Estás utilizando un navegador obsoleto. Puede que este u otros sitios no se muestren correctamente. Debes actualizarlo o utilizar un navegador alternativo.
Siempre a vueltas con mi pena,
siempre hablando de lo mismo,
siempre temiendo el abismo
con un temor que gangrena.
Padeciendo la condena
de arrastrar el pesimismo,
cayendo en el patetismo
de manera casi obscena.
No sé expresar lo que anhelo,
pero sé que me destruye
un inmenso...
Cuéntale tu vida hermosa
a aquel que quiera escuchar;
tú nunca paras de hablar,
pero has de ser cautelosa.
Con facilidad pasmosa
largas tus intimidades
a todas tus amistades,
y nunca tienes en cuenta
que por ahí se comenta
que todo son necedades.
Mientras sigas de vecina
y vengas a merendar
cada día, sin cesar,
resultas algo dañina
pues me llevas a la ruina.
Tragas lo que no está escrito,
quieres atún o bonito,
no te conformas con menos;
de los manjares ajenos
zampas hasta el infinito.
Efectivamente no hay botón de borrar. Antes, cuando la cosa era necesaria, le pedíamos el traslado a Mamen, por ejemplo, que amablemente se encargaba de llevarlo a cabo. En este nuevo formato parece que sigue funcionando igual.
Solo se me ocurriría que lo pusieras en la no competitiva y luego...
Hola, Adalberto.
Muy buenas tus décimas.
Pero tengo una pregunta ¿Por qué son interactivas? ¿Acaso nos propones algo para interactuar contigo?
Un saludo muy cordial.
Es de todos conocido
este certero refrán:
"A buen hambre no hay mal pan";
así que cuando he venido
un bocata me he comido
con pan que sobró de ayer,
me lo ha hecho tu mujer
con rodajas de tomate
y un trocito de aguacate,
tal como era menester.
Doy la carne por perdida,
que el perro estaba al acecho
y se quedó satisfecho;
ya que se pasa la vida
observando la comida
mientras espera paciente
a poder hincarle el diente.
Preparemos otro plato,
a ver si ahora viene el gato
pidiendo que lo alimente.
Saboreaba un asado
regado con un buen vino,
cuando llegó mi vecino:
por la puerta había pasado
y el olor le había gustado,
así que entró sin tardanza
queriendo llenar la panza,
y sin vergüenza me dijo:
-Vengo a pedirle cobijo
y a compartir la pitanza.
Soneto canino y filosófico. Y yo pregunto: ¿Para qué quieres encontrar el laberinto de la nada? Eso te puede producir muchos dolores de cabeza.
Ves? Si comparas mi torpe comentario con el sesudo del amigo Robot que es hasta capaz de fascinarse -muy humano él- salgo totalmente desfavorecida...
Autentiquísima... sobre todo el último verso de esta décima de arte mayor.
O sea, que si lo quisieras mirar como dos quintetos, -ozo y -ción no formarían tampoco pareado.
¿Qué se "fizo" de aquel ojo de halcón agudo y penetrante? :p ¿Estamos, acaso, distraídos? No, tú no.
Agradezco la visita.
Abrazo.
La espina nunca da fiesta
sino ganas de llorar,
si es que la sientes entrar
en tu piel y, descompuesta,
notas lo que te molesta.
Vas corriendo al dispensario
más pálida que un sudario,
gritando que, por favor,
venga raudo algún doctor
y si no hay, un boticario.
Sí, pero una pasión que lo mismo explota que desaparece, al menos en mi caso.
Por eso cuando ella desaparece, yo desaparezco. Suele ser cíclico, como todo.
Saludos, amable compañero.
Aunque quien opina estorba,
yo a opinar nunca me niego,
aunque vea surgir el fuego
en esa mirada torva.
La espalda no se me encorva,
me yergo como un gigante
y ante tamaño desplante
tú te enciendes y me ruges,
lo mismo me da si muges,
que nunca recojo el guante.
Vas a desaparecer,
pero no sabemos cuándo,
te debes ir preparando
ya que no puedes saber
lo que te va a suceder.
Así que suelta equipaje,
que no hace falta bagaje
para aquello que te espera;
puede ser un día cualquiera
el que emprendas ese viaje.
Después de cinco años acabo de leer tu poema... y toda la secuela de comentarios (algunos buenísimos). Y además sé de lo que hablábais.
No soy mucho de realismos (quizás porque los he probado poco) y eso me lleva a haberme perdido cosas como esta. Pero he de reconocer ( y reconozco) que me ha...
Los poetas (o lo que sea que sea yo, que llamarme poeta me viene grande) somos muy mentirosos. Aquí donde me ves (o no me ves más bien) yo soy una urbanita empedernida. Y no contemplaría irme a vivir al campo y menos si la finalidad es escribir, ya que a la vista está que no escribo nada desde...
