabía que me...
Sentí su aliento cerca de mí, los roces entre nuestros cuerpos al bailar. Era una sensación extraña después de tantos años de conocerla. Sólo somos amigos, me repetía en silencio. Un “¡muévete!”, a todo pulmón, me regresó a la realidad. La pista de baile estaba repleta. Beatriz estaba bañada en...
Es el placer que se vuelve locura cuando los labios beben, y sí, cuando el placer es alivio o bálsamo, digno es fenecer al calor una boca llena de placer. Revivimos el viejo artilugio de vivir intensamente una noche de pasión o una infinidad de lisonjas de caricias. A veces, deseas morir...
Antes que nada, agradezco que pases por mis letras.
Ahí estriba, a veces nos preocupamos por no morir de alguna forma y nos privamos de eso que creemos nos matará, cuando la muerte te sorprende en cualquier situación. La muerte es, a veces o siempre, irónica.
Saludos.
Los designios del sueño son difíciles de descifrar. A veces, la esperanza de sacarse la lotería es bálsamo para algunos, pero cuando el tiempo pasa se va resquebrajando esa esperanza hasta hacerla añicos y el alma se despide del cuerpo.
Melancólicas y esperanzadoras tus letras.
Saludos.
En la cama, como siempre, era una tortura con las quejas: ¡Así no me gusta!; ¡Eres un brusco, insensible!; ¡No soy tu puta! Aspiré hondo y decidí salir del cuarto e irme al baño a terminar la faena. Ya estaba harto de tanta “chaqueta”, además, qué tiene de malo un mamada de pinga. ¡Carajo! No...
Regresé derrotado a la casa. El cambio de puesto no se dio como me lo habían prometido. Sonia me miró con lástima. No te dieron el puesto, ¿verdad?, preguntó con miedo. Negué con la cabeza. La cena ya está servida, dijo, y los niños ya duermen. Necesito un trago, dije, voy al bar. Voy a dejar...
Agradezco tus comentarios y que sigas dejando tus huella en mis letras.
A decir verdad, estoy reencontrando el camino... el motor? Sigue siendo el mismo, ahora de una manera diferente.
Saludos.
http://www.mundopoesia.com/foros/blogs/joblam.27132/
Un placer que sigas dejando tus huellas en mis letras.
Quizá el cuento no quiere dejar de escribirse, más bien, no quiero dejarlo terminar.
Saludos.
Las historias acaban sin remedio. La frase me trajo a los ojos las caricias de Sheila. Sentado en la silla, algo incómoda, de la oficina y escuchando Ay Mujer de Juan Luis Guerra, en versión acústica, me escurrían los recuerdos. Intenté volver la espalda para verla, desnuda, de nuevo, pero sabía...
Es de madrugada y la tenue luz amarillenta de la sala me dibuja tus pies descalzos. Suspiro. Anhelo tu desnudez en mi cuerpo. El melancólico Cello vibra en mis oídos para recrearte a mi lado, besando mis labios, acunándote en mi alma. Tengo un cuento que se empieza a escribir solo. El duermevela...
Lo que para unos es osadía,
para los otros es desgracia.
No es necesario decir mis generales, basta con saber que soy Ingeniero Civil, graduado de la Universidad Autónoma de Yucatán. Trabajé para varias constructoras hasta que por azares del destino empecé a trabajar en la Constructora Nova...
Quizás el momento
no fue el oportuno,
quizás y sólo quizás.
Tuve un sueño atroz esa noche: parado en medio de un gran campo tapizado por mierda de cerdo; llovía y con mis manos destrozaba la quijada de un perro que me atacaba. Un hombre se acercaba rápidamente. La fetidez de la mierda...
Recorrí con la mirada la habitación vacía. Gilda había dejado los tacones a un lado de la cama. Aún se oía el eco de sus gemidos a bocajarro cuando se entregaba. Suspiré para no llorar. Sabíamos que sería la última vez para nosotros. Se iba con su familia a vivir a Puebla: a su marido le...
Desperté súbitamente esa mañana. Lola, la jovencita que conocí la noche anterior, dormía plácidamente a mi costado derecho. La resaca me estaba matando. Mis casi cincuenta años ya no me daban para más. Busqué la Ranitidina en el cajón del buró para mitigar el ardor de estómago. A pesar de su...
Luis jugaba en un charco que había dejado la lluvia. Hizo con mucho cuidado un barco de papel que, lánguidamente, se hundía a la mitad del charco. Resopló resignado. Miró su rostro reflejado en el agua sucia y lloró inconsolable. Ya no era un niño. La sed de su alma lo consumía. Vio de soslayo...
Cuando quiero llorar, no lloro…
y a veces lloro sin querer.
Rubén Darío.
Desperté sobradamente melancólico ese día. No pude dormir la noche anterior, el recuerdo de Julieta me abrumó. Nos prometimos amarnos eternamente. Sé que parte de la culpa fue de la distancia y mucho del destino. Te voy a...
Dejé la cama. Llovía esa mañana. Mariana estiraba su desnudez bajo las sábanas. Quería un café humeante para empezar el día. No me puse las pantuflas y el piso estaba frío. Me puse el pijama y caminé hasta la pequeña cocina. La lluvia golpeaba el cristal con fuerza. El teléfono celular vibraba...
Te agradezco que hayas pasado por estas letras. Así es, son una mala conjunción, pero la ansiedad resulta ser la misma ó quizá creemos que es la misma.
Saludos.
Dejé de morir cuando oí su voz
que atravesaba el umbral de la puerta.
