Estás utilizando un navegador obsoleto. Puede que este u otros sitios no se muestren correctamente. Debes actualizarlo o utilizar un navegador alternativo.
Recuerdo sus ojos
vidriosos
como la inevitable
causalidad,
como los días
que se enferman de sombra
y esperan por la noche
para morir de una vez.
Su iris a fuego lento
encendiendo miradas al
azar,
sus brazos de malabaristas
descolgando almas desde
los más altos huecos,
pero ahora,
ella es más...