Estimado Pepe: Hace un momento le explicaba a otro comentarista que el nuevo formato del foro me facilita encontrar la lista de mis poemas, todos juntitos y en orden, y los comentarios que en su día se me quedaron sin agradecer; el tuyo fue uno de ellos.
Pero ahora lo he hallado y lo agradezco...
Madre mía! Hasta ahora no leí tu nueva respuesta, y estamos a seis días de que se cumpla un año desde la misma.
Lo bueno es que con el nuevo formato me es mucho más fácil acudir a mis propios temas y ver el listado de comentarios que se quedaron sin responder antes de mi ausencia.
De todos modos...
Tan solo eres un mafioso,
un ser vil e incompetente,
y de ti piensa la gente
que resultas peligroso
y que tu aspecto es penoso.
No tienes ningún amigo,
tan solo cuentas conmigo
por la pena que me das,
pero un día, ya verás,
recibirás tu castigo.
Y me salgo con descoco
del antro donde me hallo,
venir ha sido un gran fallo
y es que el mundo está muy loco.
Me ha causado gran sofoco
lo que he visto en derredor;
os lo contaré mejor
cuando me encuentre en mi casa,
si el sofoco se me pasa,
así como el mal sabor.
Muy amable, por lo de "buenos".
Las musas a veces están tan fuera que yo digo, como Serrat : Andarán de vacaciones...
Gracias por pasar, Gavase, un atento saludo para ti.
¿Quién habla de desatino
en este mundo traidor?
Que se marchita la flor,
que no perdona el destino
y que el tiempo es asesino
que te destruye deprisa,
que se evapora la risa
y que te inundan las penas,
pocas son las cosas buenas...
¡Yo me declaro insumisa!
Te veo muy impuesto en la materia. estás pensando en tomar los hábitos?
Ese disco de cantos gregorianos lo tengo yo... Pues sí, me gustan esos cantos.
Buen poema, amigo.
Un abrazo.
De un relleno más surtido
puedo ofrecerles la carta,
y que mal rayo me parta
si no se va bien servido,
porque aquí tengo reunido
lo mejor de la cosecha
y, raudo como una flecha,
le traeré lo que me pida;
usted,tranquilo, decida
que yo voy a toda mecha.
Que al adversario derrote
o no, es cosa de la suerte,
y puede que le dé muerte,
con un golpe de garrote
aplicado en su cogote.
o que gire la fortuna
y de forma inoportuna,
hoy termine con mi vida,
y acabe aquí, destruida
y sin redención ninguna.
Me encantan las villanelas.
Me parecen muy divertidas. Poéticas, no demasiado, pero me lo paso bien escribiéndolas. Qué le vamos a hacer, tengo colección.
Gracias por tu visita.
Un abrazo.
Eso fue quién sabe cuándo...
Ni me acuerdo, no te miento,
cómo se ha llevado el viento,
eso que estoy recordando.
Todo se pasó volando,
nada queda de los sueños
ni de los días risueños.
Quisiera recuperar
la alegría de gozar
de los detalles pequeños.
Hasta que el gallo cantaba
todo era paz y armonía,
ni una mosca allí se oía,
pero yo, insomne, pensaba
en todo lo que pasaba:
La vida, el futuro incierto,
y si estaré vivo o muerto
cuando otro día amanezca,
y si hay algo que merezca
la pena en este concierto.
En estas frivolidades
no quisiera yo caer,
pues me quiero mantener
ajena a las vanidades.
Pero mis intimidades
se quedan para mí sola,
porque si, por carambola,
se me escapa algún secreto
para salir del aprieto
luego contaré una trola.
"Perreen hasta una vaca"
más que creativo es exceso,
se ve que estás algo espeso,
la décima quedó opaca,
quizás será la resaca.
Permíteme la licencia
y critica con clemencia
mi forma de continuar,
pero eso de "perrear"
me parece una indecencia.
Si te entiendo, que me maten... esa costumbre tuya de hablar con galimatías.
Pero mira, se agradece la visita, que lo cortés no quita lo valiente.
Abrazo.
Del sermón, en un instante
perdió el hilo, como dices,
pues pensaba en sus varices
ya que le dolían bastante
y de manera constante.
Tan desconcentrado estaba
que la homilía olvidaba;
los fieles, desconcertados,
se miraban apenados
creyendo que deliraba.
Le costó la intemerata
abandonar su pereza
pero ahora con presteza
de recomponerse trata.
Puede que meta la pata
porque está falta de oficio
y le resulta un suplicio
concentrarse en cualquier cosa,
pero se siente dichosa
de intentar el ejercicio.
La indecencia en plenitud,
en su máximo esplendor,
está a nuestro alrededor,
nos sepulta cual alud.
Para la buena salud
de la moral y la ética
cuidemos de nuestra estética,
sin caer en la impudicia
que a ninguno beneficia
y que resulta patética.