Estás utilizando un navegador obsoleto. Puede que este u otros sitios no se muestren correctamente. Debes actualizarlo o utilizar un navegador alternativo.
¿Te acuerdas, mi amada gacela,
ese día de verano asfixiante
cuando al mojarnos los pies
en la tibia ribera del sauce?
Vimos, para nuestro asombro,
algo moverse en los matorrales.
Mansa y cristalina, el agua
que al posar los pies confiados,
como espejismo y serpenteando,
hizo presencia algo raro...
Sal de mi vida, insensato,
sol de carencia, sin juez.
Tus manos de ortiga me asfixian,
tus ojos me inundan de hiel.
Tienes lengua viperina,
ademanes de busardo escocés,
cianuro de belfo amaestrado,
escoria de cabeza a los pies.
Caminas arrogante y erguido,
aplastando impasible el dolor,
sin...
Tengo en el pecho un dolor,
algo que oprime mi nicho,
es como un reo en prisión
por un crimen no admitido.
Pienso que es mi corazón,
triste, herido y abatido,
pues amar sin más condición
es recibir cruel castigo.
Solo fui un perro sumido
lamiendo un hueso roído,
entregando a ese ladrón
lo más...