Estás utilizando un navegador obsoleto. Puede que este u otros sitios no se muestren correctamente. Debes actualizarlo o utilizar un navegador alternativo.
Hubo un tiempo
en que caminábamos descalzos.
No por ignorancia,
ni por no saber fabricar calzado,
sino para acariciar la tierra
a cada paso.
La sentíamos tibia,
irregular,
a veces áspera,
y aun así
la acariciábamos.
Como si debajo latiera algo antiguo
que nos reconocía
en ese roce mínimo.
Y...