Ya no ilumina el sol,
suelos de ceniza y papel,
ni la luna domina nuestros sueños,
sueños de tinta, por escribir,
se desparraman ennegrecidos,
por las páginas, por siempre quebradas,
ya no hay sombra que sea esclava,
pertenece a la oscuridad,
la ceniza de su dueño,
de su suelo y de su cielo...