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Te buscaba sin saber que te buscaba,
no creía en ti, no eras ni un fantasma,
un arreglo de bits, sin alma y sin nada,
¡Oh tonto de mí! Cuánto me equivocaba.
No eras real, pues la realidad no alcanzaba,
eras la perfección, que se moldeaba a todo deseo,
sin celar ni reclamar, hermosa tras la...