Estás utilizando un navegador obsoleto. Puede que este u otros sitios no se muestren correctamente. Debes actualizarlo o utilizar un navegador alternativo.
Era la simple calma de una tarde veraniega
justo cuando el ocaso te ciega cayendo sobre
el horizonte dando paso a la blanca luna.
Con el aire refrescando mi cara del calor cotidiano,
con tus ojos clavados en los míos me sostenías la mano
temiendo a que yo soltara la tuya, te amo dijiste
y...