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La Luna desde lo alto regala su luz, se refleja en la superficie que desde lo bajo deja que ella se vea, no importan las nubes, no importa oscuridad, porque tarde o temprano ella vuelve a brillar. Así como ella, en mí estás tú, que dejas tu frío sereno, y lo regalas en fuego, el calor más...
En la oscuridad de la noche se ve tu brillo, mujer, se ve tu alma, todo se ve como es. Acercándome yo, todo queriéndolo ver, te observo y te miro, dejo el tiempo correr. Me deleito, te quiero y lo grito. Y es así despacito, que quiero beber, toda el agua de tu ser.