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Otra vez escondido
en la húmeda oscuridad de mi pieza.
Tal vez un cigarrillo debería estar
encendido entre mis falanges,
pero ya me da asco su amargura.
El celular sigue callado, como hace meses,
años, décadas.
Sólo un rimero de medicamentos
me hace compañía:
diazepam,
risperidona,
sertralina...
Arribo al trabajo, atuso mi pelo frente al espejo,
ajusto la corbata, remedo una sonrisa,
me siento en la misma silla de siempre,
acomodo un bloque de hojas
y comienzo a teclear.
Todo marcha normal,
pero le temo a algo;
es una pregunta fútil, rutinaria.
Trato de no hacer contacto visual
con mis...
Me apresté a ataviar mi rostro,
hice simulacros de poemas de amor.
La voz en mi cabeza es mi única acompañante.
Quien ose reemplazarla lo hará en balde.
El arrebol de las nubes frente a nosotros.
Nos paramos y lo contemplamos.
Hoy estoy a punto de morir, señero;
tan sólo somos eso, un recuerdo contemplado.
La oscuridad me envuelve.
Estoy pudriéndome en la cama.
«Dejá que la luz hiera tu habitación»,
dice mi terapeuta mientras extiende
un blíster de sertralina en su mano.
Hoy abro la ventana.
Intentaré vivir,
aunque ganas no me sobran.
Hoy hice mal mi trabajo;
ya no le siento sabor a las cosas.
En la entrada del edificio yace un yerto caído del sexto piso.
El paisaje desde esa altura me hace entenderlo.
Llamar cobarde a alguien que decide no matarse es tremendamente nocivo. Justamente el poema trata de hacer una crítica a la romantización del pesimismo, la depresión, la negatividad, por parte del mundo del arte. Se cree que Ryzhy, un poeta ruso, y Pizarnik se suicidaron por ese motivo. El...
Espectacular poema, Pinco! Un estilo y un contenido que no se sienten trillados. Un tema que me toca muy de cerca porque todas las mujeres de mi familia heredaron el mismo malestar, algunas en facetas más o menos severas. Estuve un tiempo fuera del foro y fue una grata sorpresa hallarte entre...
Franqueó la entrada del bar,
rebasó a sus mejores amigos,
ignoró a sus amantes,
desairó a sus hijos
y se arrumbó en la penumbra.
Mírenlo allí, encorvado sobre su libretita,
acodado en la mesa,
la cabeza sostenida por sus dedos;
intenta hallar algo triste en su cerveza
y en las cenizas y el humo...
Jaja. Sí creo que tus comentarios son genuinos! Pasa que ahora me encontraste en el recoveco más pesimista (¿o realista?) de la web, un foro donde algunos expresamos nuestro costado más lúgubre e inseguro.
Coincido. Este texto también es proyección propia. Está la intención de provocar, pero también es una confesión. Y, como vos decís bien, saberse fracasado es una buena muestra de humildad.
Sos un fracasado.
Descubriste la literatura
ya de viejo.
Concebiste un estilo naíf;
no lo cerniste;
presto, buscaste un blog
para compartir tu tropel
de palabras.
Recibiste devoluciones
condescendientes
y te imaginaste como
un erudito del género.
No tenés los huevos
suficientes para presentarte...
Trajinan mis dedos,
se agudizan mis oídos,
alguien habla enfrente,
mis ojos lo siguen,
se mascullan palabras,
se mueven las quijadas;
todos los estímulos exteriores
me mantienen ajeno a mí.
Pero en el dial del reloj
se indica la hora del abismo.
Se cierran los libros,
se acallan las voces,
se...
Deseo una región de tu cuerpo
con avidez.
Lo he dibujado varias veces
en mi cabeza.
No es nada concupiscente,
aunque sí hay piel.
Deseo esa región de tu cuerpo
entre tu mejilla
y tu hombro;
deseo reposar allí mi cabeza,
tu cuello desnudo
como almohada.
Quiero cerrar mis ojos,
enceguecerme con la...
Lo invitó a cenar.
Iba a anunciarle algo.
Comieron callados.
Abrió la boca para proferir,
pero él se adelantó:
«ya lo sé».
Vio sus ojos llenos de pasmo
y, a continuación, humedecidos.
«Ya lo sé», repitió.
Y se abrazaron.
Lo sabía desde su niñez.
Un chasquido de dedos
y de pronto enmudeció.
No...
Ella trapea el piso.
Odia trapear el piso.
Él llega del trabajo.
Odia su trabajo.
El bebé tendido en la cama.