Dijo: nada más vine a decirte adiós.
Dije que ya no la volvería a extrañar, pero no he podido desde hace más de cinco años. Reincidí en la búsqueda de su aroma que me embriagaba, el horizonte de la cama que recibía los...
Siempre tuve la impresión de que a ella le faltaba algo para ser feliz. Quizá la veía con ojos de enamorado o quizá quería justificar el amor que sentía por ella. Jamás tuve el valor para decirle lo que sentía y los años pasaron para recordarla los días en que el frío del cuerpo necesita el...
Si la escogió, pero no saldar sus deudas lo llevó al final que tuvo. Al final, sabía que iba a morir.
Agradezco que hayas pasado por estas letras.
Saludos.
En los ojos de Sandro se revolvía el temor a morir. El sudor hacía surcos en su rostro, la acidez le quemaba el cuello y los ojos le lagrimaban. Quiso reclamar a un Dios, pero apretó los labios antes de poner un cartucho nuevo a su Magnum semi-automática. Julia se desangraba a su lado. Gimió de...
Pudo ser peor. Le dije a Laura que debía quedarse quieta y callada. Nos pueden descubrir, le dije susurrando. Pensamos que la puerta de la casa estaba cerrada. Necesitábamos dinero para comprar marihuana y decidimos robar casas veraniegas; era lo más rápido para conseguir dinero. Entramos con...
La tarde se prestaba para recordar viejos amores. Suspiré. En el jardín jugaba mi viejo perro con su carnaza. En el aparato reproductor de música se oía la voz de Lila Downs: Sabor a mí. Recordé los labios de Elena, su risa nerviosa y lo franca que era conmigo. Jamás me olvidaras, me decía de...
Me levanto con pesadumbre de la cama. Siento un peso en las espaldas que no me dejó dormir bien. Mi esposa aún duerme, son las siete de la mañana. Me dirijo al baño para lavarme la cara y ponerme un short y una playera para salir al balcón del cuarto. El sol apenas está sobresaliendo en el...
Por fin entendí las razones de Paola. No era el desamor, ni siquiera mi obstinación de soñador, ni la vez que nos agredimos verbalmente. Había tomado una decisión y la respetaría a capa y espada, aunque le doliera el alma. Tuvieron que pasar varios años, y dos relaciones fallidas, para que me...
Volví la cara para ver su desnudez. Su cuerpo se inclinaba en la cama para agarrar el vestido morado. Fingió no mirarme y del suelo levantó su ropa interior. Suspiré y brotaron las lágrimas. Con la ropa en las manos, y la barbilla sobre el pecho, se dirigió al baño. Cerró la puerta lentamente...
[FONT=times new roman]Él recordó los labios de María cuando miraba de soslayo a una pareja que se besaba. Sintió una fuerte amargura en las entrañas. Apretó ojos y dientes para impedir que el dolor le colmara el cuerpo. Resopló para tranquilizarse y despejar su mente. La amó un poco, según él...
Ese año cumplía cuarenta. Pasaba por una crisis matrimonial después de quince años: mi esposa ya no me satisfacía sexualmente y no soportaba sus cambios de humor repentinos. No me toques, decía, no tengo ganas. Me llevas a cenar, Pichoncito, decía melosamente en otras. Me enervaba que me...
Tuvimos un romance por seis años. Nos amamos con locura e hicimos muchas más: el sudor bañándonos en un cuarto de alquiler, la osadía de enviarnos mensajes excitantes, fotos atrevidas por el teléfono celular, gemir y jadear en la casa de mis padres. La sigo amando y a diario quiero escribirle...
Cierro los ojos y veo el azul de su vestido de tirantes ondeando en el umbral de la puerta. El sol baña delicadamente su rostro jovial. Elisa me sonríe, se ve contenta, enamorada. En la mano derecha llevo un pequeño ramo de rosas rojas. Mi barba de tres días me hace ver más viejo de lo que...
Había olvidado lo pálido de su piel. Anoche se acercó a mí y me insinuó un acostón. No tengo ganas, dije, además no tengo ningún quinto en la bolsa. No te estoy cobrando, dijo, sólo quiero coger con alguien de confianza. Me tomó la mano izquierda y se llevó a la boca el dedo índice de mi mano...
La música del teatro Daniel Ayala me hizo olvidar que la muerte me esperaba. Ya te dije que vendrá por ti, me decía mi abuelo cada vez que iba a platicar con él. Sé que voy a morir algún día, le respondía, para qué me preocupo por eso. Fui solo anoche al teatro Daniel Ayala. Salí de la oficina a...
Tuve una sensación de vacío esa noche. La luz de las lámparas de la calle se veían más amarillas que de costumbre. Cirilo, mi vecino de enfrente, reparaba su motocicleta. El bullicio de las herramientas me hizo mirar por la ventana. Hacía calor. Mercedes no se despertó, tenía el sueño muy...
Siempre he sido un estúpido romántico, Luisa lo sabía. La conocí en la Plaza Grande, llevaba un vestido floreado de tirantes; había calor ese domingo y los artesanos ya estaban acomodando su mercancía para el tianguis de Mérida en Domingo. Caminaba deliciosamente. Estaba acompañada por otra...
Había olvidado por varios años lo que sucedió después de que Ximena saliera del cuarto de hotel. Fuimos a la Riviera Maya para festejar mi cumpleaños. Nos inventamos diferentes excusas para salir cada uno de su mundo familiar. A mi esposa le dije que iba a un curso de ventas para gerentes...