Estás utilizando un navegador obsoleto. Puede que este u otros sitios no se muestren correctamente. Debes actualizarlo o utilizar un navegador alternativo.
Solamente con mis fuerzas agotadas
pude comprender, ya demasiado tarde,
que nunca más habrá lugar que me aguarde,
ni persona que conteste mis llamadas.
Solo quedan las memorias despeñadas,
viejos paisajes que sin más salvaguardé
del crudo olvido, cual ruin cobarde,
para huir de las desdeñosas...
Érase una vez, bajo un cielo raso,
una dama que, cubierta de tristeza,
rondaba con extraña ligereza
yermos vacuos al caer el ocaso.
Encuentra desgracia con cada paso,
y por cada uno el dolor abraza,
deleitándose con vil sutileza,
del dolor que halla sobre su curso.
Del tormento engendra...