Nos encontramos
en una noche fría y solitaria
y la convertimos en luminosa.
Tú caminabas con sed
yo con los ojos muy abiertos
en busca de lo que se me presentara,
tenía mi navaja preparada
mis labios en busca de ardores húmedos,
cualquier cosa estaría bien.
Al parecer escuchamos los dos el mismo...