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LA ESPERA
Tan largo se hizo este esperar
que incluso aquellos viejos fantasmas
dejaron de rondar esta silenciosa soledad
tuvieron que dejarme, no había vuelta
mi mente como cual castillo de naipes
se venia sin falta abajo al frio y lugubre suelo
y cerraban por dentro las roídas y oxidadas...
No podemos ni debemos engañarnos
Somos traicioneros por naturaleza
Nuestras venas son ácidas
Cómo el veneno de una vieja cobra
Que aguarda silenciosa
El descuido de su cauta presa.
Nos corroe el fantasma vengativo
Atormenta nuestra delicada Alba
Nos pide el sabor de la sangre en luna...