Me gusta tu calavera
porque me pela los dientes,
pero tu guadaña fiera
te espanta los pretendientes.
Yo no te temo, Catrina,
ven por mí cuando quieras.
Cuando pases por la cantina,
pregunta por Pedro Olvera.
Tus ojos son huecos, Calaca;
muy delgada es tu cintura.
Y aunque no tengas petacas,
me...