—¿Cuándo se dignarán en reemplazar ese foco? —dije, apurando el paso hacia el andén.
Mi tren no había llegado a tiempo (esto ya era usual). Allá, por las escaleras, vislumbré a alguien.
—Niña, ¿qué haces acá sola? —dije, mientras me acercaba.
No respondió, solo tomó mi mano. No me resistí...