Dios encarnó,
en mujer, inteligente y lozana;
nos tocamos el alma y la divinidad
encontramos que somos más que seres.
Dios me besó,
y desde entonces me acuerdo
que todo lo que es color canela es color de Dios
y cada madrugada me entrego
a dormir ansiando soñarle.
Creo… que me gusta...