Estás utilizando un navegador obsoleto. Puede que este u otros sitios no se muestren correctamente. Debes actualizarlo o utilizar un navegador alternativo.
¡Érase en aquel balcón!
Como vibraba en tu pecho
nuestra divina canción
Cuando mi mano tomabas,
¡Érase en aquel balcón!
Cuando tus sueños ilusos
entregabas al amor
Y de aquella tu ventana
contemplabas el albor.
Era de seda tus trenzas,
tus pupilas de carbón.
Y era nuestro amor...