Estás utilizando un navegador obsoleto. Puede que este u otros sitios no se muestren correctamente. Debes actualizarlo o utilizar un navegador alternativo.
Es gracioso ver como arriesgué mi sanidad mental,
por tu salud emocional.
Dejando atrás lo que me definía,
asegurando arreglar la vía en tu vida.
Me convertí en aquello a lo que no deseaba acostumbrarme...
No pensé en mi al mirar tu llanto incesante...
Al final me perdí...
intentando...
Quise disfrutarte,
te quise tener.
Para ti fue un juego en el que me extravié.
Dejaste cicatrices por toda mi piel,
por donde tus labios rozaron mi ser.
Muchas canciones yo te dediqué,
compuse mil poemas describiéndote...
Mientras tanto tú me llenabas de dudas manipulando ese contrato en el que...
Por intentar nadar en el mar de tus ideas,
por intentar surcar las olas de tus pensamientos,
por intentar comprender la corriente de tus sentimientos,
por intentar acariciar el arrecife de tu cuerpo,
por intentar domar los tiburones de tus tormentos,
por intentar respirar bajo el agua de...
Ya me tienes con solo tu mirada,
la misma que enamora y en si carga paz.
Tu ser, como amante de Cupido,
recupera las almas destrozadas.
Como el baile de una musa, te has convertido en la inspiración de mis poesías.
El quererte se ha vuelto mi verbo preferido.
Y si mi verdad no te afecta,
déjame...
Y como una enfermedad,
tu ausencia arrasó con cada extremo de mi ser,
siendo como una tortura recorriendo mi piel.
El extrañarte causaba un ardor por mis venas...
Pero ese dolor se volvió atractivo,
porque sabía
que sin importar donde estuvieses,
aún te seguiría amando...
aunque me dolieses.
Enséñame a quererte lento,
quiero aprender a sentir el tacto de tu pelo,
quedarme dormido en tu pecho.
Ver como el tiempo se frena, sin pena,
volviendo al lugar de nuestro primer encuentro…
Perderme en tu tiempo,
pues tu mirada refleja lo que deseo.
Ahora que a mi lado te tengo,
quiero...