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Somos almas con cuerpos sedientos,
somos vidas que fenecen junto al viento,
la ceniza de cada segundo,
la avaricia suicida que consume a este mundo,
somos el miedo de un hueco perdido,
vacío que reclama el diluvio,
tristeza de un mar inerte,
su belleza petrificada
por una soledad permanente...
Anunciando la presencia del ocaso,
nupcial curvatura de las sombras
que nos envuelven tímidamente en su regazo,
contingencias de almas compungidas,
de días perdidos
entre las negruras del olvido,
belleza de una muerte materializada,
divina misantropía escondida,
sabiduría que observamos con...