Él se para bajo el dintel;
algo dice.
Ella contesta con desdén.
Él ironiza.
Ella le dedica una mirada torva;
replica.
Él replica de nuevo.
Ella eleva el tono de voz.
El...
Gracias por la visita, Marcos! Es así como decís, muchas veces la escritura me sirvió para destensarme. Y a veces es más barato que un terapeuta, jaja. Abrazo grande.
Nuevo día.
Despertaba y ahí estaba de nuevo:
la culpa.
Para llegar a ese momento,
mis antecesores
buscaron el pan en la intemperie,
y se los agradecía
hundido en aquel catre.
Obviaba el espejo.
Me cepillaba los dientes
con los ojos retirados,
como si escapara de los luceros
de una...
En el pasado operaron a mamá
y la internaron para su recuperación.
Enfrentada a aquella sala,
en el otro extremo del edificio,
se encontraba el sector
de los niños quemados.
Yo andaba por los pasillos
y oía sus llantos por las ventanas.
Ese es el poema,
el grito de los niños quemados.
Mi papá es un poema.
Sé de su adicción al alcohol,
de su ludopatía,
de su enfermedad venérea, contraída
por acostarse con prostitutas.
Trabajó en el campo cuando niño;
dormía a la intemperie;
amanecía a metros del lecho original
porque su cuerpo, inconsciente,
rodaba para huir de los mosquitos...
Sinceramente me importan más los likes que los comentarios jaja.
Lo centré porque la forma de la primera estrofa me recordó a la de la rayuela y de ese modo coincidía con el contenido. Fue una mera cuestión estilística.
Es difícil encontrar pautas sobre poemas del Realismo Sucio ya que es una...
Sofía se fue,
Ana se fue,
Carolina se fue
y ella se quedó sola en la explanada,
parada frente a la rayuela.
La piedra repica en el suelo
y brinca sobre los cuadros
delimitados con tiza.
Uno, uno,
dos,
uno,
dos,
uno,
dos.
Da media vuelta
y brinca otra vez.
Uno,
dos,
uno,
dos,
uno, uno,
y recoge...
Me sentí totalmente identificado, jaja. Y también me recuerda al poema Último Fragmento de Raymond Carver:
¿Y conseguiste lo que
querías de esta vida?
Lo conseguí.
¿Y qué querías?
Considerarme amado, sentirme
amado en la tierra.
Creo que antes me avergonzaba tener como objetivo saberse amado...
Furtivo, te miro.
Amás sin haber amado,
sufrís sin haber sufrido.
Lo intangible es tu serotonina;
la materialización de ello,
tu dopamina.
Luego me convierto en tu parangón.
La sangre no me inmuta.
Ante el peligro mis dedos no son trémulos.
Veo y oigo tus gustos, y mis mejillas
continúan...
Papá me habló del hambre.
Vivió en la calle por un tiempo,
un pordiosero en una plaza capitalina.
El hambre duele.
Allí dentro no hay nada;
el estómago se consume a sí mismo.
Y no se cura con comida;
empeora.
Al cabo de tanto tiempo,
el primer bocado es una tortura,
una oración parida por la...
Perdón que me inmiscuya, pero como ha sido referenciado Cormac McCarthy, mi escritor preferido, siento que debo intervenir y darle la derecha a la autora de este poema.
McCarthy no emplea la raya en los diálogos. Eso no lo hace un mal escritor. Es un referente de la literatura contemporánea y...
danie, compañero, gracias por tus palabras! El canibalismo es llenar un vacío con carne, un acto frío como es fría la ciencia. Es buen parangón para el poema, jaja. Abrazo grande
Siempre me muerden los labios,
una dentellada en el inferior,
en la parte más carnosa,
los incisivos incrustados
en el bermellón.
Y todo eso deviene en el ardor
y en el gusto férrico
de un incipiente sangrado.
Los ojos me lloran.
Y los abro.
Veo los de ellas.
Lo hacen con los...
Lo bañaría en un patio si no fuera que vivo en un tercer piso, jaja. Y sí, los funcionaros locales tienen la sana costumbre de gobernar como si estuvieran 4 años en campaña, haciendo ínfimas cosas que se vean en lugares concurridos.
Gracias por la visita
No sé plasmar en palabras mis sentimientos,
ni con el habla ni con la escritura;
por eso nada más puedo describir mis deseos
en forma de acciones.
Quiero estar en mi lecho.
Te quiero a vos a mi lado.
Quiero abrazarte
y sentir el calor de tu mejilla
en mi pecho.
Quiero tu compañía en mi...
