Te encontré sentada en una de estrella,
en la noche sumergida,
contemplabas el cielo
con la mirada perdida.
Balanceabas tus piernas
bajo una luna encendida.
Tu hermosura era infinita
como una imagen en dos espejos enfrentados.
Te vestía una sonrisa
que me dejó alucinado.
La luz de la luna hacía...