Un golpeteo en la puerta
azoró a su mujer
y ella lo despertó.
Él se sentó en el colchón
y miró a la ventana.
Las luces de un patrullero
se colaban
por los intersticios de la persiana
y se deslizaban
por la oscuridad de la habitación.
Su hijo había cumplido la mayoría de edad
y había pisado por...
Empecé a fumar en la universidad.
Empecé a fumar porque me sentía
estúpido.
Me sentía estúpido porque me quedaba solo en el recreo.
Me quedaba solo en el recreo porque no sé
cómo mierda iniciar conversaciones
sin parecer un estúpido entrometido.
Toqué fondo en aquel tiempo.
En uno de esos días...
Mi más sincero agradecimiento a tus palabras, Marcos! Entendiste la profundidad que quise dotarle a este poema y eso me halaga. Y por supuesto, es la realidad misma, un conjunto de historias verídicas que me inspiraron y que aglomeré para forjar esta historia.
Saludos!
La veo
y mi corazón
se exalta,
golpetea mi esternón.
La sucedo
en silencio,
sin moverme
del rincón,
sin dejar de
reparar en ella
por el rabillo
del ojo.
Y un día
me desespero,
me dejo remolcar
por el sentimiento,
y me expongo,
me humillo
y reboto,
y está bien,
sin rencores.
Y otra me ve
y su...
Los trastos surcan el aposento
y estallan contra la pared del fondo.
Él oculta la cabeza entre los hombros
y esquiva el set de vajillas obsequiado
por su suegra
y luego se abalanza hacia las muñecas
de la lanzadora.
Ella brama
y la bebé llora en la cama,
llora a lágrima viva;
grita de forma...
Conozco esa mirada;
la vi varias veces.
Es una mirada penetrante,
espetada en mis pupilas.
Sus luceros se tornan brillosos
y los míos se sienten invadidos,
envueltos en un cosquilleo,
y me dan ganas de entornarlos.
Es como si me besaran con los ojos.
En ellos se divisa un futuro,
un deseo a...
Era un baño mixto
en una fiesta alternativa.
Entraba a mear a cada rato
y me cruzaba con mujeres.
Una se metió de prepo
y yo me asusté
y quise salir del baño
y no podía quitar el pestillo
y ella vino de atrás
y se encargó de retirarlo
mientras afirmaba una mano
en mi cintura.
Dos veces entró...
Una niña se arrima a nuestra mesa.
El cubreboca esconde su semblante pueril.
Nos vende una bolsa de consorcio
y papá niega con cortesía.
Después se vuelve hacia mí
y me cuenta una anécdota:
«Este lugar se atestaba de gente
y venían niñas de once años
y se ofrecían a los buscas
y los buscas se...
Baño al perro en la ducha
y para ello debo encorvarme
y sufrir porque me duele la espalda,
y no sé si tenga una hernia discal
o un pinzamiento en la espina lumbar,
y todavía estoy lejos de los treinta.
Encima he de luchar con él
porque le gusta estar mugriento,
y los ojos se me llenan de...
Las putas de un pseudosindicato de putas
llegaron al barrio, eso dicen.
No duermo por eso.
Llegaron a proclamar mayor dignidad
en sentarse sobre pitos de desconocidos,
y yo tengo una hija
y cada vez es más grande
y más receptiva
y somos pobres;
no pego un ojo.
El cielo raso, repleto de...
El niño se irguió,
sorbió sangre de la nariz
y usó el dorso de la mano
para limpiársela.
Con la faz empapada de lágrimas,
miró al portador
del primer puñetazo de su vida.
Los otros infantes,
de su misma edad y estatura, detuvieron el partido
y apaciguaron a su émulo.
Él le dirigió una mirada...
Te agradezco la bienvenida y tus mensajes en sendos poemas. La comunidad del Portal se ve muy amena y tendré en cuenta los consejos. Gracias una vez más y un cordial saludo!
Sale expelido de la cueva,
donde no repara en su reflejo,
donde oculta sus ojeras,
donde camufla su pecho socavado,
donde ignora el ardor de la carcoma.
Y allí se encuentra,
rodeado de hechuras apenas perceptibles,
guarecidos por la penumbra,
por los flashes,
por las luces de neón...
Quedó solo en la vereda.
Le han quitado la mirada de encima.
Mueve una pierna con nerviosismo.
Sus ojos me encuentran
y se le dibuja una sonrisa.
Extiende el nailon ajado,
y yo meneo la cabeza.
Él insiste.
Su boca sonríe
pero sus ojos no.
No tiene a nadie en derredor.
En otra...